rings tokyo

Los Juegos Olímpicos son una de las citas más exclusivas del universo: apenas 11.651 atletas participarán del certamen de Tokio en un mundo poblado -según los datos en tiempo real de census.gov- por más de 7777 millones de personas. Solo quienes integran una delegación pueden definir la real magnitud de lo que representa ser olímpico, una experiencia única, personal e intransferible. En busca de una respuesta que nos permita aproximarnos a una sensación que jamás viviremos, con Tomás consultamos a diez deportistas que participarán en la capital japonesa y estas fueron sus respuestas.

Agustín Destribats, luchador debutante argentino: «Representar a la Argentina es un orgullo, una emoción súper grande. Más que todo me gusta por toda la gente que te apoya, que está ahí hinchando por vos. Tengo que subir arriba del colchón de los Juegos y ver qué se siente, pero he representado a la Argentina y lo más lindo es el cariño de la gente».

Paulina Vega, representante chilena en tenis de mesa: «Ser olímpico es lo que todo deportista quiere llegar algún día. Es un sueño. Muchas veces uno está cerca y no siempre se puede lograr el objetivo y después hay que esperar cuatro años, los ciclos son muy largos, y es muy difícil poder mantenerse tantos años en la élite de un deporte, especialmente en el tenis de mesa. Yo clasifiqué a Atenas 2004 y tuve que esperar 17 años para clasificar nuevamente a unos Juegos Olímpicos».

Belén Pérez Maurice, esgrimista argentina que participó en Londres 2012 y en Río 2016: «Es un honor poder llevar mi deporte a unos Juegos Olímpicos y representar a mi país. Es un orgullo enorme. También es un gran esfuerzo poder estar ahí. Yo siempre lo vivo con mucha alegría y siento mucho orgullo de llevar mis colores y mi país a todas las competencias a las que voy, en especial a un Juego Olímpico».

Luana Alonso, nadadora paraguaya en los 100 metros mariposa: «Estoy súper emocionada, poder debutar en unos Juegos con 17 años, siendo súper joven. Creo que esto me va a dar mucha experiencia para los próximos Juegos, capaz para París 2024. Estoy súper emocionada, representar a Paraguay en cualquier competencia, sea un Juego Olímpico o un Mundial, es una carga. No quiero decepcionar a nadie y hacerlo lo mejor posible, pero quiero quedarme tranquila antes de competir, no exigirme tanto, porque si me exijo mucho las cosas al final no salen. Así que por el momento estoy tranquila, pensando en las cosas que puedo arreglar, en mi estilo, mi técnica y no tanto en un tiempo. Estoy muy emocionada y feliz de poder debutar el próximo 24».

Milka Kraljev, olímpica argentina que disputará por tercera oportunidad la cita olímpica en el doble par ligero: «Ser olímpico no solo es el sueño de muchos y la realidad de algunos pocos… Es un premio por todo lo que hacemos por estar en la ‘élite’ del deporte. Por el trabajo, por la dedicación y por poner el cuerpo al límite siempre en lo físico y en lo mental. Es mágico, muy difícil de explicar en palabras porque no alcanza una sola para describirlo».

Santiago Grassi, 24º en los 100 metros mariposa en Río y representante argentino en Tokio 2020: «Ser olímpico es algo que lo vivimos todos los días, que nos levantamos y es un estado de excelencia, un nivel de excelencia, que busco y persigo para todos los días de mi vida. Explicarlo es muy difícil. Ser olímpico es la consagración a todo ese esfuerzo, no solo el físico pero también el mental. El esfuerzo de levantarse todas las mañanas, incluso esas mañanas que quizás son las más importantes, las mañanas que duelen, que uno está solo, en la distancia, que extraña. Ser olímpico es, quizás, poder ponerle paños fríos a todo eso. Saber que durante muchos años me entrené, me sacrifiqué, y que le entregué mucho tiempo de mi vida a querer crecer y ser mejor. Poder ir al Juego Olímpico es algo hermoso, poder representar a mi país tiene un significado y un sentido más grande que el propósito o la razón personal que yo le doy, es pertenecer y ser parte de algo que es más grande que yo.

Cuando me levanto, cuando duele, cuando estoy entrenando, cuando estoy bajoneado, me acuerdo que en los Juegos Olímpicos no voy a representar a Santiago Grassi, que voy a representar a la Argentina, a mis amigos, a mi familia, a mis entrenadores, a todos los que creyeron en mí y me acompañaron. Ser olímpico viene con la satisfacción que mucha gente estuvo detrás de mi trabajo, en el proceso, creyendo o apoyándome para llegar ahí. Cuando llego a ser olímpico me acuerdo de todo el trabajo que hice, de lo lejos que llegué, y me hace feliz saber que cada cuatro años me puedo tirar a la pileta, en el mejor torneo del mundo, vistiendo la celeste y blanca».

