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Facundo Campazzo en Denver: paciencia y adaptación

Análisis de los primeros días del base argentino en la liga más importante del mundo.

El problema son, como siempre, las expectativas desmedidas que construimos por fanatismo, chauvinismo, desconocimiento e incluso por esa necesidad moderna que define a los medios actuales de generar títulos sobredimensionados y complacientes para noches mínimas, exageraciones que a veces incomodan a los propios protagonistas.

La distorsión es tal que hasta la propia cuenta de Twitter de una franquicia NBA se subió al fervor patriótico de las redes sociales para aumentar sus interacciones pero entre ese mundo virtual, paralelo y ficticio que construimos y la realidad existe una diferencia abismal e insoslayable.

Hoy Facundo Campazzo y sus Denver Nuggets son los actores principales pero el fenómeno no es una novedad: el análisis deportivo fue prácticamente suprimido de los medios y también del día a día de los hinchas en una rutina que eliminó hasta las clásicas discusiones acaloradas de bar sobre táctica, estrategia y rendimientos.

La sobrevaloración inicial del rol de Facundo Campazzo fue real: discusiones sobre una eventual titularidad y postulaciones prematuras al novato del año, escenarios distorsionados edificados sobre la ilusión lógica de un país pasional que recuperó su presencia en la liga de básquetbol más importante del mundo después de 974 días, casi tres años, del retiro de Manu Ginóbili.

La contracara inherente de esa desproporcionada proyección es una resonante decepción que desata un caudal atronador de insultos, cuestionamientos y enojos hacia el entrenador y sus compañeros. Las críticas se repiten, agigantan e intensifican cuantos menos minutos juega Campazzo: Michael Malone es un entrenador deficiente que le falta el respeto, sus compañeros son ególatras que no le pasan la pelota y en Estados Unidos lo subestiman.

Los primeros meses de Manu en San Antonio atravesaron un proceso similar con la furia nacional dirigida hacia Tony Parker, convertido en enemigo público, que el propio francés recordó entre risas en el homenaje al argentino: «Primero quiero dejar algo bien en claro: en la Argentina decían que yo no le pasaba el balón. Que quede claro que no había ningún problema entre nosotros. En todo caso, es culpa de Popovich, que decidía que yo termine la jugada».

Inmersos en la emoción del esperado anuncio, resultaba antipático asegurar que Denver no era un lugar ideal para su adaptación: la presencia de un jugador franquicia que dirige a su equipo con la pelota en sus manos, la irrupción de una segunda estrella muy demandante y la superpoblación de guardias no configuraban un panorama alentador para una aclimatación inmediata y cómoda pero Campazzo, un animal competitivo, aceptó una vez más desafiar sus probabilidades en una apuesta reiterada -siempre con resultado exitoso- durante toda su carrera.

Fue el propio Campazzo quien definió las dificultades que afrontará en Colorado y detalló la imprescindible evolución que necesita su repertorio para convertirse en una herramienta funcional para la causa Nuggets en un contexto inédito: por primera vez en su historia no será el dueño principal de la pelota ni el director de la sinfónica a cargo de Malone y comandada por Nikola Jokic.

Aunque su rol reducido era una certeza, su participación en los primeros juegos encendió algunas alarmas: disputó ocho minutos en el debut con derrota frente a Sacramento, tres en la caída navideña contra Los Angeles Clippers, cinco -apenas 17 segundos antes de su retorno con el resultado sentenciado- en la única victoria ante Houston Rockets y tres frente a Phoenix Suns.

La ausencia de Jamal Murray por una molestia en el codo aumentó su contribución en el segundo duelo frente a los Kings, noche en la que jugó doce minutos y por primera vez tuvo la chance de asumir un papel protagónico. Su sexto encuentro resultó una noche de ensueño con 21 minutos, 15 puntos y una activa intervención en el último parcial con cuatro triples para sentenciar a Minnesota Timberwolves.

