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New Orleans Pelicans: quinteto, rotación, entrenador, figura y estilo de juego

Bienvenidos al segundo año de la era Zion Williamson: David Griffin movió piezas en su tablero y los Pelicans sueñan con clasificar a Playoffs.

El primer año de la era Zion Williamson en New Orleans terminó en decepción. El destino le había hecho un guiño a la franquicia en la lotería del Draft que le aseguró la primera elección del Draft 2019 y la consecuente posibilidad de seleccionar a un talento generacional, la mayor sensación universitaria desde LeBron James, que aterrizó en una ciudad resignada ante la inevitable salida de Anthony Davis rumbo a Los Angeles Lakers.

Con la incorporación de Zion y tras la transacción que concretó el flamante GM David Griffin a cambio de AD, los Pelicans diseñaron un plantel con chances reales de combatir por uno de los ocho boletos rumbo a la postemporada. Sin embargo, las endebles rodillas de Williamson lo marginaron de los primeros 44 juegos después de una primera lesión durante los amistosos de pretemporada. Parcialmente recuperado aunque a un abismo de su plenitud física, el número uno de la camada 2019 decepcionó en la burbuja de Orlando y New Orleans ni siquiera pudo acceder al play-in por un lugar en el Oeste.

Pese al desenlace, la campaña le permitió a la gerencia sacar algunas conclusiones funcionales para su futuro. Brandon Ingram representó el gran triunfo de los Pelicans en la negociación con unos Lakers que eligieron a Kyle Kuzma por sobre una joven figura que gracias a su producción se convirtió en All-Star por primera vez y fue galardonado con el premio de mayor progreso gracias a su notable evolución como anotador y especialmente como tirador con 23.8 puntos y 39.1% de tres en 6.2 intentos.

Ingram se convirtió en la segunda certeza de un combinado que encontró a un socio complementario para la filosofía que proyecta con Zion como piedra basal. Premiado con una merecida renovación por cinco años y 126 millones de dólares, el cheque sintetiza su rol en los próximos capítulos de una historia que recién comienza.

Griffin, quien edificó a los Cleveland Cavaliers campeones en 2015-16, concretó una serie de cambios estructurales: despidió a Alvin Gentry después de un lustro y contrató a Stan van Gundy como entrenador principal. SVG regresará a la liga después de su frustrada etapa en Detroit Pistons como GM y coach que finalizó en 2017-18. Con poderes limitados, fue la primera elección de Griffin para apuntalar con sus conocimientos defensivos a una formación con serios problemas en ese apartado.

Si la contratación de van Gundy parece un acierto, los movimientos en el plantel siembran algunas dudas en el corto plazo. La transferencia de Jrue Holiday, agente libre en el próximo mercado y con bajas posibilidades de asegurarse su continuidad, parecía inevitable: Jrue se mudó a Milwaukee en una negociación entre cuatro franquicias en la que New Orleans recibió a Eric Bledsoe, George Hill y dos primeras rondas.

Posteriormente renegociaron a Hill con Oklahoma City Thunder a cambio de Steven Adams, un interno necesario para un equipo sin demasiadas alternativas en el frontcourt. Sin embargo su perfil está lejos de ser el ideal para convivir con Zion dado que ninguno de los dos dispone de rango en su juego para ser productivos más allá de la zona restringida. Un cinco capaz de aumentar los espacios -podría haber sido Al Horford por el mismo precio- capaz de tirar desde el perímetro hubiera sido la pareja perfecta de Zion.

Lonzo Ball y Josh Hart forman parte del núcleo joven que diseñó Griffin a partir del trade por Davis pero ninguno de los dos recibió una extensión antes de la fecha límite del último 21 de diciembre. Ambos serán agentes libres restringidos en el próximo mercado, un escenario que le ofrece varias ventajas a New Orleans: tendrán la posibilidad de observarlos durante un año antes de ofrecerles un nuevo vínculo y podrán igualar cualquier propuesta de los otros 29 equipos de la liga.

De todas maneras y pese a las dudas respecto a cómo encajarán algunas de las incorporaciones a su fisonomía, New Orleans debería ser capaz de luchar por un lugar al menos en el play-in si Williamson consigue mantenerse saludable durante toda la temporada. Es insoslayable: para las aspiraciones de los Pelicans es fundamental aumentar la durabilidad de Zion.

