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Gabriel Deck a la NBA: jugará en Oklahoma City Thunder

Es hora de admitir nuestro error: la despedida de la Generación Dorada no representaba el final del camino ni el ocaso de un básquetbol argentino, flamante subcampeón del mundo en China, que goza de buena salud: Gabriel Deck aterrizará en la NBA como incorporación de Oklahoma City Thunder.

Aún no lo sabían pero su esfuerzo sería estéril. Real Madrid había vencido a Fenerbahce por 93-67 para rubricar su agónica clasificación a los cuartos de final de la Euroliga y su cuenta de Twitter resaltaba la actuación y los 19 puntos de Gabriel Deck. Las respuestas, los comentarios publicados por los usuarios hinchas de la Casa Blanca, eran unánimes: reclamaban la renovación del alero santiagueño.

Mientras tanto, en secreto, Tortuga armaba sus valijas con destino NBA: vestirá la camiseta de Oklahoma City Thunder y se convertirá en el 14º jugador argentino en la historia en sumar minutos en la liga más importante del mundo. La temporada 2020-21 tendrá a un tercer protagonista albiceleste en una competición que ya disfruta a Facundo Campazzo como revulsivo en Denver Nuggets y a Pablo Prigioni como asistente en Minnesota Timberwolves mientras espera a Leandro Bolmaro.

Su historia podría ser el guión de la próxima producción taquillera de Hollywood, de aquel changuito que jugaba a encestar la pelota en el volante de un tractor improvisado como aro entre la pobreza y las privaciones de su Colonia Dora natal hasta la estrella del Real Madrid que cruzó el océano Atlántico para embarcarse en una lujosa aventura en Estados Unidos.

Será una experiencia inédita para Deck, acostumbrado a interpretar un papel protagónico en equipos candidatos como Quimsa, San Lorenzo, Real Madrid e incluso en la Selección Argentina. El panorama será absolutamente disímil en un Oklahoma City en plena reconstrucción aunque el contexto representa un escenario ideal para el alero argentino que a sus 26 años tendrá minutos y oportunidades para desplegar sus virtudes con el objetivo de garantizarse un lugar en la competitiva NBA.

Oklahoma: de dónde viene y hacia dónde va

La ciudad de Oklahoma City recordará por siempre al mejor equipo que nunca fue campeón. El Thunder supo reunir en un mismo combinado a tres de los últimos cinco jugadores más valiosos de la temporada regular. Tras la mudanza de Seattle SuperSonics y su consecuente desaparición a manos del renombrado Thunder, la renovada franquicia construyó su propio Big Three gracias a sus elecciones en el Draft: Sam Presti, su GM, eligió a Kevin Durant en la segunda posición de 2007, a Russell Westbrook con el cuarto pick de 2008 y a James Harden con la tercera selección de 2009. 

La derrota por 4-2 en la primera ronda del Oeste frente a Los Angeles Lakers campeones de Kobe Bryant en 2009-10 fue un escaparate que expuso los primeros destellos de una franquicia cuya proyección era la de una dinastía. Durant, Westbrook y Harden tuvieron la oportunidad de coronarse en 2011-12 tras eliminar a Dallas Mavericks, Los Angeles Lakers y San Antonio Spurs pero Miami Heat frustró a las jóvenes estrellas gracias al tridente conformado por LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh.

Ya sin Harden, consagrado como sexto hombre y reconvertido en estrella tras marcharse a Houston Rockets, Oklahoma City siguió siendo un equipo competitivo que alcanzó otras dos finales del Oeste. La segunda eliminación, frente a unos Golden State Warriors que habían quebrado el récord histórico de triunfos de los Chicago Bulls de Michael Jordan, marcó el final de una era: tras sufrir una dolorosa remontada, Kevin Durant decidió cruzar de vereda y se unió a Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green en Oakland.