Está claro que Campazzo está atravesando un período lógico de adaptación que todo novato debe cumplir: habrá noches de más o menos minutos, especialmente con un Malone que ajusta durante la temporada regular dependiendo del rival. El cuadro se acentúa si el rookie aterriza en Estados Unidos desde el extranjero y en el caso particular del argentino se intensifica por su edad, por cierta incompatibilidad entre sus virtudes con las deficiencias de su equipo y por la fisonomía de una nómina afianzada después de haber alcanzado las Finales del Oeste en la burbuja de Orlando. Su palmarés y su unánime consideración como MVP europeo no representan más que una carta de presentación.

Después de seis partidos, las conclusiones son impertinentes pero su primera semana NBA evidenció ciertas tendencias y plasmó algunos detalles que valen la pena repasar para desbaratar el problema que representan las expectativas desmedidas.

Las primeras cifras de Campazzo en la NBA
RivalMinutosPuntosLanzamientosTriplesRebotesAsistenciasRobosPérdidasFaltas+/-
Sacramento8:0831-11-110001-4
Clippers3:1100-00-000010-7
Houston 5:2640-10-010012-10
Sacramento12:3410-30-325234-10
Phoenix3:5300-00-000001-6
Minnesota21:24155-85-712310+26
Promedio9:063.836-13 (46.1%)6-11 (54.5%)0.831.160.831.01.33

¿Cuál es el rol de Campazzo?

Antecedentes

El sostenido crecimiento de Denver se sostuvo en el continuismo. Después de mantener un pulso durante 2018-19 por la cima del Oeste frente al Big Three de Golden State Warriors conformado por Kevin Durant, Klay Thompson y Stephen Curry, la franquicia efectuó apenas algunos retoques con la incorporación de Jerami Grant como único movimiento destacado: fueron terceros en su conferencia, revirtieron una desventaja de 3-1 frente a Utah Jazz en la primera ronda y concretaron una sorpresiva remontada frente a Los Angeles Clippers en las semifinales antes de caer en las Finales frente a Los Angeles Lakers campeones liderados por LeBron James y Anthony Davis.

La gerencia mantuvo la exitosa tendencia durante la condensada pretemporada rumbo a 2020-21 aunque las partidas de Jerami Grant, Torrey Craig y Mason Plumlee como agentes libres diezmaron su rotación. Denver perdió a tres defensores fundamentales para su estructura y apenas incorporó a JaMychal Green para matizar sus ausencias. Su fisonomía, especialmente en el entramado defensivo, se resintió pero Denver mantuvo el resto de su núcleo e incorporó a Facundo Campazzo, Isaiah Hartenstein, Zeke Nnaji, Greg Whittington y Markus Howard.

El mensaje era evidente: Denver no modificaría su identidad y confiaría en la evolución de su joven tridente para lanzarse a la caza del anillo. Con apenas 25 años, Nikola Jokic ya es una estrella consolidada en la constelación NBA que durante la última postemporada ha dado un paso adelante también como líder en las instancias decisivas y un factor determinante en el clutch.

Jamal Murray irrumpió en la burbuja de Orlando como un inminente All-Star con una serie de actuaciones consecutivas que resultaron fundamentales para la historia que escribió su franquicia. Tras perderse su primer año en la liga por sus lesiones en la espalda, Michael Porter Jr. evidenció destellos de su talento como anotador y argumentó las ilusiones construidas en torno a su crecimiento.

Después de su laureada etapa en el poderoso Real Madrid español y afianzado como uno de los mejores jugadores del mundo FIBA, Campazzo finalmente se mudó a Estados Unidos para probarse en la liga más poderosa del mundo. Aunque tenía otras ofertas sobre la mesa, eligió a Denver como destino en un desafío de alta complejidad por una combinación de factores que quedaron rápidamente expuestos durante las primeras noches de la temporada regular.

La dificultad del reto aumentó cuando Monte Morris rubricó su renovación: agente libre a final de 2020-21, extendió su vínculo por tres años y 27 millones de dólares. Si la contratación de Campazzo fue una garantía ante una posible complicación en las negociaciones, la continuidad asegurada de Morris no fue una buena noticia para las proyecciones iniciales. Jamal Murray, Morris, Gary Harris, PJ Dozier y Campazzo competirían por los minutos en el backcourt.

