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Otoño en París: Nadal-Schwartzman

Diego Schwartzman intentará lo imposible en las semifinales de Roland Garros: ganarle a Rafael Nadal un partido a cinco sets sobre polvo de ladrillo.

Solo Robin Soderling en 2009 y Novak Djokovic en 2015 fueron capaces de consumar la utopía en 124 encuentros. Djokovic en Roland Garros 2013, John Isner en París en 2011, Roger Federer y Guillermo Coria en las finales del Abierto de Italia en 2005 y 2006 fueron los únicos que consiguieron forzar -sin éxito- una definición en el quinto parcial. 

Schwartzman ya inmortalizó su nombre en la historia durante el Masters 1000 de Roma cuando se convirtió en el 15º integrante del selecto grupo de jugadores que alguna vez pudo vencer a Nadal sobre clay desde la primera consagración del español en Roland Garros en 2005.

Veinte días después de aquella victoria por 6-2 y 7-5 en lo cuartos de final en el Foro Itálico, la primera en diez encuentros entre sí, víctima y verdugo volverán a medirse en las semifinales del Grand Slam francés. El Rey en su reinado, un terreno inexpugnable, una de las pocas certezas incuestionables del deporte moderno: pocos deportistas en la historia han ejercido un dominio tan contundente e implacable como Nadal en Roland Garros. 

Schwartzman conoce a la perfección la titánica dificultad de su inminente desafío: “Cada vez que te enfrentás con él tenés que estar preparado. Ni siquiera es un partido como el de Roma, que con dos sets alcanza: acá con dos sets todavía te queda una eternidad por delante. Debo estar mentalmente y físicamente preparado, porque muy pocos tuvieron la oportunidad de ganarle a cinco sets. Ojalá pueda presentarle batalla, como hace dos años»

Rafa mantiene su aura imbatible, incluso en su año más incómodo: alcanzó su duodécima semifinal sin ceder un solo set por sexta oportunidad en su carrera y apenas perdió 34 games en sus cinco partidos. 

«Al final, lo más reciente es el partido en Roma, así que parte él parte con una ventaja», advirtió el número dos del mundo. «Creo que las condiciones son más favorables para su estilo de juego, es la realidad que estamos en un torneo especial para mí, pero tengo que encontrar la forma de hacerle daño»

Sobre la pista del Philippe-Chatrier debatirán dos ideas contradictorias: la garantía de Nadal como fuerza invencible y la esperanza de un Schwartzman que en el mejor momento de su carrera reúne -por factores propios, ajenos y hasta climáticos- argumentos para ilusionarse con el batacazo. 

Roland Garros reaccionó a la pandemia cuando el mundo aún intentaba descifrar al coronavirus: en marzo anunció su postergación hasta septiembre, una decisión unilateral que no consultó con la Asociación de Jugadores. Más allá de la tradición y la reestructuración del calendario, el cambio climático, del mayo primaveral al octubre otoñal, supone un impacto concreto en el desarrollo de un deporte afectado como pocos por las condiciones climáticas.

En la nueva normalidad, en una fría y lluviosa París, el tenis es diferente: las canchas de polvo son más lentas, las pelotas más duras, los peloteos más largos y aumenta la dificultad para acortar los puntos con un tiro ganador. La pelota se mueve más lento en el denso aire frío y adquiere más consistencia cuando absorbe la humedad del polvo. 

René Lavand estaría de acuerdo con Stan Wawrinka, finalista de 2017: no se puede hacer más lento. «Las condiciones son difíciles. Pesadas, lentas, frías. Completamente diferente a lo normal«, advirtió la segunda raqueta suiza tras despachar a Andy Murray en la primera ronda y antes de caer en tercera frente a Hugo Gastón. Victoria Azarenka sufrió el frío como pocos y cayó en segunda ronda pero antes había anticipado las particularidades del Abierto francés: «No va a ser un Roland Garros normal donde las pelotas rebotan lo suficientemente alto y las canchas son rápidas. Tendremos que adaptarnos cada día».

El japonés Kei Nishikori se despidió en segunda después de dos batallas a cinco parciales frente a Daniel Evans y ante el italiano Stefano Travaglia: «No fue fácil porque estaba mojado. El hecho de que el clima sea un poco más frío hace que la superficie sea más dura y causa una gran diferencia»

Bien lo sabe Nadal, quien en la previa analizó la singularidad de su torneo favorito: «Es una situación especial. Las condiciones probablemente sean las más difíciles que afronté en Roland Garros por diferentes factores. ¿Pero saben qué? Estoy acá para luchar y jugar con la mayor intensidad posible, practicar con la actitud correcta, darme una chance»

El cambio de bolas para la edición 2020 también influye en el guión de Roland Garros. La Federación Francesa de Tenis abandonó Babolat y firmó con Wilson como nuevo proveedor después de casi una década. 

La página web de la firma norteamericana destaca la durabilidad de las Roland Garros Clay Court: «Fabricada para un rendimiento ideal en arcilla, la pelota de tenis Wilson Roland Garros Clay Court continúa la rica tradición de la marca de pelotas de tenis de alto rendimiento en los escenarios más grandes del deporte. Con un núcleo diseñado para rallies más largos y un fieltro que limita la recogida de humedad y suciedad para obtener la máxima consistencia durante los puntos más difíciles, la pelota Wilson Roland Garros produce un rendimiento adecuado para el cenit de la temporada de la pista de tierra batida». 

