El futbolero podía intuirlo. Cuando Portugal e Italia quedaron en el segundo lugar de sus respectivos grupos, sin acceso al boleto directo rumbo a Qatar 2022, la sensación recorrió automáticamente las redes sociales. ¿Y si la fortuna decide cruzarlos en una misma llave? El fútbol tiene estas cosas y el sorteo de este 26 de noviembre los condenó: los últimos dos campeones de Europa, el destronado y el vigente, compartirán cuadro y tan solo uno -o ninguno si hay un batacazo por parte de Macedonia o Turquía- estará en la próxima Copa del Mundo.

Enterrada la antigua repesca de ocho equipos y cuatro cruces a ida y vuelta para definir a los cuatro clasificados, una UEFA empecinada en aumentar la cantidad de oportunidades y partidos en una estructura más seductora decidió modificar el formato por única oportunidad de cara a Qatar, singularidad estrictamente relacionada con el incremento a 16 plazas para el certamen de 48 países que se celebrará en 2026 con sede repartida entre Estados Unidos, México y Canadá.

Para dirimir a los tres clasificados desde el repechaje, la UEFA estableció que los doce combinados se dividieran en tres llaves con semifinales a un único partido en la cancha del cabeza de serie y una final también a disputar en noventa minutos en el estadio establecido por el bolillero. Sorteados inicialmente los seis preclasificados, el bombo fue escupiendo nombres. Escocia salió primero, Gales después, Rusia en tercer lugar y Suecia finalmente para construir el mayor bombazo de la tarde con Italia y Portugal compartiendo una travesía que podría enfrentarlos en la final. Con los dos más poderosos en un mismo escenario, no hay candidatos en ninguno de los tres cuadros.

Llave A

Cuadro abierto al que Escocia llega como principal candidato después de haber cerrado su participación en las Eliminatorias con un triunfo histórico -por el resultado pero principalmente por su rendimiento ante un rival de primer categoría- y seis victorias consecutivas. Pero el margen de su favoritismo no es muy amplio en un cuadro en el que cualquiera de los cuatro tiene argumentos a favor para soñar con la clasificación. Ucrania cambió de entrenador y aunque sumó dos triunfos en la fase de grupos, consiguió un valioso empate ante la Francia campeona del mundo y relegó tanto a Finlandia como a Bosnia en la definición. Gales fue uno de los grandes beneficiados ante una Austria que se metió en la definición por su pasado: su futuro no es muy ilusionante. Invictos desde su eliminación en la Euro 2020 y tras un auspicioso empate frente a Bélgica en la última fecha, Gales parte con una ventaja sobre Escocia: una eventual final entre los países británicos se jugaría en Cardiff.

Escocia – Ucrania

Uno de los pioneros del fútbol espera consumar su regreso a una Copa del Mundo después de su última experiencia en Francia 1998. Después de haber cortado una racha similar a nivel continental, ahora intentarán interrumpir una sequía mundialista de 24 años. Con seis triunfos consecutivos, The Tartan Army aterrizará en la eliminatoria en estado de gracia. Steve Clarke, héroe que devolvió a su país a una gran cita, edificó a un equipo protagonista a partir de su solidez defensiva que sostuvo con apenas una derrota y siete goles en contra en la fase clasificatoria, como visitante frente a Dinamarca. Solo la implacable campaña danesa, que recién perdió puntos en la última jornada en Hampden Park con una lección táctica de Clarke, frustró su clasificación.

Clarke asegura que la experiencia en la Eurocopa, pese a temprana eliminación en la fase de grupos en la que sumó apenas un punto, fue trascendental para el crecimiento colectivo e individual escocés. Andy Robertson, lateral izquierdo del Liverpool de Jurgen Klopp, es el nombre más rutilante dentro de un plantel profundo que le ofrece a Clarke recursos y variantes sin figuras de talla mundial pero con una rotación interesante compuesta por jugadores sólidos.

Kieran Tierney (Arsenal) conforma una buena sociedad con Robertson como stopper por izquierda. El mediocampo es uno de los puntos más destacados en su formación con el tridente conformado por John McGinn, Callum McGregor, Scott McTominay, Stuart Armstrong y la joven gema Billy Gilmour. El experimentado Craig Gordon, considerado uno de los mayores prospectos del arco mundial hace más de una década, custodia los tres palos y Che Adams es la principal referencia ofensiva.

