legionarios cuba

Este artículo fue publicado en octubre de 2019, cuando los jugadores cubanos en el exterior estaban prohibidos en la Selección. Cuba hará su debut en las Eliminatorias rumbo a Qatar 2022 frente a Curaçao con todos sus extranjeros.

Onel Hernández tenía seis años y lloraba camino al aeropuerto. No entendía por qué estaba dejando su Morón natal, una ciudad cubana de 65 mil habitantes, junto a su hermana mayor. Hace dos años que no veía a su mamá Yaneisy Moyea, quien vivía en Alemania junto a su padrastro Ewald. Para tratar de calmarlo, su abuela le señaló un auto y le hizo una promesa: «Si dejás de llorar podrás tener el auto que está ahí afuera». Gütersloh, una localidad de apenas 100.000 habitantes, fue su nuevo hogar.

Hernández hizo historia veinte años después, el 9 de agosto de 2019, cuando se convirtió en el primer cubano en debutar en la Premier League inglesa. En la caída de su Norwich frente al Liverpool en Anfield en la primera jornada de la temporada 2019-2020, ingresó a los 69 minutos en lugar del alemán Tom Trybull.

El mediocampista se convirtió en una pieza sustancial en la formación del entrenador teutón Daniel Farke durante su campaña en el Championship: disputó cuarenta partidos, marcó ocho goles y repartió nueve asistencias. Norwich le sacó cinco puntos de diferencia al Sheffield United, se consagró campeón y ascendió directamente a la máxima categoría del fútbol inglés.

En el país del béisbol y el boxeo, Onel no tocó una pelota de fútbol hasta su mudanza. Su padrastro era entrenador del TuS Westfalia Neuenkirchen y convenció a Yaneisy, madre soltera a quien había conocido durante unas vacaciones en Cayo Coco, de que el pequeño Onel se adaptaría mejor a su nueva casa gracias al deporte. «Me trajo al fútbol, me entrenó, hizo todo por mí, siempre me apoyó. Vio algo en mí y fue increíble. Era mi padrastro: no tenía que hacer esto. Estoy muy agradecido. Si no fuera por él, no sé dónde estaría hoy, tal vez en Cuba jugando con pájaros nuevamente», confesó en una entrevista con The Guardian.

Con 14 años firmó con el Arminia Bielefeld y debutó oficialmente tres temporadas más tarde. Tras lucirse en segunda y tercera división, vistió las camisetas de los segundos equipos de Werder Bremen y Wolfsburg hasta que en 2016-17 fue transferido al Eintracht Braunschweig por 150.000 euros. Tras dos campañas en las que marcó 6 goles en 54 partidos y estuvo a punto de conseguir el ascenso a la Bundesliga, se mudó a Norwich e y se ganó rápidamente el corazón de los hinchas.

Convertido en un héroe de culto del club, Onel cumplió un objetivo que parecía inalcanzable para los futbolistas cubanos. Sin embargo, pese a lucirse en la élite europea y ser el mejor jugador de su país en la actualidad, Hernández persigue un sueño imposible: vestir la camiseta de Cuba.


Dos años después del triunfo de la Revolución, el 23 de febrero de 1961, el Presidente Osvaldo Dórticos Torrado, el Primer Ministro Fidel Castro y el Ministro de Educación Armando Hart Dávalos rubricaron la Ley 936 para la creación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).

Un año después, mediante una resolución, el INDER prohibió el profesionalismo en cualquier deporte practicado en la isla. «Con el objetivo de fomentar la práctica sana y eliminar cualquier mercantilismo en el deporte», explica en su página oficial. Su Constitución, en el artículo 52, garantiza que «todos tienen derecho a la educación física, al deporte y la recreación».

«Ninguna federación de de ningún deporte es independiente. Todas son controladas por el INDER mediante Comisiones Nacionales», asegura desde Cuba el periodista Alexander Ramírez Tápanes, fundador de GolCuba en Youtube y uno de los grandes impulsores de la revolución deportiva que el fútbol intenta impulsar.

