seleccion

El valor del fútbol olímpico ha oscilado a lo largo del tiempo desde su inclusión en el programa de París 1900. Tras cinco ediciones con desprolijidades propias de aquel amateurismo inicial, la inclusión de Uruguay y Argentina en París 1924 le dio otra dimensión a un campeonato que se transformó en el espejo en el cual se reflejó la primera edición de la Copa del Mundo.

Tal era su relevancia internacional que hoy la camiseta de la Celeste luce cuatro estrellas sobre su escudo en honor a sus consagraciones en las ediciones de París 1924 y Ámsterdam 1928. En una publicación realizada por la FIFA el 30 de marzo de 2020, la entidad madre del fútbol internacional saludó a la Asociación Uruguaya de Fútbol por un nuevo aniversario de su fundación y dejó un párrafo que justifica el razonamiento charrúa que equipara esas dos conquistas con sus títulos en los Mundiales de 1930 y 1950: «Para empezar, se colgó la medalla de oro en las ediciones del Torneo Olímpico de Fútbol de 1924 en París y de 1928 en Ámsterdam, considerados en aquel entonces como campeonatos del mundo«

Borrado del calendario en Los Ángeles 1932 para no opacar la flamante Copa del Mundo, el fútbol regresó en Berlín 1936 con una condición innegociable: mantener el amateurismo. El boom del profesionalismo fue relegando a una competencia dominada por el bloque comunista soviético hasta que en 1984 el Comité Olímpico Internacional aceptó profesionales que no hubieran participado en una Copa del Mundo. En 1992 otro cambio reglamentario estipuló el límite de edad a 23 años que sumó tres excepciones para jugadores mayores rumbo a Atlanta 1996.

Durante las últimas dos décadas, el certamen olímpico se convirtió en un paliativo para curar las heridas de países atrapados en sus propias frustraciones. El caso más emblemático es casualmente el de una Argentina deprimida que encontró en Atenas 2004 y Beijing 2008 sendas caricias a su alma en pena por las decepciones de su selección mayor.

En 2012 fue el turno de México, un país que aún espera replicar aquel oro obtenido en Londres en una Copa del Mundo en la que consiga superar por fin la barrera maldita de los octavos de final. En Río 2016, nuevamente ante su gente tras el papelón en las semifinales de Brasil 2014, Neymar encontró un desahogo con sabor a reivindicación en una venganza mínima frente a Alemania para coronar una cita en la que sus propios hinchas iban a la cancha con la diez, su nombre tachado y reemplazado por el de Marta.

En definitiva, la importancia actual del fútbol olímpico se corresponder únicamente con las urgencias y necesidades de sus protagonistas. También de sus caprichos, como cuando Lionel Messi puso en jaque su relación con Barcelona y Pep Guardiola para forzar su salida a Beijing 2008: «Nadie quería que vaya y Pep fue quien decidió, en la pretemporada, darme el permiso».

En medio de un calendario saturado y más comprimido que de costumbre por la pandemia, a apenas diez días de la final de la Eurocopa y a once de la Copa América, la cita en Tokio está lejos de ser una prioridad para un deporte cada vez más elitista y dominado por un puñado de ricos que en abril intentaron fundar su exclusiva Superliga europea. Aún en ese contexto, el fútbol olímpico mantiene un seductor aroma amateur y ofrece el atractivo de descubrir a los próximos talentos del fútbol internacional.

Por primera vez en años, desde la desvinculación de José Néstor Pekerman y Hugo Tocalli, las Selecciones juveniles de la Argentina parecen haber retomado un sendero lógico. Tras una década plagada de papelones e incoherencias que coronó la pronta eliminación en Río 2016, todavía es temprano como para asegurar que se trata del tan mentado proyecto que el fútbol nacional necesita pero el proceso que encabeza Fernando Batista ha entregado señales positivas para confiar en su consolidación.