Ucrania completó una buena Eurocopa bajo las órdenes del mito Andriy Shevchenko pero el arranque de las Eliminatorias acumuló decepción tras decepción. Después de un lustro como coach nacional, Sheva presentó su renuncia y se mudó a Italia para dirigir al Genoa que lucha por su permanencia en la Serie A. Tras la abdicación de su histórico artillero, la federación ucraniana fue en busca de su obvio sucesor. Oleksandr Petrakov, DT de las juveniles, había sido campeón del mundo Sub 20 en 2019 y era número puesto para heredar la mayor tarde o temprano con dos objetivos primordiales: replicar su éxito y ejecutar la renovación con el padre de la camada que hizo historia en el certamen polaco.

Aunque la consolidación de los campeones en el primer equipo todavía es una deuda a saldar, Petrakov cumplió con creces el fin más urgente. En un ciclo que aún no conoce la derrota, Ucrania empató con Francia, venció a Finlandia y despachó a Bosnia como visitante para adquirir el derecho futbolístico del repechaje. El polifuncional Oleksandr Zinchenko, forjado al calor de Guardiola en el Manchester City, y el crack Ruslan Malinovskyi (Atalanta) encabezan la delegación ucraniana que deberá hilvanar dos triunfos a domicilio para meterse en Qatar.

Gales – Austria

Gales se convirtió en una sorprendente constante durante el último lustro en Europa. Semifinalista de la Euro 2016, repitió presencia en el evento celebrado este año del que se despidió con goleada incluida en octavos de final frente a Dinamarca. Más allá del categórico desenlace, los Dragones Rojos fueron capaces de sortear la primera fase tras navegar aguas turbulentas tras la denuncia y posterior decepción de su entrenador Ryan Giggs. Con Rob Page designado de urgencia para la ocasión, fueron competitivos y sortearon su grupo como escoltas de Italia relegando a Suiza y a Turquía.

En busca del segundo Mundial de su historia tras su única participación en Suecia 1958, los galeses ratificaron su buen momento en unas eliminatorias en las que relegaron a la tercera ubicación a la República Checa cuartofinalista de la Euro 2020. Gareth Bale es su bandera, un crack perseguido por las lesiones que durante los últimos años fue más protagonista por sus polémicas fuera de la cancha que por sus actuaciones con la camiseta del Real Madrid. Aún así, el futbolista que disputó apenas 56 encuentros en los últimos tres años y tan solo tres juegos en esta temporada en Madrid siempre está a disposición de su Selección y suele ofrecer un rendimiento consecuente con su talento. Cuando Bale se pone la camiseta roja de Gales, a sus 32 años y pese a su irregularidad habitual, vuelve a ser el fenómeno que supo ser, como si la casaca de su país fuera su traje de súper héroe.

Pero el repertorio de Gales ya no se circunscribe únicamente al monólogo de Bale. Joe Rodon, Aaron Ramsey y Neco Williams constituyen su columna vertebral, aunque la falta de continuidad preocupa a un Page que manifestó públicamente su apoyo a sus eventuales transferencias para sumar minutos lejos del Tottenham, Juventus y Liverpool respectivamente. En su camino, Page descubrió a Kiefer Moore como indiscutido nueve. El talentoso Joe Allen -fetiche de este espacio- es el metrónomo de la mitad de cancha en una nación que aguarda por la evolución de Daniel James a manos de Marcelo Bielsa.

Austria tuvo en jaque a la Italia monarca de Europa en los octavos de final. Aunque la Azzurra finalmente rubricó su clasificación en tiempo suplementario, su rendimiento le permitió al técnico Franco Foda disipar los rumores de una posible salida y enterrar temporalmente varios de los cuestionamientos recibidos en la previa a la gran cita. Sus Eliminatorias no fueron buenas para un equipo que terminó cuarto en su grupo por detrás de Dinamarca, Escocia e Israel pero adquirió su lugar dentro de los doce clasificados por su Nations League.