Rubén Limardo, esgrimista venezolano que afrontará su cuarto Juego y fue campeón en Londres 2012: «Ser olímpico es algo extraordinario, bonito, todo atleta que hace deporte amateur-profesional debería experimentar unas olimpiadas. Es lo más bonito que uno puede vivir. Sentirse olímpico es para toda la vida».

Sergio Alí Villamayor, debutante argentino en pentatlón moderno: «Muchos ya dan por sentado que soy olímpico, pero yo siempre digo que tengo el pasaje. El día 7 de agosto, cuando cruce la línea de llegada, ahí puede ser que me sienta olímpico. Todavía no me siento. Pueden pasar mil cosas antes de eso, no me hago a la idea ni me siento olímpico. Debe ser muy lindo, incluso pese al contexto de estos Juegos. Representar al país es siempre una gran responsabilidad, me siento orgulloso de poder vestir la celeste y blanca, siempre dejo todo porque uno siempre quiere dejar a la bandera en lo más alto posible y escuchar el himno».

Juan Pablo Varillas, tenista peruano que hará su presentación olímpica frente a Diego Schwartzman: «La verdad es que es un sueño hecho realidad. Uno trabaja y entrena para estar en este tipo de eventos. Creo que cualquier atleta de cualquier disciplina mataría por estar acá. Por suerte se dieron las cosas y esto es fruto de años de trabajo y sacrificio. Es un honor representar a mi país, siempre lo hago con mucha garra y responsabilidad».

Agustín Vernice, palista argentino que hará su debut en Tokio en la prueba K1 200 metros de canotaje: «Es un orgullo para mi, no encuentro otra palabra para describirlo. Se me infla el pecho cuando escucho o veo mi apellido acompañado de Argentina y de la bandera celeste y blanca».

Una ceremonia atípica

El tráiler de diez minutos que significó su breve intervención en el cierre de los Juegos Olímpicos de Río 2016 había sembrado altísimas expectativas para una ceremonia inaugural que prometía ser histórica desde lo estético, visual y tecnológico en Tokio. Pero la pandemia que azota al mundo desde marzo de 2020 obligó a su postergación por un año y, todavía indomable, estropeó a un evento sumido en escándalo tras escándalo que estará lejos de ser una celebración, palabra prohibida en el discurso de apertura que pronunciará el emperador Naruhito.

  • Con Tokio bajo un nuevo estado de emergencia decretado a causa de la ola más reciente de coronavirus que registró 1.979 casos en este 22 de julio, el Estadio Nacional estará prácticamente vacío como consecuencia de la prohibición a los fanáticos que se extenderá durante todos los Juegos. Con 68.000 asientos disponibles, solo 1.000 privilegiados podrán ser testigos del show.
  • El desfile de países será bastante reducido por dos motivos principales. Los atletas solo pueden ingresar a las instalaciones olímpicas cinco días antes de su participación, por lo que aquellos que hagan sus presentaciones después del 29 de julio no deberían poder acceder al evento. En simultáneo, la mayoría de las delegaciones presentarán un grupo reducido para evitar los riesgos de un contagio o contacto estrecho. Gran Bretaña ya anunció que no irá en su mayoría a la Ceremonia Inaugural, Canadá confesó que solo estarán presentes 30 o 40 de sus 370 integrantes y Corea del Sur mandará una comitiva por debajo de lo inicialmente planificado. En Argentina, si bien Los Pumas estarán en el acto, sus entrenadores no participarán para reducir la cifra de involucrados.
  • Marco Balich, organizador de las ceremonias de Río 2016 y asesor en Tokio 2020, aseguró que será una performance «sobria» debido al contexto actual que atraviesa a Japón en particular y al mundo en general.
  • Fueron horas tortuosas, caóticas y dramáticas para el Comité Organizador. Primero fue la renuncia de Keigo Oyamada, músico local que compuso la banda sonora de los Juegos, después de que salieran a la luz entrevistas de 1994 y 1995 en las que se jactaba de haberle hecho bullying a chicos con discapacidad en el colegio: «Ofrezco mis más sinceras disculpas. En mi época escolar y en el momento de las entrevistas era un hombre muy inmaduro que no podía imaginar como se sentían las víctimas», escribió Cornelius en su sitio web. Como si no hubiera sido suficiente, el director artístico Kentaro Kobayashi fue despedido en las últimas horas. ¿El motivo? En un paso de comedia en 1998 había bromeado con el holocausto. Las dos desvinculaciones se suman a las del presidente del Comité Organizador Yoshiro Mori en febrero como consecuencia de una serie de comentarios sexistas y a la dimisión de Hiroshi Sasaki después de que dijera que Naomi Watanabe debería aparecer disfrazada de cerdo en la ceremonia inaugural. 
  • Uno de los secretos mejor guardados de estos Juegos es quién será el responsable de encender el pebetero olímpico. Los antecedentes de Tokio, que en su edición de 1964 le encomendó la tarea al joven Yoshinori Sakai que había nacido en Hiroshima el mismo día del ataque atómico estadounidense, auguran un momento emotivo.
  • Los sponsors están decididos a despegarse de los Juegos, empresas que han invertido millones de dólares durante los últimos cinco años. En los últimos días, los CEOs de Panasonic, Telecom y Fujitsu, entre otros, manifestaron públicamente que no estarán en el Estadio Nacional pero la sorpresa más resonante fue la de Toyota, patrocinador fundamental e histórico de los Juegos que retiró todos sus publicidades relacionadas con Tokio 2020