Más allá de la superpoblación de opciones en la media cancha, Denver ofrecía de antemano un panorama incómodo. Jokic es uno de los mejores internos pasadores de todos los tiempos: es el principal generador de unos Nuggets que construyen sus ilusiones a partir de la lectura, visión, panorama y talento del mágico gigante serbio. Jokic es el base de facto y Murray, su socio ideal, también necesita la pelota en sus manos para replicar su formidable postemporada como emblema creativo y anotador.

«Creo que mi rol va a estar en imponerme desde la defensa, en los pick and roll defensivos, en los unos contra unos, o por lo menos yo voy a ir por ahí: aspectos defensivos, intensidad y demás. No voy a tener la pelota en la mano como en el Madrid o en anteriores clubes, así que intentaré mejorar el juego sin balón para poder coincidir en cancha con Jamal Murray o Monte Morris», había anticipado el propio Campazzo antes del debut.

Facundo lo tiene más claro que nadie: es él quien debe adaptarse a la dinámica del finalista del Oeste mientras se acostumbra al propio ritmo NBA porque resulta ilógico desde todo punto de vista que un candidato modifique su fisonomía en apenas un puñado de partidos por un jugador que está dando sus primeros pasos.

Fabricio Oberto resulta un paralelismo idóneo sobre los ajustes que un ícono europeo debe concretar para ser útil en un equipo protagonista: durante su primer año en San Antonio promedió apenas 8.3 minutos por juego antes de consolidarse como compañero de Tim Duncan en una pareja de internos que celebró el campeonato de 2006-07. La transición no es sencilla y tampoco será un camino de rosas para Campazzo.

El base argentino comenzó la campaña como el tercer base por detrás de Jamal Murray y Monte Morris en un equipo forzado a redescubrir su rotación a partir del regreso de Will Barton, la explosión de Michael Porter Jr, la partida del tridente Grant-Craig-Plumlee y los refuerzos que incorporó durante la pretemporada más corta de la historia: Campazzo fue uno de los siete refuerzos de Denver para 2020-21.

Sin la pelota

Campazzo ejerció una misma función en cuatro de los primeros cinco partidos que protagonizó: como tirador a pie firme desde las esquinas. No es un rol al que esté acostumbrado, siempre conductor principal en Peñarol, Real Madrid, Murcia y en la Selección Argentina pero es el papel primario que Malone le asignó: su eficacia será la clave para aumentar su participación, especialmente en la postemporada cuando las rotaciones se acortan y si pretende compartir un mismo quinteto con Jokic y Murray.

No fue un buen arranque de Denver en general ni de Campazzo en particular en una rotación con múltiples inconvenientes y varios jugadores sedientos de protagonismo. La titularidad que Porter Jr se ganó por su rendimiento en la burbuja postergaron a Barton, ausente en Orlando, al banco de suplentes y generaron un conflicto interno: «Soy titular, no tengo intenciones de ser sexto hombre», advirtió a The Athletic después de una temporada regular en la que fue parte del quinteto inicial en 58 juegos con un promedio de 15.1 puntos, 6.3 rebotes, 1.1 robos y 3.7 asistencias con un altos porcentajes de efectividad: lanzó el 45% de cancha, 37.5% de tres y 76.7% desde la línea de libres.

Relegado y sumido en una misión personal para respaldar sus credenciales, Barton asumió una desmedida carga ofensiva forzando situaciones para demostrarle a la liga, para demostrarle a Malone, su jerarquía: Barton ostenta una planilla de 9.8 puntos, 4.3 rebotes, 3 asistencias, 0.7 robos, 0.8 tapas, 35.9% de cancha, 31.6% de tres y 63.6% desde la línea.

