Marcos Rojo

Marcos Rojo a Boca: una inmejorable oportunidad de mercado

El defensor rescindió su contrato con Manchester United y ya fue presentado como el primer refuerzo Xeneize rumbo a la temporada 2020-21.

La catástrofe parecía inevitable. Argentina empataba con Nigeria y coqueteaba con su inminente eliminación en la primera fase del Mundial de Rusia. Los minutos corrían, el reloj marcaba 85′ y cada uno de los desesperados se aferraban a su correspondiente estampita, con Lionel Messi en la cancha y Diego Maradona en la tribuna.

Jorge Sampaoli ya había adelantado líneas y alistado a casi todas sus opciones ofensivas con los ingresos de Maximiliano Meza, Sergio Aguero y Cristian Pavón. Fue justamente Pavón quien puso a correr por el flanco derecho a Gabriel Mercado para que enviara un preciso centro al corazón del área que un segundo central, circunstancialmente en posición de nueve ante la urgencia, empalmó con su pierna inhábil para obrar el milagro. Ese central era Marcos Rojo, el héroe de San Petersburgo. Hasta los mejores del mundo de vez en cuando necesitan a un aliado que los rescate.

Ese desahogo, con Rojo cargando sobre sus hombros a Messi ante el delirio de una clasificación agónica y sufrida, fue una de las últimas postales en la carrera del zaguero argentino. Tras sufrir en carne propia la velocidad de Kylian Mbappé en la derrota de octavos de final frente a Francia, disputó 21 encuentros y completó apenas 1.303 minutos de acción entre el primer equipo del Manchester United y su reserva, la Selección Argentina y Estudiantes durante los últimos dos años.

Apuntado por Louis Van Gaal tras su destacada actuación en la Copa del Mundo de Brasil 2014 que lo llevó a integrar el once ideal del certamen, el holandés desembolsó 20 millones de euros para incorporar al lateral izquierdo de la Argentina que domó a Arjen Robben en las semifinales. Con José Mourinho se afianzó como dupla central junto a Phil Jones, encabezó una pelea en el derby de la ciudad para defender al técnico portugués y vivió sus días más felices pero la rotura de ligamentos que sufrió en abril de 2017 interrumpió su consolidación.

Rojo también fue una de las principales víctimas de la inestabilidad post Sir Alex Ferguson y, ya sin Mou, Ole Gunnar Solskjær decidió relegarlo hasta prescindir de sus servicios: después de que los Diablos Rojos lo enlistaran sin éxito en su nómina de salida en cada mercado de pases, finalmente fue cedido a préstamo al Leon por seis meses. Rojo volvió a casa con dos objetivos: sumar continuidad para reencontrarse con su mejor versión y seducir a Lionel Scaloni de cara a la Copa América después de un decepcionante amistoso frente a Alemania en donde cometió un error que lo condenó a ser reemplazado en el entretiempo.

Forjado en sus inferiores, el pueblo Pincha lo recibió como a un ídolo en el renovado Jorge Luis Hirschi pero fue un romance frustrado de final abrupto e inesperado: debutó en la derrota frente a Defensa y Justicia, se desgarró en una práctica, se perdió los últimos tres juegos de la Superliga frente a River, Lanús y Racing, no pudo acompañar a sus compañeros en el debut frente al Halcón en la Copa de la Superliga y, cuando al fin se había recuperado, el coronavirus se convirtió en pandemia y forzó una pausa mundial.

Tras su retorno a Inglaterra, en una temporada en la que ni siquiera había sido registrado dentro del plantel para la Premier League, Rojo apenas sumó un tiempo de acción como refuerzo del equipo sub 23 junto al uruguayo Facundo Pellistri y el inglés Brandon Williams. Fuera de los planes del entrenador noruego, con Alex Telles y Luke Shaw rotándose la titularidad en el lateral izquierdo y con Harry Maguire como indiscutible segundo central, Rojo y el Manchester United acordaron adelantar seis meses la terminación de su contrato después de casi siete años, cuatro títulos, 123 juegos y dos goles en Old Trafford.