La constelación latinoamericana

Tan solo el 10% de los 11.651 atletas que actuarán en Tokio 2020 pertenecen a uno de los veinte países latinoamericanos. Con 307 clasificados, Brasil es la nación que más representantes envió al territorio oriental. Después de haber repasado el uno por uno de la delegación argentina y las diez estrellas de los Juegos, ahora vamos con un breve repaso de una decena de nombres propios latinoamericanos que tienen chances de subirse a lo más alto del podio olímpico.

Yulimar Rojas (Venezuela)

La venezolana es una garantía, una de las atletas más dominantes del último lustro que fue reconocida como la mejor de 2020. Dueña del récord mundial de salto triple bajo techo, parece cuestión de tiempo para que quiebre la marca al aire libre que Inessa Kravets sostiene desde el 10 de agosto de 1995. Su evolución desde la medalla plateada en Río 2016 ha sido notable y debería sufrir un colapso inesperado para no subirse a lo más alto del podio, ahora como candidata por encima de Ibargüen. Junto al esgrimista Rubén Limardo y el karateca Antonio Díaz encarnan la máxima ilusión de un país que tendrá su cifra más baja de participantes desde Sídney 2000 como un daño colateral de la crisis que azota a la nación petrolera. 

Beatriz Ferreira (Brasil)

Campeona mundial y panamericana en la categoría de los 60 kilos, es una presencia sempiterna en los podios de cada competición de la que participa. Sargenta de la Marina brasileña, la boxeadora de 28 años superó una suspensión de dos años en 2014 por participar de una pelea ilegal de muay thai. Ferreira representa una de las principales ilusiones doradas de Brasil, aunque la irlandesa Kelle Anne Harrington planea arruinar sus planes. 

Isaquias Queiroz (Brasil)

Triple medallista en Río 2016 con dos plateadas y una de bronce, intentará conseguir su primer a medalla dorada en Tokio. Consagrado campeón mundial en la categoría C1 1000 metros y plata en su categoría en una etapa de la Copa del Mundo en este 2021, Queiroz batallará en una prueba durísima con varios candidatos con argumentos suficientes como para subirse a lo más alto del podio.

Brasil merecería una entrega independiente para destacar a todos los que tienen chances doradas pero al menos enumeraremos a algunos en esta edición: Leticia Bufoni (skate), Gabriel Medina e Ítalo Ferreira (surf), el voleibol masculino, ambos combinados de fútbol, el nadador Bruno Fratus, el gimnasta Arthur Zanetti y la esgrimista Nathalie Moellhausen encabezan la avanzada brasileña. 

Mariana Pajón (Colombia)

La mejor deportista de América en 2019 es dueña de un palmarés que acumula los oros de Londres 2012 y Río 2016. También campeona del Mundial de BMX celebrado en su país, Pajón va por su tercer título consecutivo en una categoría en la que es la reina indiscutible. El ciclismo colombiano será protagonista una vez más en Japón con Carlos Alberto Ramírez Yepes como candidato en el BMX masculino y los fabulosos Nairo Quintana y Rigoberto Urán a la cabeza en el ciclismo de ruta que sufrió la baja de Egan Bernal. 