David Alaba es su indiscutida estrella pero también representa un enigma que Foda aún no pudo resolver: ¿Cuál es su mejor posición? Aunque su posición original es la de lateral izquierdo, su versatilidad le ha permitido jugar también de central en una línea de cuatro defensores o como stopper izquierdo en una formación de tres. Antes de mudarse a España, Alaba incluso integró ocasionalmente la medular junto a Joshua Kimmich en el Real Madrid, dos jugadores que se destacan especialmente por su polivalencia gracias a su inteligencia y lectura del juego. En Austria, como sucede con Alphonso Davies en Canadá, queda la sensación de que incluso podría jugar más adelantado en el campo de juego.

Pero la flamante estrella de la Casa Blanca no es el único nombre destacado en la formación de Foda. Aunque aún no ha podido brillar en el Bayern Munich, el mediocentro Marcel Sabitzer es el principal creativo austriaco y el hombre que marca los tiempos de su equipo. El experimentado Marko Arnautovic, de buena Euro, es la máxima referencia ofensiva de un plantel que espera afianzar al joven extremo Yusuf Demir -18 años, Barcelona- y al gigante ariete Sasa Kalajdzic que despertó el interés de varios clubes importantes de Europa por su prolífica capacidad anotadora en el Stuttgart. Autor de 17 goles en 36 juegos durante 2020-21, el gigante de dos metros sufrió una lesión en el hombro que lo marginó hasta 2022.

Llave B

Aunque el cuadrangular integrado por Portugal e Italia se lleva todas las luces, este cuarteto está constituido por cuatro selecciones de larga tradición que bien podrían estar en la cita mundialista. Sin un claro favorito, Rusia estuvo a punto de meterse en Qatar después de ochenta minutos de resistencia hasta que un gol en contra lo sentenció a la repesca. La mera presencia de Robert Lewandowski convierte a Polonia en una amenaza para cualquier rival aún cuando su nivel colectivo está lejos de la perfección. Suecia estuvo a punto de frustrar a la España de Luis Enrique y enfrentará a una República Checa que sigue compitiendo tras la partida de una de las mejores generaciones de su historia. La final se disputará en el estadio del ganador del cruce entre Rusia y Polonia.

Rusia – Polonia

Pronosticado como el peor anfitrión de la historia, Rusia selló una inesperada Copa del Mundo en la que eliminó a España en los octavos de final antes de caer por la misma vía ante la finalista Croacia en los cuartos. Stanislav Cherchesov había potenciado a una Selección de la que se esperaba muy poco pero el crédito se le acabó rápido: tras un lustro al mando fue despedido después de la prematura eliminación en la Euro con apenas un triunfo y dos derrotas.

La sucesión no fue sencilla, con varios entrenadores locales y extranjeros que rechazaron la oferta. Ante la escasez de alternativas apareció la figura de Valeri Karpin. Desprestigiado como entrenador tras sus sucesivos fracasos en Spartak Moscú, Mallorca y Torpedo Armavir, el talentoso mediocampista que formó una dupla memorable con Aleksandr Mostovoi en el mejor Celta de Vigo de la historia había encontrado su lugar en el mundo en el Rostov. Cinco años después, en julio atendió el llamado de Rusia y prometió reconstruir su identidad con una propuesta valiente.

Incumplida la mutación genética, Karpin tampoco pudo clasificar directamente al Mundial tras la agónica derrota en la última fecha con un gol en contra frente a Croacia. Decepcionado por partida doble, fue lapidario públicamente con sus dirigidos: «Digamos que tengo un contrato, pero si no quiero (seguir). ¿Tengo la seguridad de que seré el seleccionador en el repechaje? No lo sé. Lo estoy pensando ¿Me van a retener por la fuerza? Me decepcionó el juego y no el resultado. En la repesca habrá aún más presión. ¿Puede esta selección jugar bajo una presión aún mayor?¿Qué puedo hacer en cuatro meses, incluso en un año? O en dos. No lo sé. Ahora no estoy seguro de que pueda preparar psicológicamente al equipo para los partidos de la repesca, a juzgar por lo visto ante Croacia. Por eso, digo que estoy pensando», reflexionó en un medio ruso. Pese a los rumores de una desvinculación anticipada, Karpin fue confirmado para el repechaje.