Desvinculado y con el pase en su poder, en su horizonte aparecieron ofertas y rumores disímiles que Rojo detalló, escoltado por Jorge Amor Ameal y Marcelo Delgado, en su presentación oficial en Boca: «Hubo llamados de otros equipos como Getafe, pero hablé mucho tiempo con Román, supe del esfuerzo y nos esperamos, por suerte se pudo hacer todo ayer. Sabían varios clubes de mi situación con Manchester, me han llamado no sólo River y Estudiantes. Cuando estaba la propuesta de Boca, Verón me llamó. Agradecido a la gente de Estudiantes, pero hoy me toca defender esta camiseta. Yo quería jugar acá. Se lo hice saber a Román. La decisión estaba tomada».

Después de los cuestionamientos sobre la gestión de las renovaciones y la política de incorporaciones durante el primer año del flamante consejo de fútbol, Juan Román Riquelme se lució con su contratación inaugural de 2021. En un país devaluado y un mercado interno de pulso débil delimitado por la crisis económica, el aterrizaje de un jugador de la jerarquía, el liderazgo, la experiencia y la edad de Rojo supone una anomalía en el contexto actual.

Dos veces mundialista con la Argentina, irrumpió como una oportunidad de mercado irresistible incluso para un Boca cuya zaga fue uno de los puntos más altos del ciclo de Miguel Ángel Russo. Ya en suelo argentino, Rojo rubricó un vínculo por dos años que podría extenderse por una campaña más y cerró un movimiento que, más allá de su eventual desenlace, es un acierto dirigencial.

Pese a su carrera en Europa y en la Selección, Rojo desembarcó en La Ribera como una apuesta, un jugador a recuperar que necesitará un trabajo específico desde lo físico y paulatino desde lo futbolístico mientras se adapta a un nuevo club y a sus compañeros. La primera incógnita, por supuesto, radica en un estado físico que complotó contra su continuidad durante los últimos años. La ambición se da por descontada en un jugador todavía joven que pretende relanzar su carrera y sueña con Qatar 2022.

Sin actividad oficial con el primer equipo del Manchester United desde el 10 de noviembre de 2019, posteriormente sumó apenas 90 minutos con la camiseta de Estudiantes y 45′ con el U23 de los Diablos Rojos. Después de la rotura de ligamentos que sufrió en 2017-18 nunca más pudo integrarse al primer equipo del gigante inglés y sus recurrentes molestias conspiraron contra sus expectativas: según Transfermarkt se perdió 149 días de la temporada 2018-19, cuatro partidos con Estudiantes y 103 días en 2020-21 por una lesión en la pantorrilla.

Post Rusia 2018: 21 partidos y 1.303 minutos
FechaRivalTorneoMinutosEsquemaPosición
14-09-18Reading U23Premier League 253′4-2-3-1central
05-12-18ArsenalPremier League72′3-2-2-2-1central
08-12-18FulhamPremier League32′4-2-3-1central
12-12-18ValenciaChampions League45′4-1-4-1lateral
30-03-19WatfordPremier League13′4-4-2central
05-04-19West BromwichPremier League 245′4-2-3-1lateral
13-04-19West HamPremier League75′4-2-3-1lateral
28-04-19ChelseaPremier League19′4-4-2central
10-09-19MéxicoAmistoso90′4-1-4-1central
19-09-19AstanaEuropa League78′4-2-3-1lateral
25-09-19RochdaleCopa de la Liga120′4-2-3-1lateral
03-10-19AZ AlkmaarEuropa League90′4-2-3-1central
06-10-19NewcastlePremier League30′4-2-3-1central
09-10-19AlemaniaAmistoso45′4-3-1-2central
20-10-19LiverpoolPremier League90′3-4-1-2central
24-10-19PartizánEuropa League90′3-4-3central
30-10-19ChelseaCopa de la Liga90′3-4-1-2central
07-11-19PartizánEuropa League90′4-2-3-1central
10-11-19BrightonPremier League1′4-2-3-1lateral
17-02-20Defensa y JusticiaSuperliga90′3-1-4-2central
23-10-20EvertonPremier League 245′3-4-3central

El zaguero central analizó su situación actual: «No juego hace tiempo, pero desde lo físico estoy muy bien. Estuve entrenando con Manchester en Inglaterra después de que se terminó el contrato con Estudiantes. Los primeros días me costó porque llevaba mucho tiempo entrenando solo en casa. Ahora tengo dos semanas para prepararme y agarrar ritmo con la pelota que es lo que más necesito. Y cuando el DT me lo pida, estar dispuesto para jugar». Para su rápida aparición en el combinado azul y oro será fundamental que no sufra nuevos contratiempos, un escenario que podría darse ante un aumento repentino de la exigencia.