El monólogo de Westbrook, transformado en ídolo de la ciudad por su fidelidad, se convirtió en el segundo jugador en la historia en promediar un triple-doble en la temporada y sostuvo prácticamente en soledad a OKC entre los ocho mejores de su conferencia. La receta fue insuficiente en Playoffs y Presti, un mago fuera de la cancha, concretó un traspaso que potenciaría a su formación: se desprendió de Victor Oladipo para conseguir a Paul George. Figura de Indiana Pacers, la mejoría imaginada fue apenas un espejismo: perdieron dos primeras rondas consecutivas y PG13, pese a haber extendido su vínculo por cuatro años durante la agencia libre, exigió su salida rumbo a Los Angeles Clippers para unirse a Kawhi Leonard.

Sin George y ante la inminente reconstrucción que Presti planeaba ejecutar, Westbrook también se marchó: fue transferido a Houston en la enésima búsqueda de un socio para James Harden en el truncado proyecto que encabezaron los revolucionarios Daryl Morey y Mike D’Antoni. Con problemas en el vestuario de los Rockets, Chris Paul se sumó a Oklahoma en un movimiento que finalmente postergaría la reestructuración de un elenco que sorprendió con su competitividad a partir del liderazgo de CP3, la eclosión anotadora de Dennis Schröder y el talento insondable de Shai Gilgeous-Alexander. OKC finalizó la campaña interrumpida por el coronavirus en la quinta ubicación del Oeste y batalló en la burbuja de Orlando justamente frente a Houston: cayeron en el séptimo juego frente a Westbrook, Harden y su estructura sin pivote. 

Tras superar ampliamente las expectativas trazadas desde el día en que se desprendieron de Westbrook y George, Presti finalmente materializó su plan: el plantel actual de Oklahoma City apenas repite a cuatro de los catorce nombres que participaron de la última serie frente a Houston. Tras la eliminación, el Thunder se desprendió de Paul, Schröder, Danilo Gallinari, Steven Adams, Hamidou Diallo, Nerlens Noel, Terrance Ferguson, Abdel Nader, Deonte Burton y Andre Roberson. Las transacciones fueron constantes e incluso la gerencia de Oklahoma renegoció a varios jugadores que había conseguido, como Kelly Oubre Jr, Ricky Rubio, George Hill, Danny Green y Trevor Ariza, con un único objetivo: acumular jugadores jóvenes y selecciones del Draft mientras liberaba espacio salarial para maniobrar en los próximos años.

Presti acopió una cifra récord de 34 picks, 17 de primera y 17 de segunda ronda, en los próximos siete años. La abundancia ilusiona a una ciudad -un páramo- que representa uno de los mercados más chicos y menos seductores de la liga. Para franquicias como Oklahoma City, el Draft es la única forma de conseguir talento.

La brecha es cada vez más grande y los picks nunca tuvieron tanto valor para algunos y tan poco para otros: los equipos de destinos y mercados más importantes suelen desprenderse de sus selecciones a sabiendas de que le sobrarán argumentos para atraer a los principales agentes libres. Incluso las selecciones de segunda ronda pueden tener un valor astronómico para una ciudad postergada: Nikola Jokic, quien es el máximo candidato a MVP de la actual temporada, fue elegido en el puesto 41 del Draft 2014 por Denver Nuggets.

El proyecto a mediano y largo plazo de OKC se enfoca en el desarrollo de sus jugadores jóvenes, sin veteranos en un combinado que desde el 27 de marzo decidió sentar a Al Horford hasta el final de la actual campaña para reducir las chances de una hipotética lesión y darle mayor continuidad al adolescente Moses Brown, un pivote de 21 años que comenzó el año como two-way y se ganó un contrato de 6.8 millones por cuatro años.

El dominicano, con un acuerdo vigente de 53 millones por los próximos dos años, está trabajando con Presti y su agente para concretar un trade de cara a 2021-22: «Cuando llegué, entendí la dirección del equipo, teníamos un gran plan individual para mí, y siento que como resultado he jugado muy buen básquetbol para el Thunder. Al mismo tiempo, sé lo que es ser un jugador joven y con aspiraciones, y a estas alturas de la temporada entiendo lo importante que es jugar minutos significativos para sus carreras y su desarrollo. Deseo apoyar a los chicos que me apoyaron, ver cómo siguen jugando de la manera correcta, mientras sigo estando cerca del equipo y continúo con mi entrenamiento».

