warholm

Karsten Warholm no había nacido cuando Keving Young estableció un récord imposible. Fue en los Juegos Olímpicos de Barcelona celebrados de 1992, un 6 de agosto que quedó en la historia como uno de los mojones inalcanzables en el atletismo. Aquella tarde, Young frenó el reloj en 46.78, ganó el oro casi un segundo por delante del plateado Winthrop Graham y se convirtió en el primer hombre en bajar los 47 segundos en los 400 metros con vallas, una proeza que el fenomenal Edwin Moses había perseguido sin éxito durante toda su vida.

26 años tuvieron que pasar para que alguien volviera a quebrar la frontera de los 47 segundos. El qatarí Abderrahman Samba inmortalizó su nombre en la historia el 30 de junio de 2018 cuando marcó un 46.98 impensado en la Diamond League de París. A un abismo de Young, aquella victoria fue considerada una hazaña excepcional, una anomalía en los registros recientes con apenas dos integrantes dentro del selecto club de los 46 segundos.

Warholm y el estadounidense Rai Benjamin se sumaron a la que exclusiva dupla transformada en cuarteto en agosto de 2019 cuando protagonizaron una de las carreras más dramáticas de la historia en la Diamond League de Zurich que conquistó el noruego con un tiempo de 46.92. Hasta el último mes de junio, solo Warholm había podido volver a completar el recorrido en menos de 47 segundos con sus 46.87 de Estocolmo en agosto de 2020. 

A pocas semanas de los Juegos Olímpicos de Tokio, Benjamin calentó motores y frenó el cronómetro en 46.83 en Eugene. Cuatro días después, Warholm quebró por fin el hasta entonces imbatible récord de Young y se adueñó de la mejor marca de todos los tiempos con sus meteóricos 46.70. El escenario estaba planteado: salvo una lesión, Benjamin y Warholm protagonizarían uno de los momentos más dramáticos y emocionantes de Tokio 2020. Pero nadie, ni siquiera el más optimista, imaginó lo que pasaría durante la mañana tokiota.

Después de replicar su incrédula celebración del Mundial de Londres 2017, enloquecer y desgarrarse la remera sobre la pista, el flamante campeón Warholm resumió a la perfección una de las cinco carreras más impactantes en la historia de los Juegos Olímpicos: «Yo siempre dije que la carrera perfecta no existe, pero esto es lo más cerca que creo que he estado de una carrera perfecta». Benjamin, medalla plateada, secundó a su rival en los micrófonos: «No creo que ninguna carrera se compare a lo que acabamos de hacer».

Los 400 metros con vallas de Tokio 2020 ya pertenecen a la enciclopedia olímpica junto a los 100 metros de Usain Bolt en Beijing 2008, los 800 metros de David Rudisha en Londres 2012 y el récord olímpico de 8.90 metros que Bob Beamon estableció en México 1968. Fue una prueba casi perfecta que empujó los límites humanos con un Warholm que se transformó en el primer atleta en la historia en bajar los 46 segundos: frenó el reloj en unos impresionantes 45.94 segundos, quebrando su propio récord por 76 centésimas. «Ni en mi imaginación pensé que esto sería posible», confesó todavía emocionado.

La utopía de Warholm eclipsa al resto de las marcas en una jornada inolvidable en la que seis de los ocho finalistas registraron los mejores tiempos de su carrera.

  • Rai Benjamin, medalla de plata, también hubiera quebrado el récord mundial con sus fulgurantes 46.17 segundos. El estadounidense hubiera pulverizado el récord previo de Warholm pero debió conformarse con subir al segundo escalón del podio en la mejor carrera de su vida.
  • El brasileño Alison dos Santos, dueño de una historia similar a la de Carlos Tevez y ejemplo de resiliencia tras haber sufrido quemaduras de gravedad con aceite hirviendo a sus 10 meses, llegó a Tokio como una de las alternativas dispuestas a aprovechar algún error de los dos candidatos tras consagrarse campeón Panamericano en Lima 2019. Aunque debió conformarse con el bronce, el joven de 21 años finalizó la prueba en 46.72, un tiempo que hace cinco semanas hubiera desplazado a Kevin Young.
  • Kyron McMaster se habrá lamentado por haber nacido en la época equivocada: sus 47.08 segundos le hubieran dado el oro olímpico en todas las finales entre Atlanta 1996 y Río 2016.
  • El turco Yasmani Copello y el estonio Rasmus Magi establecieron plusmarcas nacionales, mientras que Samba estableció el mejor tiempo de su temporada. En total, entre las rondas preliminares, semifinales y final, se quebraron 18 marcas personales del año y se establecieron tres récords continentales y cinco nacionales.
  • En los 400 metros con valla femeninos se mantuvo la tendencia: la campeona Sydney McLaughlin bajó en 44 centésimas su propio récord mundial, la plateada Dalilah Muhammad frenó el reloj en el mejor tiempo de su carrera (también hubiera sido récord mundial), la neerlandesa Femke Bol estableció una nueva marca europea y otras dos corredoras concretaron la mejor carrera de su vida profesional.