La otra gran incertidumbre radica en su rol y su función. Rojo surgió de Estudiantes y redondeó su mejor producción como lateral izquierdo. Fue en el Mundial de Brasil donde brilló escorado en el flanco como una pieza fundamental en la estructura de Alejandro Sabella que encontraba en su antiguo pupilo una garantía en defensa que aportaba con criterio en ataque.

Aquella actuación lo impulsó al Manchester United pero el paso del tiempo, la rotura de ligamentos y la evolución de un fútbol europeo que requiere de laterales con mayor proyección y participación ofensiva lo fueron empujando hacia la zaga central, un puesto que adoptó definitivamente durante la etapa de Mourinho en Old Trafford.

Apenas un tercio de sus últimos 21 juegos fueron como lateral izquierdo: su posición más recurrente fue como segundo central en una línea de cuatro o como stopper izquierdo en una línea de tres. Sus días como tres parecen condenados al pasado, aunque la irregularidad de Frank Fabra y Emmanuel Más podrían transformarlo en una alternativa para apuntalar al entramado defensivo.

Rojo desnudó las intenciones de Russo: «Charlé con él, yo lo conocía porque nos habíamos cruzado en Estudiantes. Hablamos de fútbol, de lo que pretendía de mí en el equipo y me dijo que me va a utilizar de central. Pueo jugar de lateral, pero me dijo que me va a utilizar ahí. Quiero empezar a entrenar para poder competir». Ante la confesión del nuevo refuerzo Xeneize, Russo tendrá un comodín para su última línea que incluso le entregará la posibilidad de recurrir a una mayor flexibilidad táctica con una hipotética línea de tres centrales.

Tras la partida de Junior Alonso, titular en los últimos tres juegos de la Superliga 2019-20, al Atlético Mineiro de Jorge Sampaoli durante la pandemia, las opciones de Russo para conformar su última línea quedaron cercenadas sin un central zurdo para ocupar la posición de segundo central. Aunque recurrió al prospecto Gastón Ávila, Rojo representa un notable salto de calidad para interpretar dicho papel.

Sin embargo, su incorporación no responde a una necesidad inmediata. La dupla conformada por Lisandro López y Carlos Izquierdoz fue uno de los bastiones del equipo bicampeón y dos veces semifinalista de América, primero con Gustavo Alfaro y con Russo después. Su solidez defensiva, la piedra basal sobre la que Boca construyó gran parte de sus éxitos, dependió en gran parte al rendimiento individual de una sociedad que registró cifras históricas. Con el Cali reconvertido en seis, ambos compartieron 44 juegos con la camiseta azul y oro concediendo apenas 25 goles: trece de ellos fueron durante el ciclo Russo y apenas permitieron seis tantos.

Las zagas usadas por Miguel Ángel Russo en su segunda etapa en Boca
DuplaPartidosGoles recibidosRécord
Lisandro López – Carlos Izquierdoz1366-3-4
Carlos Zambrano – Carlos Izquierdoz854-4-0
Carlos Izquierdoz – Junior Alonso414-0-0
Carlos Zambrano – Gastón Ávila442-2-0
Carlos Zambrano – Junior Alonso101-0-0
Lisandro López – Junior Alonso111-0-0
Lisandro López – Carlos Zambrano120-0-1

Aunque alcanzó un rendimiento digno de uno de los mejores centrales del continente, Izquierdoz siempre fue sincero: «Yo me siento más cómodo de dos que de seis. Pero hay que ayudar al equipo y a lo que necesita el entrenador». En la carrera por adueñarse del puesto de primera central, siempre que Rojo esté en condiciones físicas óptimas para honrar el número seis que usará estampado en la espalda y Russo priorice a un central zurdo para mejorar su salida, Cali parece arrancar con ventaja aunque resulta complejo justificar la salida de Lisandro López.

Los 79 partidos de Carlos Izquierdoz como titular
DuplaPartidosGoles recibidosRécord
Lisandro López – Carlos Izquierdoz442522-13-9
Carlos Izquierdoz – Junior Alonso14610-3-1
Carlos Izquierdoz – Lisandro Magallán9114-3-2
Carlos Zambrano – Carlos Izquierdoz854-4-0
Carlos Izquierdoz – Paolo Goltz442-1-1

Si el objetivo del entrenador es multiplicar sus recursos para aumentar su imprevisibilidad en la construcción y evitar el retroceso exagerado del trinomio Salvio-Tevez-Villa, Licha demostró durante los últimos juegos de 2019-20 que también es capaz de cumplir en esa faena. Una dupla conformada por Izquierdoz o López como primer central y Rojo como seis -más cómodo con el perfil idóneo para el puesto- incrementaría las opciones Xeneizes para saltear líneas de presión filtrando pases: sin ser un especialista, el ex Manchester United evidenció una mejoría sustancial en tal apartado. En tal escenario, con Izquierdoz o López como suplente y Ávila como relevo para Rojo, Carlos Zambrano y sus erráticas actuaciones resultan un excedente en la ecuación.