El promedio de edad de OKC es de apenas 22,2 años y tan solo dos jugadores superan los 23 años: Mike Muscala (29) y Kenrich Williams (26). Pese a su inexperiencia, el Thunder expuso detalles positivos a diferencia de otros equipos que atraviesan procesos similares. Dirigidos por el debutante Mark Daigneault, ocupan la 13ª posición del Oeste a cinco partidos del play-in. Por supuesto, su objetivo primordial no es mejorar su récord -reduciría sus chances de conseguir un pick alto en la lotería del Draft- ni clasificar a la postemporada pero su joven formación ha demostrado su competitividad incluso en la derrota.

Daigneault, quien durante una década fue el especialista de desarrollo bajo las órdenes de Billy Donovan -ex coach de OKC y actual de Chicago Bulls-, es el hombre ideal: la evolución de Shai Alexander-Gilgeous en su camino al estrellato y el crecimiento ofensivo de Luguentz Dort son ejemplos que sintetizan su influencia.

Aunque la lógica pronostica un cierre de campaña escaso de victorias, los síntomas que sembró Oklahoma durante su primer año de reconstrucción son sumamente positivos y denotan una marcada diferencia con otras franquicias sin destino, sentido ni planificación que acarrean años y años de frustraciones.

La dirección de Presti, una mente brillante forjada bajo las lecciones de R.C. Buford y Gregg Popovich en la cultura de San Antonio Spurs, es evidente. Uno de los mejores GM de la liga tendrá a disposición una cantidad insondable de recursos que le permitirán repetir el ciclo que comenzó hace más de una década y derivó en las elecciones de Durant, Westbrook y Harden.

¿Cómo encaja Deck en Oklahoma?

Sumido en la remodelación de su estructura, Presti también tiene margen para experimentar en busca de talentos fuera del radar, apuestas de bajo riesgo y poca inversión que le permitan desvelar piezas útiles, funcionales y productivas para su futuro. Gabriel Deck no fue la única contratación que OKC cerró durante las últimas horas: el serbio Vasilije Micic, cuyos derechos fueron traspasados a Oklahoma junto a Al Horford a cambio de Danny Green, finalmente desembarcará en la NBA en 2021-22 después de haber sido drafteado por Philadelphia 76ers con el pick 52 del Draft 2014.

Las condiciones salariales actuales de Oklahoma estimularon la contratación inmediata de Deck. El Thunder estaba 3.9 millones por debajo del mínimo salarial obligatorio de la liga, un dinero que deberían haber repartido entre sus jugadores en caso de finalizar la temporada sin haber alcanzado el piso del 90% del límite total (98.226.000 millones). En síntesis: si OKC indefectiblemente iba a tener que gastar ese dinero, invertirlo para probar las condiciones NBA de una de las figuras del básquet europeo es una buena idea.

Deck, uno de los peores pagos del plantel Merengue, tenía estipulada una cláusula de salida de dos millones de dólares en el vínculo que expiraba a fin de temporada con el Real Madrid. Oklahoma invirtió 775.000 dólares para su rescisión y Tortu debió desembolsar el resto pero el balance de la operación es más que positivo: además de sumar una experiencia incalculable, se quedará con dos millones por menos de una veintena de partidos.

Según los últimos reportes, el santiagueño firmó un contrato no garantizado por once millones de dólares hasta 2024. La clave está en el término «no garantizado»: el Thunder podría prescindir de sus servicios sin pagarle lo estipulado una vez concluida la actual campaña. Aunque aún se desconoce cuándo será su debut, Deck tendrá la oportunidad de convencer a Presti y a Daigneault en los entrenamientos y en un calendario acotado en el que debería sumar una buena cantidad de minutos en un plantel diezmado por múltiples lesiones.

