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Thiago o nadie

Después de un año sabático en Nueva York, Pep Guardiola aterrizó en Múnich con un único deseo: «Hablé con el club, les expliqué mi concepto y les dije por qué quiero a Thiago. Puede jugar en tres o cuatro posiciones y es genial en el uno contra uno. Conozco el gran potencial que tiene. Es un gran jugador. Es el único jugador que quiero. Matthias Sammer y Karl-Heinz Rummenigge saben las razones por las que lo quiero. Es un fabuloso jugador. Será él o nadie».

No era un capricho de Pep, quien conocía intrínsecamente al fútbol de Alcántara: lo dirigió en el Barcelona B, lo hizo debutar en la primera del club catalán con 18 años y le dio rodaje en el primer equipo en busca del próximo Iniesta. Cuando Guardiola se marchó del Camp Nou, todo cambió: bajo las órdenes de Tito Vilanova perdió terreno y el club decidió desprenderse del mayor prospecto surgido de La Masía desde su camada de oro. Un error imperdonable. 

En su horizonte aparecieron una infinidad de opciones. En la vereda de enfrente, el Real Madrid demostró su interés. En Manchester, Sir Alex Ferguson avanzó considerablemente en las negociaciones por su traspaso durante su último año como entrenador pero su sucesor David Moyes decidió descartarlo cuando estaba todo acordado para fichar a Marouane Fellaini. 

En esa subasta, el Bayern Munich de Pep hizo la oferta ganadora: «El físico ya lo tenemos y la presión también: estos jugadores la traen de serie. Tengo que conseguir añadir unos toques tácticos sin hacerles perder esta presión y este físico que tienen. Solo les falta la pausa. En el Barça te la daba Iniesta. Cogía la pelota y parecía que el tiempo se detenía y todo se ordenaba. Aquí, todavía nos falta esto», analizó el entrenador catalán en el libro Herr Pep que registró su primer año en Baviera. 

Una plaga de lesiones interrumpió la consolidación de su sociedad durante los tres años de Pep en Alemania. El talento innato de Thiago siempre tuvo lugar en el gigante teutón durante sus siete campañas en el Allianz Arena. Cuando en abril de 2017 renovó su contrato hasta 2021, Thiago lanzó una advertencia: «Quiero ganar la Champions League y me quedaré acá hasta que pueda ganar ese trofeo»

En la última final del certamen continental más importante de Europa fue una de las figuras del campeón. Si existe un Dios futbolístico, el domingo 23 de agosto se habrá sentado a descansar para disfrutar del recital de Thiago. Fue su imperial despedida, un adiós a la altura de su fútbol, el punto final para una era inolvidable. 

Bayern Munich quería extender su vínculo y Thiago estuvo a punto de rubricar una oferta por cuatro temporadas pero un llamado trastocó sus planes: del otro lado le informaban que Jurgen Klopp lo quería para su Liverpool. Como Guardiola, Klopp también habrá pensado que el único jugador capaz de darle un salto de calidad al arrollador campeón de la Premier League era el mago hispano-brasileño, Thiago o nadie, un hombre que conjuga lo mejor de dos mundos: el jogo bonito brasileño -su alegría, su imaginación, su elegancia, su magia, su creatividad, su estética- con los principios tácticos de la genética que llevó a España a consagrarse en Sudáfrica 2010. 

Liverpool desembolsó apenas 30 millones de euros para quedarse con los servicios de uno de los mejores mediocampistas del mundo, una cifra mínima a cambio de una súper estrella para los valores del mercado moderno. Condicionado por la pandemia, Bayern Munich tampoco disponía de muchas alternativas con un acuerdo que expiraría el próximo junio: «Mi decisión es puramente deportiva», detalló tras su presentación. «Como jugador de fútbol necesito desafíos». 

Concretada la transacción, Thiago sorprendió a Rummenigge, leyenda y actual gerente del club: «Después de finalizar su traspaso al Liverpool el pasado jueves, Thiago me estaba esperando en el estacionamiento. Al principio, pensé ‘¿qué está haciendo aquí ahora?’. Pero luego se me acercó y me abrazó durante cinco minutos, lloró y me dijo: ‘Gracias por permitirme hacer esto’. Que nos deje ahora es una gran pérdida. Sin embargo, aceptamos que quisiera probar algo nuevo, porque se ha comportado de manera brillante siempre con nosotros'».