No fue el único que sufrió una merma en sus cifras: Gary Harris, escolta titular, está lanzando 12.5% de tres y disminuyó notablemente sus cifras anotadoras con 7.7 puntos por juego. Por ahora se mantiene en el quinteto titular gracias a su defensa, uno de los pocos destacados en ese rubro en un equipo cuyas dos estrellas y su incipiente tercera espada no se destacan en ese apartado.

La contracara de Harris y Barton es P.J. Dozier, de ilusionante postemporada en una tendencia que mantuvo en el arranque de 2020-21: promedia 6.3 puntos, 4 rebotes y 40% de tres en 1.7 triples por juego. Más allá de su productividad, Dozier es un buen defensor que con un físico que le permite versatilidad para defender a bases, escoltas, aleros y hasta a algunos ala-pivotes. Harris, Barton, Dozier y Morris compiten con Campazzo por los minutos en un pulso que excluye a un Murray de garantizada titularidad.

El doble comando con Monte Morris no funcionó frente a Sacramento Kings. Malone aseguró durante la pretemporada que la incorporación de Campazzo le ofrecía la flexibilidad de contar con varios generadores en el mismo quinteto y la certeza de que ambos podrían compartir una misma formación. Pero no fue positiva la experiencia inicial con dos perfiles similares, dos bases bien definidos con algunas dificultades para jugar sin la pelota.

Morris se convirtió durante sus primeros tres años en Denver en uno de los bases más fiables y consistentes de la liga: finalizó las últimas dos campañas como el segundo mejor jugador de la NBA en la cantidad de asistencias repartidas por cada pérdida con 2018-19 y 2019-20 con 5.71 asistencias por pérdida en 2018-19 y 4.81 asistencias por pérdida en 2019-20. Aunque el año recién comienza, aumentó su cifra a 7 asistencias por cada balón perdido durante los primeros seis juegos y se ganó los elogios de Malone como una de las pocas buenas noticias durante el arranque de la franquicia de Colorado.

Fue después del segundo juego frente a Sacramento, en el que Campazzo disfrutó de mayor participación en una noche en la que repartió cinco asistencias y sufrió tres pérdidas, cuando Malone dejó detalles de una de las diferencias que inclinan la balanza en favor de Morris: «Creo que Facu siempre juega duro, es un competidor y tiene un gran corazón. Concretó cinco asistencias, y obviamente que hace a sus compañeros mejores. Le costó meter algunos buenos tiros que tuvo, pero los tomó con confianza. Pero como base tiene que tener cuidado, y tuvo tres pérdidas. Cuidar el balón como visitante es muy importante, especialmente contra un buen equipo en la segunda noche de un back to back».

Recientemente renovado por tres años, Morris representa una garantía para Malone y una pieza de mayor compatibilidad con dos principales estrellas gracias a su mayor arsenal de recursos para jugar sin la pelota con sus cortes al aro, su capacidad para crearse sus propios lanzamientos, su pericia para lanzar desde el perímetro y su agresividad para atacar al aro. Es evidente que Campazzo y Morris podrán efectivamente coexistir pero necesitan de un aliado indispensable: el tiempo. Por lo pronto, después de tres años sin haber prácticamente sumado minutos como escolta, Morris se desempeñó como dos en el 25% de sus minutos.

Después de los ocho minutos que disputó frente a Sacramento en su debut, sumó apenas tres frente a Los Angeles Clippers y cinco ante Houston aunque su continuidad se dio con el partido definido: durante los minutos útiles había ingresado apenas durante 17 segundos para defender a James Harden en una acción que terminó en pérdida de la Barba y múltiples reclamos por una infracción no sancionada sobre la figura de Houston Rockets.

Fue entonces cuando pudo por fin asumir la conducción aunque en un cierre descafeinado por la victoria anticipada de su equipo y con un quinteto conformado por lo más profundo de la banca con los novatos Hampton y Nnaji, un sophomore sin minutos como Vlatko Cancar y un Bol Bol empecinado en tomar cada tiro como si fuera un álter ego de Kevin Durant sin su eficacia ni talento. Esa formación fue la quinta que más minutos sumó durante los primeros seis juegos con Campazzo incluido.