Aleksandr Golovin es el cerebro y la gran estrella de la nueva generación pero se perderá el partido de semifinales frente a Polonia por acumulación de amarillas, situación que comparte el delantero Fiodor Smolov. Sin Artem Dzyuba por viejas rencillas de sus días compartidos en el Spartak Moscú, las opciones ofensivas serán aún más limitadas a una nómina a la que no le sobran delanteros de jerarquía. Atrapado en un proceso de renovación, Rusia también busca al sucesor de Igor Akinfeev: después de probar con el experimentado Anton Shunin en la Euro, Karpin apostó por el joven Matvei Safonov del Krasnodar.

En Polonia están furiosos con el entrenador Paulo Sousa después de que decidiera reservar a varios de sus titulares en la derrota frente a Hungría: si bien destronar a Inglaterra de la cima del grupo era imposible ya que debía perder puntos ante San Marino, el combinado polaco perdió la posibilidad de ser cabeza de serie en el sorteo. Entre las críticas ajenas y el error asumido del propio DT, el sorteo representó un guiño que aplacó la indignación que estuvo cerca de propiciar el despido de Sousa (irónicamente, Cherchesov se rumoreaba como posible reemplazante). Polonia esquivó a Portugal e Italia y, aunque tendrá que visitar a Rusia en las semifinales, definiría en su casa una eventual final ante Suecia o República Checa.

El implacable Robert Lewandowski, merecedor al Balón de Oro aunque finalmente no lo gane ante la presencia sempiterna de Lionel Messi, intentará saldar su gran deuda en un torneo internacional con su Selección. Claro que no es responsabilidad exclusiva del formidable goleador, quien pocas veces ha encontrado socios para construir una travesía digna de su talento como en la última Euro en la que marcó tres goles que resultaron estériles para evitar su pronta despedida. Pese a que Sousa lo entronizó para construir su fisonomía en torno al ariete, Polonia no ha crecido colectivamente para estar a la altura de su líder. Máximo referente, capitán, emblema e inspiración del fútbol polaco, acumula 25 goles en 19 partidos de la actual temporada e intentará mantener su brillante producción a su eventual segunda Copa del Mundo.

La creatividad de Piotr Zielisnki es el mayor creativo del equipo en una mediapunta que comparte con el Mateusz Klich que brilla en el Leeds de Bielsa. Si bien Wojciech Szczesny es titular en la Juventus, su irregularidad le ha costado puntos al gigante europeo y no siempre es sinónimo de seguridad. Otro déficit polaco radica en el segundo delantero y socio de Lewandowski. Ni Arkadiusz Milik ni Krysztof Piatek han podido convertirse en indiscutibles en una posición en la que Adam Buksa también es alternativa.

Suecia – República Checa

Suecia siempre es un hueso duro de roer. Después de haber dejado a Países Bajos y a Italia afuera del Mundial por primera vez en su historia, los suecos sortearon uno de los grupos de la muerte en Rusia como punteros por encima de México, Corea del Sur y Alemania y vencieron a Suiza en octavos antes de caer ante Inglaterra en cuartos. Aunque la derrota en tiempo extra frente a Ucrania en el primer mata-mata fue dolorosa, la Euro 2020 fue otra demostración de su carácter competitivo tras relegar a España en el segundo lugar del Grupo E. Su camino rumbo a Qatar comenzó con otro cimbronazo frente a la Selección ibérica pero la inesperada derrota como visitante frente a Georgia y su ineficacia en el duelo decisivo frente al elenco de Luis Enrique frustraron su clasificación directa.

Suecia firmó varios capítulos interesantes en el Mundial, la Euro y la clasificación sin Zlatan Ibrahimovic, el ícono del fútbol sueco durante las últimas dos décadas. Más allá de su indiscutible talento y su particular personalidad, su retorno parece haber sido contraproducente para una Selección que se vio forzada a acoplar al delantero de cuarenta años a un once que se había acostumbrado a brillar sin el nueve del Milan. El técnico Janne Anderson condonó sus críticas públicas en 2019 cuando Zlatan lo acusó de racista tras haberlo dejado afuera del Mundial de Rusia y lo incluyó nuevamente en su nómina incluso a riesgo de arrebatarle el protagonismo al joven Aleksander Isak. Sancionado por un innecesario empujón a César Azpillicueta, Ibra no estará en el cruce frente a República Checa, una ausencia de peso que puede ser una buena noticia para los propios suecos.