Al margen de los resultados, el trabajo del Bocha ha nutrido a una Selección mayor que el último 10 de julio venció a Brasil en el Maracaná para volver a levantar un título después de 28 años de sequía. La sinergia entre las juveniles y el combinado que dirige Lionel Scaloni es ilusionante y fue evidente en el plantel campeón continental.

El caso más emblemático es el de Nicolás González, quien vistió la número diez albiceleste en el elenco campeón de los Panamericanos 2019 y dio sus primeros pasos bajo en el Sub 23. Aunque es el más resonante, el mediocampista todoterreno no es el único ejemplo: Cristian Romero, Lisandro Martínez y Julián Álvarez también tuvieron minutos y rodaje en la Sub 23 antes de dar el salto al primer equipo. «Ellos tienen que pensar que esta clase de torneos puede ser el salto para ir a la Mayor. No nos tenemos que salir de nuestra línea de trabajo, que es formar jugadores para la Mayor», sintetizó Batista cuando explicó su función en la previa del Preolímpico de Colombia.

Enfocado en los Juegos Olímpicos, y pese a las bajas que ha sufrido ante lesiones y negativas de clubes, Batista logró convocar a once de los integrantes que consiguieron el boleto a tierras orientales en el Preolímpico de Colombia, una cifra que aumenta a 17 si incluimos a los tres que fueron parte del oro en Lima 2019 y otros tres que fueron dirigidos por él en el Mundial Sub 20 de Polonia 2019. 

La continuidad de los nombres denota la fiabilidad de un once -y un plantel- consolidado en el que solo cinco jugadores no estuvieron presentes en grandes citas bajo las órdenes de Batista. Argentina dispone de mecanismos afianzados y sociedades que construyen una formación con una identidad indiscutible construida alrededor de nombres propios que se repiten.

La convocatoria de Jeremías Ledesma como el único mayor le dará un salto de calidad a un arco que ha sido el punto más bajo del proceso Batista. El capitán Nehuén Pérez y Facundo Medina conforman una dupla que tiene muchísimas horas de vuelo juntos en los últimos tres años, una zaga que combina solidez y buen pie para empezar a construir desde el fondo en un equipo que dispone de un crack como Fausto Vera en la mitad de la cancha que cumple con creces la función dual como equilibrista defensivo y distribuidor.

Batista dispone de una cuota insondable de talento de mitad de cancha para adelante con prospectos vernáculos como Thiago Almada y Pedro de la Vega que, en teoría, arrancarán como revulsivos en una línea de tres mediapuntas conformada por Esequiel Barco, Fernando Valenzuela y Alexis Mac Allister.

De gran cierre en la Premier League con el Brighton, el número 10 de Batista debió plantarse ante su equipo para sumarse a la misión Tokio 2020: «Me tuve que pelear un poco con los dirigentes de Brighton porque de entrada no me querían dejar venir, ya que las convocatorias a los Juegos Olímpicos no son obligatorias. Quería venir porque creo que estando en el Seleccionado olímpico me pueden ver de la mayor»

Mac Allister será el líder futbolístico en la formación del Bocha Batista que sueña con colgarse el oro que en 2008 ganó su hermano y cuenta con el optimismo goleador de Adolfo Gaich, quien hasta ahora ha rendido más con la camiseta albiceleste que a nivel de clubes, como una herramienta indispensable para las ilusiones de un equipo que integra el lote de candidatos junto a Brasil y España.

Los nombres del fútbol olímpico

16 selecciones lucharán por la medalla dorada en el certamen masculino que que comenzará esta noche a las 4.30 de la mañana con el cruce entre Egipto y España. Será una madrugada cargada de fútbol con el debut argentino frente a Australia a las 7.30 y dos cruces de alta intensidad: México se enfrentará a una Francia desguarnecida (5.00) y Brasil reeditará la última final olímpica frente a Alemania (8.30 en Yokohama). 