Las formaciones que integró Campazzo
PGSGSFPFCMIN
CampazzoMorrisDozierGreenJokic6:59
CampazzoMorrisMurrayDozierGreen4:44
CampazzoMorrisMurrayGreenJokic4:06
CampazzoBartonDozierBolHartenstein3:43
CampazzoHamptonCancarNnajiBol3:37
CampazzoMorrisBartonDozierJokic3:33
CampazzoBartonDozierPorter JrHartenstein3:03
CampazzoMorrisDozierMurrayGreen3:01
CampazzoMorrisBartonDozierHartenstein2:36
CampazzoMorrisBartonDozierGreen2:24
CampazzoMorrisHarrisDozierJokic2:15
CampazzoMorrisBartonBolHartenstein2:10
CampazzoMorrisBartonDozierMillsap2:05
CampazzoBartonDozierPorter JrJokic1:55
CampazzoMorrisBartonBolJokic0:46
CampazzoMorrisDozierPorter JrBol0:36
CampazzoHamptonDozierBolHartenstein0:30
CampazzoMorrisDozierBolHartenstein0:26
CampazzoMorrisHarrisMillsapJokic0:20
CampazzoBartonHarrisDozierHartenstein0:17
CampazzoMorrisBartonHarrisHartenstein0:15
CampazzoBartonDozierHarrisJokic0:04
CampazzoBartonDozierHarrisHartenstein0:03
La excepción

La molestia en el codo que sufrió Jamal Murray después de un duro impacto con Jae’Sean Tate forzó a Malone a resguardar a su base estrella y desencadenó una serie de movimientos que beneficiaron a Campazzo porque Morris salió a la cancha como titular junto a Harris, Porter, Millsap y Jokic. Los movimientos aumentaron automáticamente su participación como segundo base de la nómina a disposición del coach.

Por primera vez en la NBA, Campazzo pudo ser Campazzo y asumir la gestión de su equipo como metrónomo de Denver. El guardia argentino incluso cumplió su tarea con Jokic dentro de la cancha. Ya con Hartenstein dentro de la cancha, encontró un compañero perfecto para el pick&roll.

Frente a Sacramento por fin pudo adueñarse de las riendas aunque con un sabor agridulce: repartió cinco asistencias y sufrió tres pérdidas. Aunque el balance fue positivo por su mayor continuidad y su oficio, Malone resaltó la cifra de balones perdidos en un contraste evidente con la sobria seguridad, menos espectacular pero casi infalible, de Morris.

Campazzo falló los tres triples que intentó, robó dos balones, capturó dos rebotes y cometió cuatro infracciones en una planilla que rubricó con un único punto. Más allá de las cifras en su planilla, de la impericia perimetral y otra derrota frente a Sacramento, el balance personal fue positivo para mostrarse en sus primeros minutos como conductor, una alternativa que los Nuggets podrían utilizar especialmente para descomprimir la carga creativa de Jokic.

Una noche perfecta

Minnesota recibió a Denver sin Karl-Anthony Towns en el último de los seis partidos y el segundo del año. Después de apenas tres minutos frente a Phoenix Suns y un panorama nebuloso tras las dificultades que sufrió frente a Chris Paul, Campazzo acumuló por primera vez más de una veintena de minutos y resultó la clave para conseguir el segundo triunfo de la campaña en un último cuarto de extrema precisión.

En esta adaptación, que podría llevarle toda la temporada al argentino, es fundamental la paciencia: un día jugará tres minutos, no ingresará en la segunda mitad y parecerá el fin del mundo pero a la noche siguiente Malone podría aumentar su participación y cerrar el cuarto parcial con Campazzo en cancha. Mucho dependerá del rival y de los posibles emparejamientos.