El experimentado Emil Forsberg, quien rinde por encima de su nivel habitual cuando se calza la 10 sueca, es el emblema de una selección que encontró una formidable dupla ofensiva con el zurdo Dejan Kulusevski y el portento Alexander Isak. Con el siempre rendidor Robin Olsen bajo los tres palos y una media cancha combativa, los nombres de los jóvenes Jesper Karlsson y Mattias Svanberg pueden convertirse en piezas relevantes de recambio rumbo a Qatar.

República Checa fue una de las sorpresas de la Euro. Ya sin la camada liderada por Pavel Nedved, los checos extendieron su vigencia continental con una joven generación forjada a imagen y semejanza de su entrenador Jaroslav Silhavy. En el cargo desde 2018, en tres años edificó un equipo de autor combativo, prácticamente inexpugnable, que defiende con intensidad a partir de su presión alta y busca atacar con ferocidad con su juego directo. Enérgico y agresivo, suele sacar ventaja a partir de su precisión y eficacia en la pelota parada. Su travesía en la Euro expuso su solidez con apenas cuatro goles recibidos tras enfrentar a Inglaterra, Croacia, Escocia, Países Bajos y Dinamarca.

Fue en el certamen continental cuando apareció Patrick Schick en todo su esplendor para disimular la principal falencia de su país: la falta de gol. Con cinco tantos, Schick igualó con Cristiano Ronaldo como máximo artillero aunque Cristiano se quedó con el premio por haber dado una asistencia. Con Tomas Vaclik como garantía en el arco, Tomas Soucek es el metrónomo en la mitad de la cancha. Parte del entramado que sostiene al sorprendente West Ham, una sucursal checa en la Premier League con el lateral derecho Vladimir Coufal y el mediocampista Alex Kral como parte de su plantel, el infatigable Soucek es un moderno box to box con un profundo arsenal a su disposición que le permite recuperar, distribuir e incluso llegar al gol. Su dupla con el inglés Declan Rice es una de las mejores parejas de la Premier League.

Llave C

Los rezos fueron improductivos: Portugal e Italia comparten zona y si se da la lógica deberían disputarse el único boleto disponible en su zona en una final en territorio luso. Los últimos dos campeones de Europa, frente a frente, en un cruce que podría ser de octavos o cuartos en Qatar. Pero Macedonia del Norte y Turquía, aparentes invitados a una fiesta ajena, intentarán entrometerse en lo que promete ser una batalla entre la armada de Cristiano Ronaldo y la Nazionale tetracampeona del mundo.

Italia – Macedonia del Norte

Los fantasmas de Gian Piero Ventura sobrevuelan a la Azzurra. Tras perderse el primer Mundial de su historia por su eliminación a manos de Suecia rumbo a Rusia 2018, Roberto Mancini emprendió una revolución que certificó con su consagración a nivel continental con un fútbol alegre, ofensivo y vistoso. Italia parecía destinada a una clasificación sin sobresaltos pero falló en los momentos claves y acusó un déficit evidente: su anemia anotadora. Sin una referencia ofensiva que ofrezca garantías, hilvanó empates como local frente a Suiza y frente a Irlanda del Norte en una noche decepcionante en Windsor Park.

Jorginho, estrella del Chelsea campeón de la Champions League y piedra basal de la Italia campeona de la Euro, tendrá pesadillas con los dos penales que desperdició en ambos cruces frente a Suiza. Mientras Mancini bucea por las profundidades del fútbol internacional y exprime su creatividad a la caza de un goleador, los hinchas miran con preocupación un repechaje repleto de trampas para un país que hace cuatro años escribió la página más triste de su historia deportiva. El sorteo agigantó el miedo ante una posible -y factible- final frente a la Portugal de Cristiano Ronaldo.

Macedonia del Norte atraviesa los mejores años futbolísticos desde su independencia. Tras la inolvidable clasificación a la Euro ratificó su crecimiento con una impensada victoria como visitante ante Alemania en marzo. La inolvidable gesta impulsó a una nación que cerró la clasificación en segundo lugar del Grupo J por encima de tres adversarios con mayor tradición como la sorprendente Islandia, Rumania y Armenia. Con un estilo asfixiante que apuesta a recuperar en campo contrario y atacar inmediatamente, sus desajustes defensivos representan su mayor falencia.