Los clasificados se dividieron en cuatro grupos de cuatro combinados en una etapa en la que clasificarán los dos primeros a los cuartos de final. Con reminiscencias a la organización de Corea y Japón 2002, los grupos quedaron diseñados de la siguiente manera.

  • Grupo A: Japón, Francia, México y Sudáfrica.
  • Grupo B: Corea del Sur, Honduras, Nueva Zelanda y Rumania.
  • Grupo C: Argentina, España, Egipto y Australia.
  • Grupo D: Brasil, Alemania, Costa de Marfil y Arabia Saudita. 

Como previa, decidimos destacar a los siete jugadores más destacados de los 288 que participarán del certamen. El listado completo de convocados podés consultarlo acá.

  • Pedri (España)

Una de las joyas del fútbol internacional, con apenas 18 años ya es lidera al Barcelona y al Selección de España que alcanzó las semifinales de la última Eurocopa con un plantel sin nombres rutilantes pero con una identidad diseñada por Luis Enrique sobre la creatividad, lectura y talento de su flamante piedra basal.

Comparado con Andrés Iniesta, el propio Luis Enrique refutó la referencia histórica: «Sus actuaciones, cómo lee el juego, cómo encuentra los espacios, su calidad y su personalidad, nunca vi algo así en mi vida, ni siquiera Iniesta. Es imposible de explicar». Con 18 años demostró que no le pesa la camiseta de uno de los equipos más poderosos de Europa ni de su Selección. Socio ideal para Lionel Messi en Cataluña, es una súper estrella en ciernes y la única duda en torno a su futuro es la cantidad de balones de oro que puede ganar en su carrera.

La Roja repetirá a varios de los nombres propios de la última Euro con Dani Olmo, quien fue demostrando su rebelde magia a lo largo de la competición europea. Unai Simón, Pau Torres, Eric García y Mikel Oyarzabal viajaron desde Wembley a Tokio en una nómina que también destaca a Marco Asensio y Dani Ceballos como dos mayores que intentarán darle un nuevo impulso a sus respectivas carreras en la cita olímpica. 

  • Takefusa Kubo (Japón)

El Messi japonés quedó en el recuerdo de América por su participación en la Copa América de 2019, cuando todavía no había tenido demasiadas oportunidades para demostrar sus condiciones más allá de haber sido parte de los jugadores que debieron marcharse del Barcelona tras la sanción de FIFA por su violación a la política de transferencia internacional de menores de 18 años. Kubo firmó con el Real Madrid y utilizó aquel escaparate continental para presentarse mundialmente en sociedad.

Su progresión ha sido evidente durante las últimas dos campañas, convirtiéndose en un jugador más cerebral que ha causado un impacto inmediato en sus respectivos equipos. Cedido a préstamo al Mallorca, Villarreal y Getafe, la falta de cupos para extracomunitarios en el Madrid obligará a una nueva cesión. En busca de un club que le permita sumar minutos y rodaje, un buen Juego Olímpico podría convencer a más de un protagonista europeo e incluso imponerse en la consideración de Carlo Ancelotti.

Kubo tendrá la responsabilidad de canalizar las expectativas de un país que reunió a los mejores nombres de su fútbol en busca de la medalla dorada. Letal en el uno contra uno y dueño de una zurda prodigiosa, de su habilidad dependerán las chances niponas que cuentan con el experimentado Maya Yoshida como emblema veterano: el defensor de la Sampdoria alcanzó las semifinales de los Juegos de Londres 2012. 

  • Diego Lainez (México)

El Tri tiene argumentos para creer en sus chances de otro título olímpico tras su victoria en Londres 2012. Con el histórico Memo Ochoa bajo los tres palos, México tiene varios nombres que aún juegan en su liga pero ya despertaron el interés de varios combinados europeos.