Klopp lo recibió con los brazos abiertos de par en par en Anfield, un refuerzo poco común para su filosofía: es el segundo jugador mayor de 26 años -Ragnar Klavan fue el otro- de los 21 jugadores que incorporó durante su lustro en Inglaterra. Thiago, quien firmó hasta 2024, celebrará sus treinta en abril. 

Presentado el 18 de septiembre, completó apenas un entrenamiento individual y una práctica junto a sus compañeros antes de su debut: ingresó por el capitán Jordan Henderson en el entretiempo de un atascado empate parcial frente al Chelsea de Frank Lampard. Klopp lo abrazó al costado del campo con el cariño de quien quien acaricia a una joya preciada y le entregó la dirección de su once en Stamford Bridge. 

En su primera tarde en la Premier League, Thiago estableció un nuevo récord de pases completados en 45 minutos: fueron 75 según los datos de Opta. La cifra, aunque asombrosa, es irrelevante en comparación con la calidad de sus intervenciones. Su actuación en el triunfo por 2-0 frente a Les Bleus fue una muestra condensada de los argumentos por los que Klopp decidió ficharlo. 

Thiago le ofrece una nueva dimensión a un plantel que reinó, en Europa primero y en Inglaterra después, con un mismo once titular potenciado por un técnico que tanto en Borussia Dortmund como en Liverpool dinamizó nombres propios que alcanzaron una versión inédita, su mejor versión, bajo sus órdenes. 

Consagrado después de una histórica producción de 99 puntos, Klopp anticipó que no defendería su título en la próxima Premier League: lo atacaría. La contratación de Alcántara responde a esa intención. El único movimiento viable para potenciar al modelo 2018-2020 era sumar al ex Bayern Munich, un movimiento que Wayne Rooney elogió por encima del frustrado traspaso de Lionel Messi al Manchester City. Thiago o nadie. 

Unicornio

Entrevistado en 2014 por El País, Thiago fue desafiado a describirse: «Soy un atrevido, no un arrogante. Siempre me ha gustado hacer cosas nuevas, pero con respeto al rival. Creo que es una virtud al mismo tiempo. En tres cuartos de campo hacer algo distinto suma. Atrás es cierto que es demasiado riesgo, pero si cometí errores, aprendí de ellos y siempre he tratado de no repetirlos. Soy un enamorado del fútbol»
 
Desde su irrupción en Barcelona bajo las órdenes de Guardiola, Alcántara enarboló su atrevimiento como bandera. También su infinito talento y su obsesión con la pelota, un apoyo permanente para sus compañeros. Porque, desde siempre, quiso la pelota y nunca le tembló el pulso. Thiago no teme porque su mentalidad es otro punto sobresaliente en su repertorio: «A partir de mi propio carácter, quiero la responsabilidad que todos me dan. Me crearon en Barcelona y cada centrocampista tiene que tocar el balón. Desarrollas tus propias habilidades pero lo único que tienes que hacer es mover el balón.Te involucras tanto como sea posible y haces que el equipo juegue».
 
Thiago apareció en el fútbol internacional como un diamante en bruto que necesitaba ser tallado y pulido. Pep Guardiola fue el primer lapidario, inicialmente en Barcelona y más tarde en Bayern Munich. Durante los años siguientes, Alcántara mantuvo su sostenido progreso y dotó a su característico atrevimiento de lógica: “Antes pensaba que podía arriesgar más. Ahora pienso diferente. Sé que puedo regatear o que puedo dar ese pase, pero al final me quedo con la opción más simple”, reflexionó en la revista alemana 11 Freunde. 
 