Movimientos

  • Despidieron a Alvin Gentry y contrataron a Stan Van Gundy como entrenador.
  • Recibieron a Steven Adams (Oklahoma City Thunder) y Eric Bledsoe (Oklahoma City Thunder) en un trade entre cuatro franquicias en el que entregaron a Jrue Holiday (Milwaukee Bucks), Zylan Cheatham, Darius Miller, Josh Gray y Kenrich Williams (Oklahoma City Thunder).
  • Incorporaron en la agencia libre a Wenyen Gabriel (Portland Trail Blazers, dos años por el mínimo), Willy Hernangómez (New Orleans Pelicans, un año por el mínimo), Ike Anigbogu (Indiana Pacers, no garantizado), Tony Carr (Erie BayHawks, no garantizado), Jarrod Uthoff (Washington Wizards, un año no garantizado) y Will Magnay (two-way).
  • Renovaron a Brandon Ingram (158 millones por cinco años) y a Sindarius Thornwell (un año por el mínimo).
  • Seleccionaron a Kira Lewis Jr con el 13º pick del Draft 2020.
  • Enviaron a Jrue Holiday a Milwaukee Bucks en un trade entre cuatro franquicias en el que también se desprendieron de Zylan Cheatham, Darius Miller, Josh Gray y Kenrick Williams.
  • No renovaron a Derrick Favors (Utah Jazz), E’Twaun Moore (Phoenix Suns), Jahlil Okafor (Detroit Pistons) y Frank Jackson.

Rotación

PGSGSFPFC
2. Lonzo Ball6. Eric Bledsoe14. Brandon Ingram1. Zion Williamson12. Steven Adams
13. Kira Lewis Jr4. JJ Redick3. Josh Hart35. Wenyen Gabriel10. Jaxson Hayes
0. Nickeil Alexander-Walker12. Sindarius Thornwell8. Naji Marshall20. Nicolo Melli
9. Willy Hernangómez
25. Will Magnay

Entrenador: Stan van Gundy

La NBA tiene múltiples motivos para celebrar y uno de ellos es el retorno de Stan Van Gundy. Uno de los entrenadores más carismáticos y brillantes del mundo fue la primera elección de David Griffin tras asumir su cargo de general manager en New Orleans. Después del proceso fallido en Detroit Pistons, Stan The Man regresa a la liga ya sin poderes plenipotenciarios pero con la misión de comandar a uno de los proyectos más excitantes de la próxima década.

SVG ingresó a la liga como asistente en Miami Heat en la temporada 1995-96, un cargo que cumplió durante ocho años antes de asumir la conducción del Heat durante dos años. En el tercero, después de un arranque de 11 triunfos y 10 derrotas, fue despedido y reemplazado por un Pat Riley que condujo a la franquicia de Florida al campeonato. Después de un año sabático se mudó a Orlando y reconfiguró a un combinado que fue campeón del Este en 2008-09 antes de caer en las Finales frente a Los Angeles Lakers.

Aquella formación de Orlando causó una revolución en la NBA. Siempre vanguardista, adoptó los mandamientos del básquetbol moderno hace una década y convenció a los escépticos de que un equipo podía ser exitoso con aquellas leyes. Van Gundy aumentó exponencialmente el volumen de triples hasta liderar la cantidad de lanzamientos desde el perímetro en tres de sus cinco campañas al frente del equipo y diseñó un quinteto que anticipó al small ball con un único interno y cuatro perimetrales.

El proyecto fue interrumpido abruptamente en la antesala de 2012-13, después de cinco temporadas con récord positivo, cuando fue despedido: Van Gundy asegura que Dwight Howard fue el responsable de su salida y la gerencia decidió conformar a una estrella disconforme que de todas maneras forzó su traspaso a Los Angeles Lakers.

Tras dos años fuera del circuito, Detroit le ofreció la posibilidad de cumplir la doble función como entrenador y general manager. Van Gundy sufrió por primera vez un balance negativo durante su primer año en Detroit y su ciclo finalizó después de cuatro años de sinsabores, sin progresos y con apenas una clasificación a postemporada pese a los traspasos que concretó para incorporar a Reggie Jackson, Tobias Harris, Marcus Morris, Avery Bradley y Blake Griffin.

Van Gundy brilló durante su etapa como comentarista en la televisión estadounidense y su carrera parecía condenada pero después de dos años con el micrófono como aliado, New Orleans apareció en su horizonte con una oferta seductora: volver a construir desde los cimientos una formación y una cultura alrededor de un talento generacional como Zion Williamson.

Su elección tiene sentido. Van Gundy es un genio defensivo, obsesivo al detalle, especialista en el desarrollo de jóvenes talentos y con una cercanía especial a sus dirigidos. SVG aportará su típico orden atrás en unos Pelicans de terrorífico rendimiento en ese apartado durante la última temporada. Por lo pronto, Zion ya celebró su contratación: “Defensa, defensa y más defensa. Me encanta, creo que es una gran cualidad. Así es como se entrena, muy a la vieja escuela”.

Figura: Zion Williamson

Nadie desde LeBron James había generado tantas expectativas durante su etapa universitaria. Zion convirtió a su nombre en marca global gracias a los highlights que inmortalizó durante sus días en Duke. Su exótica combinación de atletismo, peso, eficiencia y espectacularidad dieron la vuelta al mundo y se convirtió en una historia impostergable que convocó al propio LeBron o al ex presidente estadounidense Barack Obama. Incuestionable número uno del Draft, ganar la lotería suponía quedarse con la piedra basal de un proyecto con futuro de campeón: la suerte le hizo un guiño a New Orleans.