Carlos Rodríguez, una de las gemas del fútbol azteca, fue una de las figuras del Monterrey que finalizó en la tercera posición en el Mundial de Clubes de 2019 y su nivel no ha hecho más que crecer con el tiempo en un mediocampista que sobresale por su infatigable despliegue combinado con su inteligencia y criterio. Premiado como el mejor jugador de la Liga MX, Luis Romo fue la figura del Cruz Azul campeón y su pasaje al Viejo Continente parece cuestión de tiempo.

Pero si hay que elegir un nombre propio, Lainez es nuestro elegido. El extremo de apenas 21 años, que hace tres temporadas se mudó al Betis y año a año crece en su versión más eléctrica con una zurda exquisita. El crack mexicano llevará la 10 y se ilusiona con llevar a su país a otro título.

  • André-Pierre Gignac (Francia)

Francia no irá con lo mejor de su generación Sub 23, un equipo que tendrá notables ausencias de peso. Para empezar a enumerar las bajas y contrastar la formación que Francia podría haber alineado vale recordar que Kylian Mbappé, campeón del mundo en Rusia 2018, tiene apenas 22 años pero decidió descansar tras una campaña intensa en la que disputó las semifinales de la Champions League y la Eurocopa. Illan Meslier, Dayot Upamecano y Eduardo Camavinga integran la lista de ausencias sensibles para un equipo que repetirá apenas tres integrantes del Campeonato Europeo U-21 que le permitió clasificar a los Juegos en 2019. 

Sin nombres rutilantes en la nómina olímpica, el retorno de Gignac tras cinco años es una de las noticias destacadas en el elenco dirigido por Sylvain Ripoll. Convertido en el emblema de Tigres de México, el delantero francés se transformó en el factor más determinante del fútbol CONCACAF y escribió una página histórica al meter a su equipo en la final del último Mundial de Clubes. Florian Thauvin, quien se sumará a los Felinos para afrontar la próxima campaña, será el ladero de Gignac en una lista criticada por los hinchas galos.

  • Lee Kang-in (Corea del Sur)

Si Kubo es el Messi japonés, Corea del Sur confía en haber encontrado a un genio capaz de meterse en el top ten de los mejores jugadores del mundo. Creativo y vertical, su presencia es capaz de cambiar sustancialmente el entramado ofensivo de su equipo. Lo hizo en un Valencia limitado y anémico de talento después de haber liderado Si Kubo es el Messi japonés, Corea del Sur confía en haber encontrado a un genio capaz de meterse en el top ten de los mejores jugadores del mundo.

Creativo y vertical, su presencia es capaz de cambiar sustancialmente el entramado ofensivo de su equipo. Lo hizo en un Valencia limitado y anémico de talento después de haber liderado a su país al subcampeonato en el Mundial Sub 20 de Polonia en el que fue premiado con el Balón de Oro. Son Heung-Min, quien pese a sus ganas de viajar a Tokio no fue convocado por el técnico con el argumento de que «debe ser protegido» después de las lesiones que sufrió durante la última campaña con Tottenham, agradecerá su crecimiento pensando en el futuro de su Selección mayor.

  • Dani Alves (Brasil)

Uno de los mejores laterales derechos de la historia, reconvertido como mediocampista central en San Pablo, disputará una de los últimos certámenes con la Verdeamarela para coronar su laureada carrera que lo tiene como el jugador más ganador en la historia del fútbol.

Totalmente desequilibrante gracias a su multiplicidad de recursos desde el lateral derecho, antiguo socio ideal de Messi en el Barcelona, será el emblema de un equipo cargado de talento que tendrá a Diego Carlos -gran central proclive a cometer infracciones dentro del área-, la magia de Claudinho, la velocidad letal de Gabriel Martinelli y la jerarquía de Richarlison sobresalen en la Canarinha.