Klopp entregó una radiografía de su flamante adquisición: «Su primer toque es increíble; su visión es increíble; ¡pasa bastante bien la pelota! Pero también es rápido. Su ritmo es genial. Sus números fueron absolutamente especiales el año pasado en Alemania también, la mayor cantidad de robos, recuperaciones de balón y todo este tipo de cosas; la mayor cantidad de pases»Alcántara reúne un arsenal de características inéditos para un mediocampista. Sano, una condición que lamentablemente no fue una constante durante su carrera, es uno de los mejores y más dominantes del mundo.  
 

 

No debe existir en la constelación futbolística nadie mejor que resuelva a un toque que Thiago. Perfeccionó el maravilloso arte de ver lo que otros no ven, de anticiparse al resto del mundo, de detectar ventajas y aprovecharlas antes que nadie, de resolver situaciones complejas y sin espacios en un suspiro. 

«En la mitad de la cancha no tienes tiempo de identificar qué jugador es de tu equipo. Así que, antes que nada, obtienes una panorámica del partido: donde estarán los espacios y que jugadores estarán a tu alrededor. Es un instinto que viene de la posición, de saber cómo jugar la pelota, y a partir de años de experiencia se convierte en natural», profundizó en una entrevista en The Independent

Thiago insiste en la importancia de la apreciación del pase: «Tienes que entender a quién le das la pelota, si es derecho o zurdo, y cómo se va a mover. No das un pase solo por el pase, das un pase específico para ese momento, para esa jugada». Su innagotable rango de pases -cortos para asociarse y construir, punzantes para verticalizar, sorprendentes y largos para cambiar el foco de la jugada- hace el resto.  

Una de sus principales características es su capacidad para perfilarse antes de recibir. Ya sea que resuelva con un toque, con dos o que finalmente decida conducir, siempre su cuerpo está orientado hacia el futuro. Ese movimiento imperceptible, con el que establece los cimientos de su próximo movimiento, es determinante: no pierde tiempo. 

Ese automatismo representa un enigma indescifrable para los rivales y encarna el principal argumento de su sello futbolístico cuando recibe de espaldas y, ante la presión, ridiculiza a su marcador con un control orientado que deja al adversario en el camino. Es su marca registrada, un gesto técnico que puede desatar un vendaval para la defensa contraria. 

 

La ecuación entre su virtuosismo para resolver en un toque y sus controles orientados da como resultado a un Thiago escapista que no cede ante la presión, por más asfixiante que sea e independientemente del sector de la cancha en el que reciba. Heredero de Harry Houdini, no existen sistema defensivo que pueda encarcelarlo. Thiago siempre sale airoso. 

Con la pelota en los pies, una vez que recibe, las opciones que tiene a disposición son infinitas. Puede saltar líneas con un pase artero que dejará en el camino a varios rivales o levantar la cabeza y lanzarse a escalar en el campo de juego con la suficiencia de quien se sabe superior a su enemigo de turno. «Thiago no espera a que aparezcan los espacios», reflexionó Michael Ballack, mito del Bayern Munich: «Los hace aparecer». 

Cuando ocupa la posición de mediapunta, su influencia tangible y evidente; pero la particularidad más sensacional – también la más sobresaliente – de Thiago es cómo condiciona y define partidos desde su posición de mediocentro defensivo. Las cifras más rudimentarias, los tres goles y las cero asistencias de su última Bundesliga, no son suficientes para explicar su impacto. 
 

Un ejemplo inmejorable es el gol de Kingsley Coman frente al PSG en la final de la Champions League: recibe en su propio campo y verticaliza con un pase filtrado que desactiva a cuatro rivales y encuentra a Joshua Kimmich en una situación peligrosa. Por supuesto, después Kimmich le sirve el gol a Coman, pero son esos pases de Thiago los que generan ventajas permanentes para sus compañeros. Alcántara es una amenaza constante para un oponente que nunca sabe qué truco utilizará. 

Flexibilidad táctica

«Thiago es el sueño de todo entrenador», analizó Niko Kovač cuando todavía entrenaba al Bayern Munich: «¿Qué puedo decir de Thiago? Es un jugador top. Tenemos una gran reserva de mediocampistas excepcionales, pero es el corazón de nuestro mediocampo, un jugador que puede hacer todo con la pelota. Puede acelerar el juego, ralentizarlo, piensa como un entrenador. Eso es lo que todo entrenador quiere».