Pero antes de analizar el entorno actualizado al que se sumará Deck para afrontar la recta final de la actual campaña, bien vale un repaso por los principales nombres propios de un Thunder que en las últimas horas cortó a Darius Miller para crear espacio en su nómina.

  • Shai Alexander-Gilgeous: piedra basal del nuevo Thunder, el canadiense es la estrella del equipo, un talento descomunal, un líder absoluto y un feroz anotador. Seleccionado en la undécima posición del Draft 2018 por Charlotte Hornets, fue enviado a Los Angeles Clippers durante la noche de su elección. Tras redondeó un auspicioso año como novato en territorio angelino, SGA fue transferido a Oklahoma City como moneda de cambio junto a un cúmulo de picks y Danilo Gallinari para concretar el traspaso de Paul George. Shai conformó un tridente inesperado junto a Chris Paul y Dennis Schroder en 2019-20 y en 2020-21 dio un paso más en su evolución para asumir en soledad el liderazgo ofensivo. En los 35 partidos que disputó en 2020-21 promedia 23.7 puntos, 5.9 asistencias, 4.7 rebotes y una sobresaliente eficacia (50.8% de cancha, 41.8% de tres y 80.8% desde la línea) en 33.7 minutos. Inevitablemente será All-Star. Lesionado por una fascitis plantar, su retorno recién se concretaría en 2021-22.
  • Luguentz Dort: undrafted, brilló en los Playoffs de su inaugural 2019-20 como especialista defensivo y pesadilla de James Harden en la serie frente a Houston Rockets. Inexpugnable, capaz de defender con éxito al mejor jugador del rival independientemente de su posición, bajo las órdenes de Daigneault duplicó su producción anotadora y se encamina a convertirse definitivamente en un jugador de alto impacto en ambos costados de la cancha.
  • Aleksej Pokusevski: su físico espigado y raquítico (2.13 m y 93 kilos) recuerdan al joven Dirk Nowitzki que llegó en 1998 a Dallas Mavericks. En Oklahoma se ilusionan con la comparación y Poku entregó detalles que atizan el paralelismo. Pese a las dudas iniciales respecto a su fisonomía y a su juventud, su progresión es una realidad. Poku combina altura, técnica y movilidad, los recursos de un perimetral en el físico de un interno, con un destacado manejo y un tiro inestable pero de largo alcance. Confirmado como uno de los prospectos más intrigantes de la liga, elevó exponencialmente su nivel en los últimos juegos: en los últimos seis juegos promedió 17.1 puntos, 5.3 rebotes y 2.6 asistencias con un eficaz 42% de efectividad de tres puntos. Con un techo altísimo, podría ser la evolución de la evolución. La falta de potencia lo acerca más a la posición de alero que de ala pivote.
  • Darius Bazley: otra de las piezas jóvenes sobre las que Presti puede construir. Talentoso y atlético, destaca por su versatilidad en ambos costados de la cancha. No fue a la universidad y decidió anotarse directamente en el Draft de 2019 donde fue elegido con el pick 23. Su crecimiento en ataque ha sido notable aunque sus porcentajes de efectividad aún son bajos. De todas maneras, promedia 11.9 puntos y 7.5 rebotes por partido. Tanto su entrenador como sus compañeros destacan el impacto defensivo del joven que el próximo 12 de junio cumplirá 21 años. Durante la temporada se destacó en tal apartado frente a Jimmy Butler: «Lo defendió durante gran parte del partido, y eso es algo que vamos a mirar de cara al futuro», dijo Daigneault post partido. Capaz de defender múltiples posiciones, Bazley tiene condiciones físicas para domar a perimetrales e internos. 
  • Moses Brown: si algo destaca a Presti, un sello distintivo de sus mentores Gregg Popovich y R.C. Buford, es su capacidad para identificar jugadores funcionales en donde otros ven descartes. Después de disputar apenas nueve juegos en Portland durante 2019-20, Oklahoma le extendió un contrato dual y Brown aprovechó sus chances para convencer a la gerencia de extenderle un contrato hasta 2023-24. Frente a Boston Celtics redondeó un cotejo memorable con 21 puntos y 23 rebotes pero no fue su única producción destacada: sumó 20 puntos, 16 rebotes y cinco tapones frente a Chicago Bulls y capturó otros 18 rebotes frente a Minnesota. Con un perfil similar al de Rudy Gobert, todavía es joven pero tiene tiempo para mejorar su lectura. Si bien es un jugador de características antiguas que no dispone de un arsenal profundo en ataque -no dispara desde el perímetro- en OKC confían en su desarrollo.
  • Theo Maledon: el base francés de 19 años fue 34ª selección en el Draft 2020 y llegó a Oklahoma City desde Philadelphia 76ers junto a Al Horford en el trade por Danny Green. Es un base confiable, que suele tomar buenas decisiones sin forzar en ataque. Excelente en el pick-and-roll, paciente para encontrar los resquicios en defensa y tomar la mejor decisión para su equipo. Tiene un alto IQ para elegir su mejor opción y, aunque no es explosivo, tiene recursos para definir cuando ataca al aro. Aunque no llegó a la liga como un gran anotador, ha crecido en ese rubro a partir de la baja de Gilgeous-Alexander y se ha destacado con 33 puntos frente a Phoenix Suns y otros 25 frente a Charlotte. 