Ya sin el héroe y talismán Goran Pandev en su plantel, el entrenador Igor Angelovski y su típico 5-3-2 intentará conmocionar al mundo en la llave de la muerte con una formación construida sobre tres pilares: Ezgjan Alioski creció notablemente bajo las órdenes de Marcelo Bielsa en el Leeds antes de marcharse a Arabia Saudita, Eljif Elmas se afianzó en el Nápoles hasta seducir a varios grandes de Europa y Enis Bardhi se consolidó como el sucesor goleador de Pandev.

Portugal – Turquía

Fernando Santos vive entre permanentes cuestionamientos. Aunque consiguió los únicos dos títulos de su historia, ni los propios ni los ajenos están convencidos de su continuidad. Amén de Cristiano Ronaldo, Portugal reúne una nómina plagada de talento que, siempre según los más críticos, el entrenador no es capaz de capitalizar ni potenciar con su estilo eminentemente defensivo, conservador y pragmático. Más allá de sus virtudes como entrenador, la incompatibilidad entre la ideología de Santos y los recursos a disposición son evidentes.

Mientras las nubes en el cielo proyectan la sombra de Jorge Jesús, Santos ya anunció que renunciará si no consigue la clasificación mundialista. Su evolución táctica después del título conseguido en la Euro celebrada en Francia fue prácticamente nula pese a que intentó modificar su disposición abandonando su clásico 4-4-2 por un 4-3-3 que únicamente aparenta ser más audaz en la frialdad de los números.

Aunque es cierto su estancamiento, Santos no es el único responsable de una Portugal que cayó en la última fecha del grupo como local frente a Serbia y complicó seriamente sus chances. Bruno Fernandes retrocedió notablemente con respecto a su rendimiento de la temporada pasada, incapaz de replicar su impacto en el Manchester United. Joao Felix no consigue afianzarse en el Atlético de Madrid del Cholo Simeone, probablemente por las mismas razones que Santos prescinde continuamente de sus servicios. Rubén Neves, Goncalo Guedes e incluso Renato Sanches aún no han podido alcanzar el potencial proyectado durante sus primeros años en el fútbol profesional.

La insistencia de Santos por jugadores de experiencia retrasó una renovación que ya no se realizará en la previa de Qatar 2022. En una instancia critica como es un mata-mata sin red de contención, José Fonte (37), Joao Moutinho (35) y Pepe (38) parecen nombres fijos en la formación que enfrentará a Turquía en las semifinales. En ese grupo, que forma parte de una intachable tradición portuguesa sin eliminaciones en el repechaje, ingresa el propio Cristiano Ronaldo (36) aunque su presencia es obligatoria por su experiencia, su jerarquía y su impacto individual. Sin la potencia física a campo abierto de otros tiempos, CR7 le sacó el número siete a sus siglas para convertirse en un número nueve letal y cargado de épica que siempre ofrece una jugada más, una chance más, un gol más.

Turquía es una incertidumbre. La segunda juventud de Burak Yilmaz, clave en el Lille campeón de Francia en la pasada Ligue 1, fue determinante para la clasificación a una Euro 2020 en la que aterrizó con la chapa de sorpresa con Senol Gunes como estratega. Sin embargo, las tres derrotas en la primera fase lo dejaron afuera y la goleada sufrida por Eliminatorias ante Países Bajos en septiembre fue la sentencia para el ciclo del entrenador que en 2002 había llevado a su país a un épico tercer puesto.

Stefan Kuntz, quien había ganado dos Eurocopas Sub 21 con Alemania, fue el elegido en septiembre y en octubre hizo su presentación en el empate frente a Noruega: venció a Letonia a domicilio, goleó como local a Gibraltar y derrotó en la última jornada fuera de casa frente a Montenegro. Hakan Calhanoglu, uno de los puntos altos del Inter que pelea por defender su corona en el Calcio, es una de sus estrellas con la 10 en la espalda. La pareja formada por Merih Demiral y Caglar Soyuncu conforman una buena dupla de zagueros centrales por delante del destacado arquero Ugurcan Cakir.

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