Malone reconoció los problemas de su segunda unidad durante los primeros cinco juegos y ajustó manteniendo a Jokic o Murray con las diferentes formaciones. El debut de JaMychal Green le dio mayor flexibilidad a un entrenador que relegó de su rotación a Hartenstein y diseñó quintetos más bajos con Green de pivote que le permitió reunir a Campazzo, Morris, Dozier y Murray en un small ball que consiguió mantener principalmente gracias a la ausencia de Towns.

Con buenas intervenciones durante los primeros tres cuartos, Malone le dio rodaje en el último parcial junto a Nikola Jokic. El pivote serbio no solo es uno de los mejores pasadores de la historia: actualmente es el máximo asistidor de la temporada 2020-21 con 12.8 por juego. En ese último cuarto frente a Minnesota se sintetiza cuál es la función destinada al argentino: como generador secundario y casual capaz de decidir el desenlace de algunas jugadas pero principalmente como receptor y ejecutor sin la pelota.

Para garantizar su continuidad en un mismo quinteto con Jokic y Murray resultará indispensable que mantenga su precisión perimetral aunque sus cinco triples en un mismo partido resulten una anomalía en su carrera. Resulta irreal y utópico que sostenga un 71% de tres pero la certeza de que puede concretar desde las esquinas suma una preocupación a la defensa rival que no podrá despreocuparse de Campazzo en defensa.

No deja de ser particular, y casi hasta una declaración de la virtud que tendrá que desarrollar Campazzo, que todos sus triples fueron en situaciones de catch&shoot: es decir, escenarios en los que recibió el pase, no picó la pelota y ejecutó. El argentino tendrá que seguir trabajando en la creación de sus propios tiros saliendo desde el libre, una faceta en la que aún no ha conseguido ser productivo, además de aumentar su agresividad al atacar al aro.

Después de su actuación frente a Minnesota, convertido en un implacable tirador, dialogó con la transmisión oficial de Denver y reconoció su evolución día a día en una NBA en la que los asistentes de cada cuerpo técnico son asignados a los jugadores para pulir los detalles de su juego y, en su caso particular, la mecánica de su tiro: «Trabajo mucho con los asistentes. Se que para estar acá tengo que mejorar mi tiro de tres. Pero también tengo que tomarlos. Si estoy solo, voy a intentarlo».

Jokic, un unicornio con la altura de un pivote y la visión, lectura y talento de un base, es el principal generador de Denver. El éxito de la franquicia durante las últimas dos temporadas se explica principalmente a partir del genio serbio que marca los caminos de su equipo. En constante crecimiento, The Joker brilló en la última postemporada y dejó en claro que también puede ser determinante en el clutch.

Dominante sin necesidad de anotar más de treinta puntos por noche, cuando está en cancha la ofensiva de Denver mantiene un mismo guión: estacionado en la línea de libres, Jokic define los destinos de cada ataque. Desde el poste alto o más retrasado desde la punta de la llave, el prodigio serbio dinamita las grietas de la defensa con pases imposibles, dispara si la marca lo libera o ataca al aro con una serie de movimientos en honor al mago René Lavand: aunque no se puede hacer más lento, son indescifrables.

Aunque era uno de los movimientos que más expectativas generaba en la previa, el pick&roll entre Campazzo y Jokic fue prácticamente inexistente. Es que Jokic pocas veces pone la pantalla, apenas con una frecuencia en el 12.6% de sus jugadas según NBA.com. El valor es bajísimo comparado con los líderes de la liga Al Horford y Dario Saric, ambos con 40% de frecuencia.

Green se presentó en Denver con la misión de suplir la baja de Jerami Grant y mostró sus credenciales como una pieza de suma utilidad que puede construir una buena sinergia con Campazzo porque como ala-pivote puede aumentar los espacios en ataque gracias a su tiro perimetral, puede poner cortinas para jugar el pick&roll y dispone de una buena elección de tiros. Su presencia también le permite acortar la rotación a Malone a nueve jugadores -serán diez cuandro regrese Michael Porter Jr después del coronavirus- y diseñar formaciones con Green de cinco.