Más allá del futuro de Oklahoma City, Deck llegará a un equipo diezmado que acusa la lesión de Gilgeous-Alexander junto a la baja definitiva de Al Horford. El último quinteto que diseñó Daigneault fue con Maledon de base, Luguentz Dort de escolta, Pokusevski como alero y Darius Bazley junto a Moses Brown como dupla de internos. 

Pero todavía es prematuro imaginar el desarrollo de Deck en Oklahoma más allá de esta temporada: el argentino podría volver a Europa, continuar en el Thunder o incluso mudarse de franquicia dentro de la liga. Lo importante, más que nunca para Deck, es hoy: cuando llegue a Estados Unidos, y una vez cumpla el protocolo anti Covid-19 de la liga, tendrá minutos asegurados en más de una decena de juegos, en un contexto sin presión y con libertad. Además de embolsar una cifra sideral por cada actuación, recibirá la chance de decidir gran parte de su destino dentro de la cancha.

Deck deberá competir principalmente con Pokusevski y Kenrich Williams. Poku, destinado a convertirse en un valor dentro de la estructura Thunder, aún está lejos de ser un producto acabado y, aunque tiene la altura de un interno, el rol más propicio según su físico es como alero. Williams, quien no fue seleccionado en el Draft de 2018, firmó en 2018-19 con New Orleans Pelicans en donde alternó entre los Pels y su equipo afiliado en la G-League. Inconsistente pero intenso, ha dejado detalles a cuentagotas como un buen defensor, un audaz penetrador y un aceptable tirador que encesta el 44.2% de sus triples pero en un volumen bajo de 1.7 intentos por juego. 

Deck no debería tener demasiadas complicaciones para desplazar a Williams, quien previo al retorno de Bazley y Dort encadenaba tres juegos como titular, y afianzarse en una posición sin un dueño incuestionable. Su mudanza a la NBA se asemeja a aquella de Walter Herrmann rumbo a Charlotte para integrar el plantel de unos Bobcats que habían ganado apenas 26 partidos en 2005-06. La diferencia en favor del Tortu radica en la seriedad de la gerencia -y del proyecto- que encabeza Presti.

En contraste con la incorporación de Facundo Campazzo a Denver Nuggets, una sinergía en donde las principales virtudes del base parecían redundantes en un candidato con un unicornio con potencial de MVP como Nikola Jokic, la compatibilidad entre Deck y Oklahoma es total.

Si bien arrancó su carrera como ala pivote, Deck abandonó hace rato esa posición y hoy es un alero de buena estatura, físico potente, explosiva agilidad y un IQ sobresaliente. Aunque no es considerado un especialista, el santiagueño se luce por la versatilidad de su arsenal en ambos costados de la cancha. Esa pluralidad de registros y recursos actualmente resulta más valiosa que la especificidad altamente valorada en el pasado. “Es un reloj suizo. Prácticamente no tiene imperfecciones. Es extremadamente inteligente para jugar al básquet”, analizó Rubén Magnano en una entrevista con Milenium Sports.