«Thiago puede jugar en tres, cuatro o cinco posiciones diferentes en el mediocampo», vaticinó Pep cuando profundizó sobre los motivos de su contratación. Tenían razón Guardiola y Kovač: la versatilidad de Thiago en el mediocampo le permite una flexibilidad táctica absoluta a su entrenador. 

Alcántara puede jugar como mediocentro defensivo o como mediocampista central, como interior o como mediapunta con igual eficacia e incidencia en el juego: «Me siento más cómodo como mediocampista defensivo o mediocampista central, pero puedo jugar donde el entrenador quiera»

«Jugué por primera vez como mediocentro defensivo con Pep», aseguró Thiago. «Tiene tanta calidad, sobre todo su mentalidad. Siempre piensa que todo es posible. No tiene miedo», le devolvió la pared Guardiola. Si bien en el último Bayern Munich ha jugado principalmente en un doble cinco con Leon Goretzka, durante la temporada -y principalmente durante la era del técnico catalán en la que ocupó el puesto de único mediocentro apuntalado por dos interiores- Thiago ocupó en 10 ocasiones la posición de único ancla defensivo. Cuando forma un doble pivote, es el volante central más retrasado, siempre jugando por detrás de la línea de la pelota. 

Replegado en el campo de juego y metido entre los centrales, asume el rol de primera usina dictando los caminos de cada ataque a partir de su primer pase, y de metrónomo marcando los tiempos de su equipo. Su anemia ofensiva -poco gol y pocas asistencias- responde justamente a la posición en la que suele desenvolverse: si bien Thiago no asiste, es el pase previo a la asistencia. Después dependerá de sus compañeros, pero casi desde la puerta de su propia área es capaz de desestabilizar al rival con una daga que rompe líneas. 

Al margen de sus funciones ofensivas, Thiago puede desempeñarse como único cinco gracias a su compromiso defensivo. El hispano-brasileño no es un talento díscolo que se desentiende de sus funciones en la recuperación. Debido a su lectura, sabe cuándo presionar, cuándo mantener su posición o cuándo atacar al rival en busca del tackle. Durante la última Bundesliga concretó 45 intercepciones y 195 recuperos, una cantidad superior a la de todos los mediocampistas del Liverpool en la Premier League. 

Thiago también puede encarnar el rol de interior, desligado de buena parte de sus tareas defensivas al lado de un cinco de marca, o como box to box gracias a su despliegue a diferentes alturas del campo de juego. 

Carlo Ancelotti, sucesor de Guardiola, lo reubicó más cerca del área como mediapunta en la temporada 2016-17. Con Xabi Alonso y Arturo Vidal como pareja de volantes centrales, el italiano lo posicionó como un enganche clásico con libertad absoluta por detrás de Robert Lewandowski. Las mismas características que lo destacan como salida en campo propio lo convierten en una amenaza en el último tercio. 

El quinto Beatle

Klopp analizó el impacto de Thiago tras su llegada: «En este caso específico es un jugador que aporta una dimensión diferente a nuestro juego, eso es cierto. Algunas habilidades que en general son bastante raras, pero que nos sentarán bastante bien. No dice nada sobre el resto de los jugadores, sólo que es diferente y eso es lo que realmente me interesaba». 
 
Thiago es un perfil del que Liverpool no disponía en su plantel desde la partida de Phillippe Coutinho en enero de 2018. Si bien Fabinho, Jordan Henderson y Georginio Wijnaldum se afianzaron como trío titular en un equipo que tiene nombres relevantes en su rotación, ninguno de ellos es capaz de adueñarse de un partido, de gestionar los ritmos del trámite y de desatascar con un pase creativo a rivales encerrados contra su propio arco en una resistencia incansable frente al rey inglés. Su función actual es generar espacios para los laterales y extremos: Thiago va a atacarlos.  
 