Otra ventaja de una renovada dupla central con Rojo como segundo zaguero es la posibilidad de adelantar líneas, anticipar y defender mano a mano a campo abierto en caso de ser necesario gracias a la velocidad y la agresividad del nuevo seis en un cargo que cumplió tanto en Manchester United como en la Selección de Jorge Sampaoli. Por ejemplo, de un robo en tres cuartos nació el gol de Lionel Messi frente a Nigeria en Rusia 2018.

La contratación de Rojo también le permitirá innovar a Russo, quien en la previa del partido de octavos de final frente a Internacional de Porto Alegre practicó un 3-5-2 con una línea de tres zagueros integrada por Zambrano, López e Izquierdoz que en defensa se convertía en una línea de cinco con el retroceso de los carrileros Julio Buffarini y Frank Fabra. Durante los primeros días de su segundo ciclo, tras su triunfo frente a Talleres de Córdoba, Russo barajó la posibilidad de efectuar un cambio de esquema para incluir en una misma formación a Jorman Campuzano y Nicolás Capaldo: «Si algún dia hay que jugar con línea de 3, lo haremos. El fútbol es versátil. Campuzano es el jugador que más se asemeja a lo que buscamos. El volumen de juego tiene que ser importante, necesitamos que los volantes rompan y para eso necesitamos alguien que les cubra la espalda. La verticalidad tiene que ser importante porque es la única manera de doblegar o lastimar al rival».

El experimentado entrenador, de largo recorrido desde su debut en Lanús en 1989, casi nunca recurrió a la línea de tres en sus treinta años de carrera. El archivo no miente: apenas probó el dispositivo táctico en un entrenamiento previo al clásico frente a Boca del Apertura 2010 cuando introdujo a Roberto Ayala como tercer central en un experimento que finalmente no ejecutó.

Por sus orígenes y formación como mediocampista, su irrupción en primera como lateral/carrilero y su trayectoria como central lo convierten en un jugador ideal para jugar como stopper izquierdo. Durante los últimos dos años cumplió tal función en el Manchester United de Solskjær con Harry Maguire como y Phil Jones o Victor Lindelof por derecha.

Línea de cinco utilizada por Solskjær en el empate frente al Liverpool (de izquierda a derecha): Wan-Bissaka, Lindelof, Maguire, Rojo, Ashley Young.

Russo podría diseñar una formación con López-Izquierdoz-Rojo aunque la duda radica en quiénes ocuparían los puestos de carrileros: Villa, Salvio y Pavón ofrecen un perfil demasiado ofensivo mientras que Fabra y Capaldo (o Buffarini en caso de que Boca no contrate un cuatro) representan una alternativa más lógica por su aporte dual pero su elección dejaría apenas cinco lugares disponibles en un plantel en el que abundan las alternativas ofensivas. Recién una vez concluido el mercado de pases podrá definirse la fisonomía definitiva, pero lo cierto es que la línea de tres aparece como un sistema de compleja aplicación inmediata. De todas maneras, Rojo ofrece una nueva dimensión en el pizarrón de Russo.

Aunque los interrogantes son múltiples, Marcos Rojo ya es jugador de Boca, una oportunidad de mercado ineludible cocinada a fuego lento por Riquelme que representa la transacción más rutilante de un mercado de pases anémico. Si consigue reencontrarse con su mejor versión, un desafío que persigue con ambición para demostrar su vigencia, Rojo representará una notable mejoría para una zaga central que será determinante a la caza de un objetivo compartido: «Es un paso importantísimo, me queda mucho para dar. Estoy muy motivado, con ganas de jugar. El sueño de todos es ganar la Copa Libertadores. Mi viejo es enfermo fanático, nos pasábamos noches enteras mirando la Copa. El sueño de todo hincha es la Copa. Cuanto antes quiero jugarla y competir. Será hermoso«.

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