Pero aunque fue la más resonante y espectacular, la prueba de los 400 metros con vallas no fue la única en la que se batieron múltiples marcas históricas, olímpicas, nacionales y personales. En las finales de los 100 metros que ganó Marcell Jacobs con la plusmarca italiana, Fred Kerley y Andre De Grasse establecieron sus personal best. La bicampeona Elaine Thompson-Herah fue medalla dorada en los 100 metros tras quebrar el récord olímpico de 1988 establecido por Florence Griffith Joyner en una prueba con seis atletas por debajo de los 11 segundos y en los 200 metros con récord personal, instancia en la que Christine Mbomba destrozó la marca mundial sub 20. El fenómeno se dio principalmente en las pruebas de velocidad pero también se materializaron en las de medio fondo y las de salto, con la venezolana Yulimar Rojas destronando a la ucraniana Inessa Kravets después de 25 años.

¿Por qué se está dando esta tendencia? Analicemos.

  • Una pista ideal

La empresa italiana Mondo invirtió 1.5 millones de dólares para diseñar la pista sobre la que corren los atletas en el Estadio Olímpico de Tokio 2020. Su relación con el Comité Olímpico Internacional comenzó en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 y desde entonces se encarga en exclusiva de construir la pista y proveer los elementos para los atletas. «Las estadísticas explican todo. Según World Athletics, más de 280 récords mundiales se han establecido en pistas de MONDO, lo que significa un 70% de las marcas homologadas», explica la compañía.

La avanzada pista Mondotrack WSTY, resultado de un proceso que duró tres años en su fábrica emplazada en Alba y tuvo el consejo de los propios atletas, tiene el objetivo de «maximizar la velocidad de los atletas y mejorar su rendimiento a partir de la fusión de dos capas mediante un proceso que garantiza un material continuo y sin costuras; la capa superior de caucho vulcanizado que optimiza el agarre y la elasticidad, en cualquier condición; las cavidades llenas de aire de la capa inferior, responsables de la absorción de impactos, el almacenamiento de energía y la respuesta cinética inmediata».

Sydney McLaughlin, flamante campeona olímpica en los 400 metros con vallas y otra vez récord mundial tras quebrar su propia plusmarca, definió sus bondades en The New York Times: «Podés sentir el rebote. Algunas pistas simplemente absorben tu rebote y tu movimiento; esta lo regenera y te lo devuelve«. Aunque existen límites establecidos por World Athletics en cuanto al desarrollo de las pistas, la última versión es la más avanzada en cuanto a la absorción del shock de cada pisada y el retorno de energía que vuelve como un «trampolín».

«Esa pista es una locura. Es una pista estupenda. De hecho, me transmitió las vibraciones de Londres 2017, donde conseguí mi primera medalla de oro, y es una pista muy rápida. Pero no es solo la pista, sino también los chicos, que se empujan unos a otros durante la carrera», analizó el propio Warholm que añadió un factor determinante: la competencia hace mejor al atleta.

Según Mondo, la pista ofrece un beneficio aproximado entre el 1% y el 2% a los competidores. Andrea Vallauri, diseñador de pistas para Mondo, explicó sus determinantes ventajas en The Guardian: «La pista es muy fina, de 14 mm. Pero hemos añadido un nuevo elemento: estos gránulos de goma. En la capa inferior de la pista está este diseño hexagonal que crea estas pequeñas bolsas de aire. No sólo proporcionan absorción de impactos, sino que dan un cierto retorno de energía; al mismo tiempo, un efecto de trampolín. Hemos mejorado esta combinación y por eso vemos que la pista ha mejorado su rendimiento. Nuestro objetivo es proteger la salud de los atletas, para evitar traumas, pero también debe darles un empujón. En las pruebas de laboratorio podemos ver la mejora. Es difícil decirlo con exactitud, pero tal vez de una ventaja del 1-2%. Todo está prefabricado, así que cada carril es el mismo, y también las subidas para los saltos de longitud y triple. La producción es la misma que la de los neumáticos de Fórmula 1«.