En definitiva, para entender el conflicto que atraviesa la Selección de Cuba es necesario dejar en claro la estructura nacional: la Selección está a cargo de la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC), a su vez subordinada a la Comisión Nacional de Fútbol que responde al INDER. En Cuba tampoco existen academias de formación privadas. Todas son estatales. En consecuencia, todos los deportistas del país son formados por el estado que después exige que el atleta retribuya la inversión.

Prohibido el profesionalismo, si un deportista pretende marcharse al extranjero debe ser por intermedio del INDER. En el caso particular de los futbolistas, el INDER gestiona directamente con el club, en un ida y vuelta en el que imponen sus exigencias y determinan una comisión que queda en las arcas del INDER.

Las dificultades son múltiples: «Celebrar un contrato con el INDER es un verdadero dolor de cabeza. El INDER pone un modelo de contrato que el club tiene que aceptar sí o sí. Muchos clubes se retractan y los jugadores pierden la posibilidad de insertarse en el fútbol profesional. Entonces es ahí cuando muchos deciden desligarse del control de la AFC, la Comisión Nacional e INDER y marcharse por su propia cuenta», advierte Ramírez Tápanes.

La Asociación Deportiva Chalatenango de El Salvador golpeó las puertas del INDER en julio con una oferta suculenta por Andy Baquero y Jean Carlos Rodríguez. La oferta era de 150.000 dólares por diez meses. La respuesta del INDER, con dudas en torno a la condición de agente FIFA del promotor Simone Ghirlanda, nunca respondió y el combinado salvadoreño incorporó al delantero jamaiquino Craig Foster.

Decididos a liberarse del INDER, las opciones para abandonar la isla son dos. Algunos buscan un representante y un club, como cualquier otro jugador del mundo. Otros, en cambio, eligen desertar durante alguno de los viajes de la Selección Nacional. «El caso es que ninguno de los dos grupos de jugadores han vuelto a ser llamados jamás a la Selección. Incluso después de haberse aprobado que los que lo hicieron de manera legal y no abandonaron delegaciones en el extranjero sí podrían estar», especifica el periodista cubano.

Tras su frustrada transferencia a Chalatenango, Rodríguez sigue jugando en Cuba. En cambio, Baquero fue uno de los cinco jugadores que se escaparon de la concentración durante la visita de su país a Canadá en el marco de la Liga de Naciones de la Concacaf en septiembre. Hoy está en Canadá a la espera de recibir los papeles que le permitan regresar al fútbol profesional.

La conclusión es sencilla y va en detrimento de la propia Selección: todo futbolista contratado en el extranjero por su propia gestión no es elegible para vestir la camiseta de Los Leones del Caribe. Ni siquiera las gestiones internas que se llevaron a cabo durante los últimos meses pudieron transformar la situación: el INDER no da el brazo a torcer.


«Es muy triste porque tenemos buenos jugadores alrededor del mundo que quieren volver y ayudar. No necesitamos la plata, queremos jugar gratis. Mi mamá habla con el entrenador y la federación; ella me dijo que no saben qué hacer pero que están luchando con la esperanza de que algún día podamos volver y jugar. Ella me dijo que hay muchos políticos que no quieren apoyar al fútbol. Béisbol, básquet, boxeo, otros deportes, pero no fútbol. No se cuál es el problema, pero es horrible», reflexionó Onel Hernández en The Guardian.

Tras múltiples gestiones que en teoría habían conseguido un veto más flexible permitiendo la convocatoria de aquellos jugadores en el extranjero que no habían desertado, la Asociación de Fútbol de Cuba incluyó a Onel para la fecha de clasificación frente a República Dominicana a la Liga CONCACAF de noviembre pasado en La Habana. Incluso el Norwich anunció la novedad en su cuenta de Twitter.

Pero la aprobación del INDER nunca llegó. El departamento jurídico de la AFC, encabezado por Rolando Reynaldo Almaguer, aguardó hasta último momento pero finalmente debió olvidarse de su estrella. Yaneisy, madre de Onel, intentó solucionar las diferencias mediante una reunión con funcionarios de la AFC tres días antes del partido que Cuba ganó por 1-0 el 17 de noviembre en el Pedro Marrero de La Habana. Yaneisy y otros familiares de Onel, respaldados por el impulso popular de los fanáticos y los medios, intentaron concretar un encuentro con dirigentes del INDER: nadie respondió.