Bruno Fratus (Brasil)

Es la mayor esperanza de la natación brasileña. Su participación durará un suspiro en los 50 metros libre, donde tendrá la misión de derrotar a un Caeleb Dressel llamado a ser el sucesor de Michael Phelps. Aunque ha sumado medallas a nivel mundial, la presea en los Juegos le ha sido esquiva tras finalizar cuarto en Londres 2012 y sexto en 2016. Oro en los Juegos Panamericanos de Lima, Fratus espera saldar su deuda olímpica. 

Caterine Ibargüen (Colombia)

Abanderada colombiana, había clasificado tanto en salto en largo como en salto triple, aunque finalmente participará solo de la segunda disciplina en la que ganó el oro en Río 2016 y la plata en Londres 2012. Con 37 años, intentará defender su corona en la que podría ser su última participación olímpica. No será para nada sencillo porque Yulimar Rojas planea destronarla en una rivalidad que tendrá su segundo capítulo olímpico en Tokio. El envión pertenece a Rojas, pero Ibargüen planea hacer valer su experiencia para imponerse otra vez en una definición apasionante entre dos prodigios.

Neisi Dajomes (Ecuador)

El equipo de levantamiento de pesas ecuatoriano es uno de los más fuertes de la halterofilia internacional con Dajomes a la cabeza. Llega a su segunda cita olímpica, en la fue designada como abanderada aunque finalmente no estará en la ceremonia inaugural por un retraso en su vuelo, con varios títulos en su palmarés y la sensación de que el título será suyo. Dueña del mejor registro de su categoría, 13 kilos por encima de su máxima perseguidora, el oro debería llevar su nombre. 

Richard Carapaz (Ecuador)

El ecuatoriano llegará a Tokio tras haber firmado una campaña memorable en el prestigioso Tour de France, donde finalizó en la tercera posición por detrás del esloveno Tadej Pogacar y el danés Jonas Vingegaard. Su ubicación le permitió conseguir un hito en el ciclismo: es el vigésimo corredor en la historia en haber conseguido un podio en las tres vueltas más importantes del circuito internacional. Su actuación en el recorrido francés le permitió escalar hasta el quinto puesto en la clasificación general de ciclistas en ruta y será uno de los focos de atención en Japón.

Paola Morán (México)

Heredera de Ana Gabriela Guevara, medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, intentará rubricar sus buenas sensaciones en los 400 metros planos con una medalla en territorio oriental. Plata en los Juegos Panamericanos de Lima, no será sencillo para Morán en una categoría colmada de talento pero sin dudas habrá que seguirla de cerca.

Juan Miguel Echavarría (Cuba)

Rafael Alba en la categoría de más de 80 kilos en taekwondo, Idalys Ortiz en judo, Mijaín López en lucha grecorromana y la campeona del mundo en lanzamiento de disco Yaimé Pérez pueden quedarse con el oro en sus respectivas disciplinas pero Echevarría es su gran estrella. Con tan solo 22 años, fue campeón mundial en salto en largo bajo techo en Birmingham 2018, bronce en el Mundial de Doha 2019 y oro en los Panamericanos de 2019.

Líder del ranking mundial e invicto en 2021, su objetivo va más allá del oro: planea batir el inalcanzable récord que Mike Powell registró en 1991 con una marca de 8.95 metros en el mismo Estadio de Tokio. Con una marca personal de 8.68 metros, la undécima mejor de todos los tiempos, parece inevitable que sea el cubano quien consiga derrocar a su par estadounidense. 

Si te gustan los contenidos de la web, podés colaborar económicamente para
apuntalar el proyecto y seguir creciendo mediante tres métodos:

– Suscripción mensual vía Mercado Pago (por el monto que prefieras)

– Un aporte único vía Cafecito (también por el monto que prefieras)

– O, si vivís en el extranjero, via Paypal.

¡Gracias por tu aporte!

Share on twitter
Share on facebook
Share on whatsapp

Apoyá mi proyecto

Este sitio web es parte de un incipiente multimedio al que podés ayudar a crecer con tu colaboración.

Si te gustan los contenidos, y querés impulsar los proyectos que tenemos en carpeta, podés colaborar con una suscripción mensual vía Mercado Pago o con un aporte único a través de Cafecito. Si sos del exterior y te querés sumar, podés hacerlo por PayPal.

¡Gracias por tu aporte!

Periodismo. En tu mail.

No te pierdas nada de tus deportes favoritos: suscribite al newsletter y recibí todas las novedades y contenidos exclusivos.