  • Frank Kessié (Costa de Marfil)

África ha conseguido en los Juegos Olímpicos aquello que se le negó sistemáticamente en la Copa del Mundo. Nigeria fue campeón en Atlanta 1996 y Camerún sorprendió a España en los penales en Sídney 2000. Aunque tendrán que sortear a Brasil y Alemania para clasificar a los cuartos de final, Costa de Marfil tiene argumentos suficientes para pensar en recuperar aquellos días de protagonismo que gozó con Didier Drogba como máximo referente.

En un certamen en el que no todos van con sus mejores recursos, los africanos armaron una lista prácticamente sin ausencias. potenciada por la presencia de los mayores Eric Bailly, Max Gradel y el propio Kessié, una de las figuras de un Milan que realizó la mejor campaña de su último lustro y rubricó su retorno a la Champions League. Con Amad Diallo (Manchester United) como estrella ofensiva y Wilfried Singo (Torino) como garantía en defensa, Costa de Marfil está preparada para aprovechar a una Alemania deslucida que al menos nos dejó una hermosa presentación de su plantel.

Las estrellas de Tokio

Los Juegos Olímpicos están acéfalos. Por primera vez desde Sidney 2000, la cita no contará con Michael Phelps ni con Usain Bolt. Sin las dos grandes estrellas de las últimas dos décadas, la edición japonesa intentará descubrir a sus sucesores. Con una constelación plagada de estrellas y siempre abiertos a una sorpresa, nuestros diez nominados podrían asumir ese trono sin dueño.

  • Simone Biles (Estados Unidos)

La mejor gimnasta de la historia tiene una única rival: ella misma. Invicta desde 2013 en el all-around, Biles desafía permanentemente los límites humanos e increíblemente siempre triunfa. Hace rato que las medallas son una anécdota en su carrera y ahora compite únicamente para aumentar su legado. Tras haber cambiado de entrenadores, se presentará en Tokio con una serie de movimientos que probablemente quedarán inmortalizados con su nombre.

  • Caeleb Dressel (Estados Unidos)

Dressel persigue un fantasma imposible, cargado de expectativas desmedidas por una natación estadounidiense que pretende encontrar a su próximo Phelps. Reconocido por haberse expresado públicamente en contra de los trajes más modernos y el avance de la tecnología en la natación, está listo para convertirse en una de las figuras en territorio nipón cuando compita en los 50 metros libre, en los 100 metros libre y los 100 metros mariposa. 

  • Katie Ledecky (Estados Unidos)

La mejor nadadora del mundo tendrá la chance de convertirse, con apenas 24 años, en la más ganadora de la historia olímpica. Ledecky ostenta los récords mundiales femeninos en 400, 800 y 1500 metros libre. Campeona en 200, 400 y 800 metros en Río, la inclusión de los 1500 metros le asegura otra presea en una distancia en la que no pierde ni una carrera desde 2010. Ledecky es una figura que encima tendrá un componente que puede agigantar su campaña: en los 200 y 400 metros tendrá una rival feroz.

  • Teddy Riner (Francia)

Es el mejor judoca del planeta, con 10 títulos del mundo y dos doradas en los Juegos Olímpicos. Invicto durante más de una década, sufrió una derrota en febrero de 2020 que le servirá como combustible para el certamen japonés. No tendrá un calendario sencillo en busca de su tercera presea consecutiva pero el francés sueña con igualar la marca inalcanzable de Tadahiro Nomura, quien conquistó los cetros de la categoría -60 kg entre Atlanta 1996 y Atenas 2004. 

  • Naomi Osaka (Japón)

La máxima estrella de la delegación japonesa también encarna la nueva visión multicultural de su país. Dos veces campeona del Abierto de Australia y del US Open, desplazó a Serena Williams como la deportista mejor paga del mundo. Su debut olímpico será su reaparición tras haber alegado un cuadro de ansiedad por la presión mediática que la llevó a negar su participación en las ruedas de prensa de Roland Garros. En medio de las críticas, Osaka decidió bajarse del Gran Slam parisino y de Wimbledon, pero estará de vuelta para encabezar la delegación nipona tras haber presentado su documental en Netflix. 