«Estaba tan orgulloso», recordó Hernández tiempo más tarde, quien rechazó representar a la Selección Alemania incluso después de haber disputado un encuentro con el juvenil Sub 18 frente a su par ucraniano. Onel está obsesionado con representar a su país.

«Onel está muy triste, me dice que no entiende qué sucede. Lo llamaron para que viniera a jugar el partido, ahora no sabe qué pasó. Me llama constantemente y me dice que si el problema era financiero, él pagaría su avión, su hotel, lo que fuera necesario con tal de venir», confesó su madre en una entrevista efectuada por el periodista Eduardo Grenier Rodríguez.

La situación de Hernández se repite en más de 40 jugadores cubanos que juegan en el extranjero, proscritos de la Selección Nacional. Son los Legionarios. Osvaldo Alonso, uno de los mejores de la historia del país y una leyenda moderna de la MLS, es uno de ellos: disputó 17 juegos con la Selección hasta su deserción en junio de 2007 durante la Copa de Oro de la CONCACAF.

Joel Apezteguía, quien emigró en 2000 y se transformó en el primer cubano en jugar en la Europa League con el Tre Fiore de San Marino, tampoco consiguió concretar su regreso a la selección pese a sus reuniones con la AFC en junio. Carlos Vázquez (Alcorón de España), Marcel Hernández (Sport Cartaginés costarricense), Christian Joel Sánchez (Sporting de Gijón español) y Samuel Mahlamäki Camacho (KTP finlandés) son otros nombres destacados dentro de la nómina de ausentes.

«Esto nos ha privado de una selección que perfectamente podría estar entre las 6 mejores de CONCACAF», asegura Ramírez Tápanes.

La situación es caótica. Cuba alcanzó su peor posición en el ránking FIFA en agosto de 2017 cuando descendió hasta el puesto 182. Hoy consiguió escalar tres ubicaciones, una evolución insuficiente para un país que vive de decepción en decepción: quedó eliminado frente a Curazao en la segunda ronda de la clasificación para el Mundial de Rusia, fue goleado en la Copa de Oro 2019 por México, Martinica y Canadá sin goles a favor y con 17 en contra, y perdió sus últimos ocho encuentros.


Las únicas excepciones dentro de la prohibición de extranjeros son los jugadores que integran un club tras las fronteras cubanas después de haber llegado a un acuerdo por intermedio del INDER. Luis Paradela es su símbolo. Tras haber sido transferido a la Universidad de San Carlos de Guatemala, fue el primer atleta cubano en conseguir una vista de atleta P-1 (se le otorga a visitantes que viajan “temporalmente a los Estados Unidos con el único fin de presentarse en una competencia deportiva específica«) cuando a fines de agosto le estampó la firma a su cesión al Reno 1868 de la USL estadounidense, filial de San José Earthquakes. También fue el primero en formar parte del sistema estadounidense sin desertar.

La Universidad de San Carlos había descendido a la segunda división, una liga que impide la participación de extranjeros. Ante la necesidad de encontrarle una salida a su problema, apareció Reno 1868. El proceso fue sinuoso y Paradela reportó a la AFC cada uno de sus movimientos durante los siguientes 60 días. Sin embargo, tuvo que resistir los embates internos: Pablo Elier Sánchez, nuevo entrenador cubano, lo advirtió: «El equipo necesita jugadores que quieran pelear y prioricen a la selección por encima de todo». Paradela reiteró su compromiso a través de un video de Youtube.

Con 22 años, es el ícono del combinado que intentará arrebatarle un punto a Estados Unidos este 11 de octubre en Washington o en su duelo de vuelta del próximo 19 de noviembre por la Liga de Naciones de la CONCACAF. Son cuatro los legionarios convocados: Paradela, Yosel Piedra (Deportivo Carchá de Guatemala), el capitán Arichel Hernández (Universidad O&M, de República Dominicana) y el arquero Sandy Sánchez (Jarabacoa de República Dominicana).