Aquello que lo convierte en un fenómeno espectacular también es su principal déficit: con casi 130 kilos, sufrió lesiones sobre el cierre de su travesía universitaria, durante la pretemporada y un día antes de la campaña regular debió someterse a una operación para reparar los meniscos de su rodilla derecha que postergó su debut hasta enero de 2020 y lo forzó a perderse los primeros 44 juegos de la temporada regular de 2019-20.

Desde su debut frente a San Antonio Spurs en una noche de 22 puntos y varias demostraciones de su poder, Zion causó un gran impacto hasta que el coronavirus interrumpió nuevamente su aclimatación: la nueva cara de la liga fue un vendaval tras su debut con un promedio de 23.6 puntos, 6.8 rebotes, 2.2 asistencias y 58.9% de cancha, cifras históricas que únicamente Michael Jordan había conseguido marcar con más de 20 puntos en 16 partidos durante sus primeros 20 encuentros como profesional. Una fuerza bruta bestial e imparable con un arsenal de movimientos para ridiculizar rivales en el poste bajo, Zion fue el jugador que más lanzó en la zona restringida: concretó 13.1 intentos con una eficacia del 62.1%. Aunque su rango es nulo más allá de los cinco pies y los defensores conocen sus opciones limitadas, Zion resulta una amenaza indefendible.

En la burbuja, tras aprovechar la cuarentena para rehabilitarse en las instalaciones de los Pelicans, volvió a mostrarse en una versión lejana a su plenitud y con su equipo prácticamente descartado de la pugna por un boleto a Playoffs, Williamson descansó. A cuentagotas, Zion empezó a respaldar con argumentos las proyecciones en torno a su figura pero las molestias constantes en las rodillas resultan un problema insoslayable para su futuro y una gran incógnita para su desarrollo.

Es unánime: Zion dispone de las condiciones y de la espectacularidad para afianzarse como una de las estrellas más deslumbrantes de la constelación NBA pero resultará imprescindible y urgente que adapte su físico para extender su permanencia en el máximo nivel.

Estilo de juego

Zion es el hombre ideal para el esquema de Van Gundy con un único interno y cuatro tiradores aunque por la composición de su plantel -pocos lanzadores desde el perímetro y la presencia de un interno como Steven Adams- parece difícil que pueda sostener una formación con Williamson como pivote. La pareja Zion-Adams parece incompatible con dos jugadores incapaces de producir más allá de los cinco pies.

La evolución de Ingram como All-Star y su notable mejoría como tirador son dos buenas noticias que Van Gundy celebrará. Para SVG es vital el espacio en ataque, una situación también trascendental para su principal estrella que necesita los pasillos internos liberados para dinamitarlos con sus violentas penetraciones al aro. Ingram -quien podría ocupar el puesto de ala-pivote con Zion de cinco- plasmó su crecimiento y demostró que encaja en el futuro de los Pelicans.

Lonzo aumentó su efectividad desde el perímetro (37.5% en 6.3 intentos) y durante 2019-20 dio señales de mejoría técnica en su mecánica de tiro, un desarrollo urgente para un Ball debidamente probado como sobresaliente pasador e intenso defensor. Josh Hart fue una sorpresa en Los Angeles Lakers y sostuvo su producción durante su primera travesía en New Orleans con un aumento evidente de su producción ofensiva.

New Orleans jugó a un ritmo relampagueante, el segundo más veloz de la liga, durante 2019-20. Es natural que la presencia de Zion, destructor a campo abierto, y la maestría de Lonzo como director obliguen a la pizarra de SVG a diseñar una estructura que sostenga la centellante intensidad en ataque.

El conflicto en ataque entre Zion y Adams no es la única incompatibilidad en el plantel. La incorporación de Eric Bledsoe en la base resulta un inconveniente para la consolidación y el rodaje de Lonzo Ball y especialmente del recién drafteado Kira Lewis Jr. Elegido con la 13ª selección del último Draft, Lewis es un guardia tirador con una velocidad supersónica que debería sumar minutos.

Otro rubro en donde deberá mejorar New Orleans es en su selección de tiro y Van Gundy tendrá que exprimir su ingenio para diseñar una estructura que genere espacios en ataque para que Zion e Ingram puedan operar. El plantel no ofrece una solución sencilla al problema debido a los pocos tiradores confiables que conforman su nómina. El experimentado J.J. Redick volverá a ser clave aún a sus 36 años -podría ser negociado antes del deadline si New Orleans no carbura- mientras la precisión de Ball y Bledsoe podrían modificar la ecuación en favor de los Pelicans.

Sin embargo, donde más trabajo tendrá Van Gundy será en defensa. Los problemas fueron irresolubles especialmente en transición, pero en New Orleans imaginan que la atención a los detalles y la energía que imprime SVG modificará la ecuación: “Se puede ver claramente desde los números que el rubro en el que debe mejorar este equipo es en defensa. Tendremos que comprometernos en ese costado del campo. Tendremos que ser un muy buen equipo defensivo, tendremos que dedicarle su tiempo y esfuerzo para ganar en el más alto nivel, en una Conferencia Oeste muy talentosa”. La presencia de Adams, apuntalando a Zion, debería suponer una mejoría automática en ese apartado.

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