Deck es una figura convertida en gregario por motus propio, un jugador que supedita su lucimiento personal para potenciar al colectivo: hace todo lo necesario para que su equipo gane. Fue ese espíritu solidario y corajudo, sazonado por su destreza, el combo que atrapó a Kobe Bryant en las semifinales del Mundial de China 2019.

Si existe un punto a destacar en Deck es su lectura del juego para detectar potenciales ventajas y explotarlas. Aunque es un aceptable pasador, el santiagueño no suele generar con la pelota en sus manos. Ni lo necesita. Circunstancialmente puede hacerlo, pero lo mejor de su repertorio es atacando sin balón, cortando hacia el aro constantemente como opción para capitalizar los pases del guardia que identificará rápidamente en Deck a un aliado indispensable.

El mayor inconveniente es que Oklahoma no cuenta con pasadores destacados más allá del lesionado Shai Gilgeous-Alexander y del relegado Horford, indispensables directores de orquesta . Por caso, OKC es el quinto equipo que menos asistencias reparte por juego (22.5), el noveno peor en porcentaje de asistencias (58%) y el tercero que más pérdidas acusa (15.5). Según NBA Stats, Oklahoma es la franquicia que usa con menos frecuencia los cortes hacia el aro (5.1%) aunque es la décima más productiva (1.32 puntos por posesión) y la cuarta más eficaz (70.2%). 

La mayor incógnita de su adaptación a la liga radica en su tiro exterior. Si bien su el lunar más evidente en su juego. Si bien ha progresado como tirador, su mecánica es poco ortodoxa y nunca se ha destacado por su regularidad, por su eficacia ni por su volumen. La NBA también representará un desafío en ese apartado: tendrá que acostumbrarse a una nueva distancia casi cincuenta centímetros más lejana con respecto al aro en FIBA (7.24 metros contra 6.75 metros). Tortu inevitablemente mejorará su tiro, especialmente en movimiento, trabajando con los entrenadores dedicados que Oklahoma tiene en su cuerpo técnico. Garantizarse un lanzamiento respetable que obligue a los rivales a marcarlo le permitirá explotar una ventaja inherente: amagar el lanzamiento y sacarle ventajas a su marca gracias a la combustión de un primer paso fulminante.

La identidad instalada por Daigneault será un medio ambiente amigable para las destacadas características de Deck a campo abierto. Oklahoma City registra el octavo mejor ritmo de la liga con 100.83 posesiones por cada 48 minutos y es el décimo equipo que más utiliza la transición (16.4% de sus posesiones) pero únicamente Orlando Magic es menos productivo que el Thunder (1.03 puntos por posesión). Deck, un experto en esa materia, debería darle un considerable salto de calidad.

Otro rubro en el que Oklahoma agradecerá la incorporación del santiagueño es en el poste. Su combinación de habilidades, físico, amagues y un maravilloso juego de pies le permiten crearse sus propios espacios para castigar al rival con una bandera, un gancho, un tiro de media distancia o incluso generar para sus compañeros cuando un rival acude a la ayuda para intentar frenarlo. OKC apenas recurre a esa fórmula con un 2.7% de uso.

Deck es ideal para la NBA moderna del switch constante. Con un físico de ala pivote y la movilidad de un alero, gracias a su instinto, su sacrificio, su lectura, su corazón, su capacidad atlética, su largo de brazos y su intensidad puede defender prácticamente cualquiera de las cinco posiciones. Siempre atento y conectado, robar y salir en velocidad será un arma que OKC valorará para aumentar su productividad en situaciones de transición.

Dos años después del retiro de Manu Ginóbili, Gabriel Deck será el segundo argentino en jugar en la NBA. Mientras Campazzo suma minutos en un Denver que sueña con el título tras la incorporación de Aaron Gordon, Tortu tendrá en sus manos la posibilidad de definir su destino.

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