Cinco jugadores desertaron durante la última Copa de Oro: Alejandro Portal, Andy Baquero, Yordan Santa Cruz, Orlendis Benítez y David Urgelles. Son 27 en total desde noviembre de 2018. Desde 1999, 51 desertaron en favor de Estados Unidos.

Maykel Galindo, quien se marchó durante la Copa de Oro de 2005, explicó sus motivos: «Abandonan Cuba porque quieren hacer algo con sus vidas. Están en busca del sueño de jugar al fútbol a un nivel profesional y saben que Cuba no puede ofrecerles eso».

La Liga Cubana es completamente amateur: constituida por 16 equipos, sin divisiones, sin ascensos ni descensos. Cada conjunto representa a una provincia y cada jugador solo puede vestir la camiseta de su provincia durante la fase inicial, aunque después pueden sumarse a los equipos que se mantienen en carrera.

La nula competencia del torneo local –actualmente suspendido y con altas probabilidades de ser postergado hasta 2020– y las dificultades para conseguir una salida rumbo al universo profesional a través del INDER provocan las incontables deserciones de los últimos años. Hastiados y sin posibilidad de forjarse en una liga de jerarquía y roce, una gran mayoría decide aprovechar los viajes con la selección para huir. El viaje cubano a Washington para enfrentar a Estados Unidos podría desembocar en otro éxodo masivo.


Un movimiento llamado La Manada exige la incorporación de los jugadores con contratos no INDER a la selección nacional: «La prohibición es una clara violación a los estatutos de FIFA. No solo es la ingerencia de terceros en una de sus federaciones afiliadas, sino que también incurre en la discriminación, algo contra lo cual la FIFA se declara una lucha pero en el caso de Cuba hace la vista a un lado», analiza desde Cuba.

En el punto 14 de su estatuto, la FIFA determina que los miembros deberán «administrar sus asuntos de forma independiente y procurar que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos». El punto 15 señala que las federaciones deberán tener total «independencia y prevención de injerencias políticas». El punto 19, «Independiencia de las federaciones miembro y sus órganos», es el más contundente: «Todas las federaciones miembro administrarán sus asuntos de forma independiente y sin la injerencia de terceros».

«Estamos convencidos de que si la FIFA no ha intervenido es porque Cuba es insignificante en el mapa futbolístico», agrega Ramírez Tápanes. La entidad madre ha sido agresiva para mantener a la política y al fútbol como asuntos separados e incluso ha diseñado comités regularizadores en gigantes como Argentina y Uruguay e incluso ha amenazado con dejar afuera a España del último Mundial de Rusia por interferencias políticas.

En definitiva, la Asociación de Fútbol de Cuba ha plasmado su iniciativa de convertir en elegibles a los legionarios que no desertaron pero el INDER, un órgano del gobierno, ha impedido su convocatoria. Ramiro Domínguez Delgado, director jurídico del INDER, expresó a mediados de 2018: «Aunque la AFC desee convocarlo, no puede, porque ese atleta tiene firmado un acuerdo con su club en el que no medió la parte cubana».

Luis Hernández, presidente de la AFC, también lo plasmó en una entrevista: «Estamos dispuestos a incorporar a cualquiera de esos jugadores, pero ellos tienen que venir a manifestar su interés y realizar todos los trámites legales que exige el INDER». Esa condición, por fuera del reglamento FIFA, tampoco fue suficiente: Joel Apezteguía viajó desde San Marino, cumplió con todos los requisitos y no fue convocado.

El encono parece ser únicamente con el fútbol: Roberlandy Simón, Michael Sánchez y Raydel Hierrezuelo consiguieron la autorización para reinsertarse en la Selección de Voley después de su gestión con la Federación Cubana de Voleibol.

Recuperado de la lesión que sufrió en los ligamentos de una de sus rodillas tras resbalarse en un accidente doméstico, Onel Hernández sigue sin poder cumplir su sueño mientras observa desde Inglaterra como su selección, cada vez más diezmada por las deserciones, es vapuleada por sus rivales continentales.

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