  • Las zapatillas de la polémica

Ya habíamos escrito sobre la influencia del avanzado calzado en las pruebas de velocidad en la antesala de los 100 metros masculinos pero es ineludible referirse al avance tecnológico que muchos equiparan con los bañadores de poliuretano que en 2008 y 2009 permitieron récords imposibles que hasta el día de hoy no han sido superados antes de ser prohibidos por la Federación Internacional de Natación.

Al margen de la polémica que pueda existir respecto a su utilización, lo cierto es que es uno de los factores que convergen para pulverizar los récords en Tokio. Las Nike Air Zoom Maxfly de la polémica fueron criticadas públicamente por Usain Bolt y por el propio Warholm: «Si ponés un trampolín en las zapatillas, creo que es una mierda y le quita credibilidad al atletismo. Entiendo la espuma en carreras de medio fondo o de fondo, el uso de las almohadillas para los pies, pero nunca en velocidad».

Fiel a sus convicciones, Warholm evitó el uso de las zapatillas con aire encapsulado y se calzó unas Puma EvoSpeed Future Faster que disponen de una placa de carbono desarrollada por ingenieros del incontestable monarca Mercedes de la Fórmula 1: «Tenemos la placa de carbono pero intentamos hacerla lo más fina posible. La tecnología siempre estará ahí, pero quiero mantenerla en un nivel en el que podamos comparar los resultados«

Benjamin corrió con el modelo Nike de la polémica, que gracias a la combinación de la placa de fibra de carbono y la espuma súper reactiva ZoomX ofrecen un retorno del 85% de energía. El medallista de plata en Tokio, sin embargo, refuta a sus críticos: «La gente dice que es la pista, que son las zapatillas. Usaré diferentes calzados y seguiré siendo rápido. No importa, con toda honestidad. Hay algo de eficiencia en el zapato, y es bueno tener una buena pista, pero nadie en la historia saldrá a la pista y hará lo que acabamos de hacer, nunca»Una situación similar se vivió en la versión femenina de los 400 metros con vallas: McLaughlin usó unas zapatillas New Balance y la subcampeona Dalilah Muhammad utilizó la última versión de la marca de la pipa. 

  • El verano japonés

Considerados como uno de los Juegos más calurosos de la historia, ambas pruebas de los 400 metros con vallas se celebraron durante el mediodía japonés, un suceso prácticamente inédito como sucediera en la natación para poder complacer a la poderosa cadena estadounidense NBC que financia gran parte de la cita olímpica. Un asterisco: si los Juegos existen -y si se hicieron los de Tokio pese a la pandemia- mucho tiene que ver con la inyección económica de la NBC.

Además de la pista, las zapatillas y el talento natural de cada uno de los atletas, las condiciones climáticas juegan un papel trascendental en el atletismo especialmente durante las jornadas diurnas. El calor, la humedad, la altitud y la cercanía con el mar pueden ser factores imperceptibles pero determinantes para bajar marcas históricas. Según los estudios más recientes, esa combinación de elementos puede darle un beneficio de entre el 1% y el 2% a un velocista, a contramano de lo que sucede con la mayoría de los deportistas que acusaron el agobiante clima nipón.

El aire caliente y húmedo es menos denso que el aire frío. Cuando la temperatura aumenta, el aire ofrece menor resistencia. En un país que registra temperaturas que superan los 30 grados y una humedad por encima del 73%, las condiciones son ideales para que los atletas se luzcan como hiciera Mike Powell justamente en Tokio cuando rompió el récord mundial de salto en largo en 1991. Esta nota del New York Times explica a la perfección la influencia del clima en el atletismo, en el que hasta la lluvia y sus iones negativos pueden influir en el rendimiento de un velocista.

Share on twitter
Share on facebook
Share on whatsapp

Quizás te interese...

Apoyá mi proyecto

Este sitio web es parte de un incipiente multimedio al que podés ayudar a crecer con tu colaboración.

Si te gustan los contenidos, y querés impulsar los proyectos que tenemos en carpeta, podés colaborar con una suscripción mensual vía Mercado Pago o con un aporte único a través de Cafecito. Si sos del exterior y te querés sumar, podés hacerlo por PayPal.

¡Gracias por tu aporte!

Periodismo. En tu mail.

No te pierdas nada de tus deportes favoritos: suscribite al newsletter y recibí todas las novedades y contenidos exclusivos.