  • Allyson Felix (Estados Unidos)

Otra mujer que podría hacer historia en los Juegos Olímpicos de Tokio: si gana una medalla más se convertirá en la atleta mujer más condecorada de la historia. Madre en 2018, se convirtió en una voz referencial en la lucha contra la disparidad entre el deporte femenino y el masculino. Ganadora de nueve medallas olímpicas de las cuales seis son doradas, Felix incluso apuntó a su sponsor Nike públicamente por el trato dispar respecto a sus atletas masculinos. 

  • Eliud Kipchoge (Kenia)

El único hombre en el mundo en haber bajado las dos horas en el maratón, aunque la marca tiene el asterisco de no haber sido en una competición oficial. En Tokio, donde defenderá el oro, será el lugar ideal para intentar registrar finalmente una marca inferior a esa barrera que parecía inalcanzable. «No creo en los límites», afirma sin miedo el mejor maratonista de la historia.

  • Shelly-Ann Fraser-Pryce (Jamaica)

Si bien Usain Bolt ya forma parte del olimpo histórico de los Juegos, su compatriota se mantiene a sus 34 años como una de las mujeres más rápidas del mundo. En Tokio intentará agigantar su leyenda como una de las mejores sprinters de la historia. Convertida en madre de Zyon, buscará aprovechar la sanción por doping de Sha’Carri Richardson con la segunda marca más veloz de la historia con los 10.63 segundos que registró en junio. todavía lejos del récord que Florence Griffith-Joyner estableció en julio de 1988 con 10.49 segundos. 

  • Tadej Pogacar (Eslovenia)

Eslovenia es un milagro: el país de poco más de dos millones de habitantes ha sido protagonista permanente en los últimos años del deporte internacional gracias al éxito de Luka Doncic en el básquet, de Jan Oblak en el fútbol y de Pogacar en el Tour de France. Días después de conseguir su segundo campeonato consecutivo en París con apenas 22 años en un deporte que ya empieza a sospechar de su hegemonía, el joven ciclista irá a Tokio en busca de la medalla dorada en Tokio para seguir construyendo una incipiente carrera ya empapada en gloria.

  • Armand Duplantis (Suecia)

Así como Yelena Isinbáyeva se convirtió en una marca global, Armand Duplantis va por el mismo camino en la rama masculina del salto con garrocha. Dueño del récord mundial con 6.18 metros, pulverizó la marca del francés Renaud Lavillenie que había destronado los 6.14 metros inalcanzables durante dos décadas de Sergey Bubka. Bajo techo o al aire libre, Mondo es imbatible, dueno de una personalidad y un carácter que le permite esquivar la presión. Obsesivo y compulsivo, quienes lo conocen aseguran que vive para su deporte. 

Si te gustan los contenidos de la web, podés colaborar económicamente para
apuntalar el proyecto y seguir creciendo mediante tres métodos:

– Suscripción mensual vía Mercado Pago (por el monto que prefieras)

– Un aporte único vía Cafecito (también por el monto que prefieras)

– O, si vivís en el extranjero, via Paypal.

¡Gracias por tu aporte!

Share on twitter
Share on facebook
Share on whatsapp

Apoyá mi proyecto

Este sitio web es parte de un incipiente multimedio al que podés ayudar a crecer con tu colaboración.

Si te gustan los contenidos, y querés impulsar los proyectos que tenemos en carpeta, podés colaborar con una suscripción mensual vía Mercado Pago o con un aporte único a través de Cafecito. Si sos del exterior y te querés sumar, podés hacerlo por PayPal.

¡Gracias por tu aporte!

Periodismo. En tu mail.

No te pierdas nada de tus deportes favoritos: suscribite al newsletter y recibí todas las novedades y contenidos exclusivos.