Pepijn Lijnders, asistente de Klopp, explicó como nadie el efecto que Thiago tendrá en Anfield: «Se asegurará de que el equipo evolucione y de un paso adelante. Eso era lo que necesitábamos, porque los equipos a nuestro alrededor son más fuertes, nos conocen más cómo jugamos e intentarán destruir nuestro estilo con ciertas tácticas. En general, es importante para el equipo mantenerse impredecible, que desde cada posición podamos dar un último pase y que podamos acelerar el juego lo más posible con pequeños pases. Estas tres cosas – la imprevisibilidad, la velocidad y la calidad del último pase desde cada posición-, eso es lo que nos trae. Con suerte, trajimos una solución para los problemas que se avecinan».
 

Con otras ocho opciones para la mitad de la cancha, la profundidad será fundamental para una condensada temporada producto del COVID. La exigencia será absoluta para una formación que intentará volver a conquistar Inglaterra y recuperar su cetro europeo con su extenuante propuesta. 

Thiago, de 29 años, tiene un historial de lesiones que Klopp deberá gestionar. Después de haberse perdido 74 partidos de Bundesliga durante sus siete temporadas en Bayern Munich, desde la reanudación post pandemia jugó apenas dos encuentros por el torneo local a causa de una lesión en la ingle, aunque ya recuperado su participación fue activa a nivel continental. Klopp deberá dosificar sus cargas. 

 
Con Alcántara saludable, las opciones para Klopp son infinitas aunque tendrá que hacer pequeños ajustes respecto a su última versión. «No jugamos como el Bayern, por lo que necesitará algún tiempo para instalarse y nadie debe esperar -yo no espero- que sucedan cosas especiales de inmediato. Es un proyecto a largo plazo y tenemos un buen equipo, así que tenemos tiempo. Pero, por supuesto, queremos usarlo ya así que el trabajo puede empezar ahora mismo», anticipó Klopp. Las alternativas para Thiago son numerosas bajo las órdenes del alemán. 
 
  • Como interior en su clásico 4-3-3 en lugar de Wijnaldum, por delante de Fabinho -mediocentro defensivo- y al lado de Henderson. Thiago conoce a la perfección ese sistema, ADN del Barcelona y España, además de una constante durante su etapa en Bayern Munich.
  • Como mediocentro defensivo en el 4-3-3 con Fabinho como central, una innovación que Klopp probó en el segundo tiempo frente al Chelsea con indiscutido éxito. El exitoso resultado del experimento le permitirá al Liverpool no incorporar a otro central tras la partida de Dejan Lovren. 
  • Como mediocampista central en el 4-2-3-1 que el entrenador alemán probó durante la pretemporada, su formación predilecta en su Borussia Dortmund. Acostumbrado a esa posición por su última etapa en el Bayern Munich, podría forjar una gran sociedad con Fabinho, con Henderson o Naby Keïta por delante. 
  • Como enganche en el 4-2-3-1, por detrás de Roberto Firmino. Aunque es viable, con Henderson y Fabinho apuntalándolo por detrás, la opción parece la menos indicada dadas las características de un Firmino que se tira atrás permanentemente para involucrarse en el armado ofensivo del Liverpool. 

Independientemente del rol que Klopp decida para Thiago, su fútbol encaja a la perfección en Liverpool. Su pegada, su creatividad, su lectura y su facilidad tanto para verticalizar como para cambiar permanentemente el curso de una jugada representa una ventaja que celebrarán Trent Alexander-Arnold, Andrew Robertson, Mohamed Salah y Sadio Mané. 

The Reds construyen su ofensiva a partir de la combinación entre sus laterales y sus extremos, una fórmula que Alcántara potenciará con la relampagueante simplicidad para modificar por completo los senderos ofensivos para atacar el lado débil del rival. Como complemento, Liverpool encontrará en Thiago a un factor decisivo desde los carriles central sobre el campo sin necesidad de abusar de sus flancos. 

Klopp, como Guardiola cuando llegó al Bayern Munich, sabía que solo un hombre era capaz de asumir la faena de impulsar la evolución de un equipo que fue campeón de Europa y demolió a cada uno de sus rivales en la última Premier League. Era Thiago o nadie, y Thiago ya está en Liverpool.  

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