Los jugadores no estuvieron muy de acuerdo con Wilson. Dominic Thiem, subcampeón en París en 2018 y 2019, fue eliminado por Schwartzman en una épica maratón de cinco sets en cuartos de final. Antes del torneo había probado las nuevas pelotas en Viena: «Esa será la mayor diferencia. Las Babolat eran mis bolas favoritas, eran bonitas y rápidas, perfectas para mi juego, perfectas para el juego de Nadal también. Las nuevas pelotas serán más lentas, más abiertas. Eso ciertamente cambiará un poco los resultados»

Nadal coincidió tras un entrenamiento en Mallorca e incluso advirtió que el peso añadido podría aumentar las probabilidades de lesiones de codo y hombro para varios tenistas que venían con actividad limitada en polvo debido al aislamiento obligatorio por la crisis sanitaria que azota al planeta: «Entrené con esta pelota en Mallorca, cuando hacía calor, y ya era pesada y lenta y acá con el frío es como una piedra. Honestamente no son buenas para jugar en polvo. Con las nuevas pelotas los partidos pueden ser aún más largos porque cuesta mucho ganar puntos. La pelota se vuelve pesada y es difícil que haga efecto»

Evans, eliminado por Nishikori en primera ronda, fue lapidario: «Algunas de las bolas que estuvimos usando no se las daría ni a mi perro para que las mastique. Tal vez se equivocaron un poco con las pelotas. Es difícil conseguir que esa pelota vaya en determinada dirección. Es un poco pesada». 

Alexander Zverev fue uno de los pocos que se manifestó a favor de las nuevas Wilson, aunque redujo la tensión de su raqueta después del subcampeonato que consiguió en el US Open: «Las bolas son mucho mejores que antes. Las Babolat eran las peores de todos los tiempos»

 

Djokovic también se sumó a las críticas, aunque especificó la posible injerencia del clima: «Estoy de acuerdo en que las bolas son pesadas. Pero también es probable que sea porque estamos casi en octubre, y hace mucho frío. La arcilla también es pesada y húmeda. Las condiciones generales también están afectando a la propia bola. Es muy difícil decir si la pelota es pesada en general o es porque estamos jugando bajo este tipo de condiciones lentas y pesadas».

Las bajas temperaturas y la llovizna permanente acentúan las propias características particulares de las bolas Wilson. Las pelotas acumulan humedad y -mojadas- también adquieren mayor cantidad de polvo de ladrillo, una fórmula que se traduce en un aumento considerable de su peso y su dureza. Más pesada, la bola es más lenta, corre menos, pica menos y adquiere menos altura. 

La combinación afecta directamente al arsenal de Nadal. Bajo el abrasador calor parisino, la derecha con topspin es arrolladora e indescifrable: la pelota pica altísima, por encima del hombro, e incomoda a un rival que pocas veces tiene respuestas. Con un jugador bajo como Schwartzman del otro lado de la red, en condiciones normales, la ventaja a favor del manacorí es insoslayable. 

Pero es otoño en París, el clima es frío y la pelota pica menos, vuela menos y agarra menos efecto, un escenario similar al de hace veinte días en Roma: «Me gustan mucho estas condiciones. Son más lentas de lo habitual. La pelota no pica muy alto. Son condiciones muy parecidas a las que tuve en Roma hace unos días y creo que esto me viene muy bien. Creo que tengo una gran oportunidad de poder hacer algo muy bueno acá si consigo mantener el nivel que vengo ofreciendo en los últimos partidos».

Las condiciones actuales también son similares a las de hace dos años cuando Schwartzman le robó un set -el primero después de 37 parciales consecutivos en París- en una tarde interrumpida por la lluvia: Nadal salió desatado al otro día y remontó bajo el sol francés. 

Jim Courier, dos veces campeón en Francia y actual comentarista de Tennis Channel, puntualizó en la página oficial del torneo sobre las dificultades que de igual manera afrontará Schwartzman para buscar el revés de Nadal: «Aunque la pelota de Rafa no está rebotando tan alto como normalmente lo haría, debido al clima y a que las pelotas son un poco más pesadas, todavía pica cerca de cinco pies, en su ápice, si lo dejas llegar allí. Así que va a tener que trabajar duro Schwartzman si quiere ser agresivo en el revés, o va a tener que saltar y golpear ese dos manos»

En un Grand Slam protagonizado por tenistas argentinos en cada uno de los cuadros de competición, Juan Bautista Torres, quien alcanzó las semifinales del cuadro de Juniors, esbozó una razón para el éxito nacional encabezado por Nadia Podoroska y el propio Schwartzman: «Las condiciones de la cancha me están ayudando, las pelotas son bastante lentas y como está lloviendo casi todos los días, es una condición bastante parecida a lo que es Buenos Aires, creo que por eso también hay muchos resultados buenos de argentinos».

Aún pese a las ventajas que suponen el frio, la lluvia y las bolas pesadas, Nadal es firme candidato en el duelo frente a Schwartzman pero el Peque está dispuesto a seguir haciendo historia: «Algunos jugadores cambiaron su tensión o las cuerdas por el clima y las bolas nuevas. Yo no cambié nada, todo está igual que en Roma. Sé que esta semana puedo ganarle. Eso es lo importante». 

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