Los socios de Campazzo
CompañeroMinutosNet Rating
P.J. Dozier43-1.0
Monte Morris39+8.5
Will Barton28-43.0
JaMychal Green21+44.5
Nikola Jokic20+54.9
Isaiah Hartenstein18-48.2
Jamal Murray13+30.0
Bol Bol12-86.5
Michael Porter Jr8-31.6
R.J. Hampton5-95.5
Vlatko Cancar4-133.3
Zeke Nnaji4-120.0
Gary Harris3+22.2
Paul Millsap2-80.0
Markus Howard00.0

Malone comprobó en apenas un puñado de juegos que Green es indispensable para las aspiraciones de Denver, un equipo que deberá seguir descubriendo su dinámica cuando recupere a Porter Jr y disponga de su plantel completo. Por eso resulta complejo definir de cuántos minutos aproximados promediará Campazzo por partido, aunque su actuación frente a Minnesota ha sido sin dudas un gran paso en su adaptación.

Ajustes en defensa

Después de haber perdido en la agencia libre a Jerami Grant, a Torrey Craig y a Mason Plumlee, con una ofensiva simplificada que define el ingenio de Nikola Jokic, los problemas de Denver están en defensa con varios nombres propios que son promedios o deficientes atrás. Malone afrontará todo un desafío si pretende mantener en un mismo quinteto a Jokic, Murray y Michael Porter Jr de cara a Playoffs.

Aunque resulta fundamental en el entramado diseñado por Malone, Millsap ya no es el mismo de antes pero la irrupción de Green podría ofrecer soluciones en la zona interna. Con Murray como titular indiscutido, el resto de los guardias tendrá que combatir entre sí para ocupar la segunda posición en la media cancha.

Campazzo es un defensor de élite sobre la pelota, intenso e insoportable que Malone define continuamente como una peste. Sin embargo, el último amistoso de pretemporada frente a Portland Trail Blazers dejó una rápida conclusión: jugó apenas doce minutos porque se cargó con cinco infracciones producto de su propia energía y la intención constante de forzar una pérdida o robar la pelota.

Parte de la adaptación incluye también acostumbrarse al ritmo único, más ágil y menos cansino que FIBA, de la NBA y aprender el sistema defensivo de su equipo. Es lógico y normal que Campazzo padezca alguna descoordinación en las rotaciones y en las ayudas en unos Nuggets que todavía están descubriéndose. La cancha, con la línea de tres más alejada y sistemas de cinco defensores más alejados entre sí, supone un terreno mayor por cubrir y aumentan los espacios, por lo que no resulta tan fácil disimular las desvenajas lógicas de su altura y físico.

Los ajustes defensivos en la NBA son otros, una liga en la que también hay mayor preponderancia de aclarados en donde la defensa es puramente individual más allá de la ayuda de un eventual interno. La diferencia con respecto a la Liga ACB y Europa es evidente, donde la presión alta de Campazzo estaba más protegida por una estructura que no existe en Denver. En los primeros juegos, la presión a cancha completa de Campazzo era permanente pero en la última noche frente a Minnesota ejerció una defensa -aunque intensa- más baja, más alejada de marca y más compacta con respecto al resto de sus compañeros.

De su quinto juego se viralizó en redes su mano a mano con Chris Paul, una de las mentes más brillantes de la historia y uno de los mejores bases de todos los tiempos. Campazzo sufrió sus movimientos en un vendaval de tres minutos pero seria injusto analizar el impacto defensivo del argentino únicamente por su frente a frente con CP3: la mayoría de la liga queda ridiculizada cuando Paul está encendido y tiene la pelota en sus manos. De todas maneras, las complicaciones frente a las estrellas de élite que acumula la liga serán previsibles pero jugadores de la talla de Paul, Stephen Curry y Damian Lillard son capaces de desdibujar hasta al mejor defensor perimetral.

Si bien no será tarea de Campazzo encargarse del mejor perimetral del rival, lo cierto es que por su altura representa una ventaja que los oponentes intentarán castigar. La noción twittera de que Campazzo no hace switch bordea el ridículo. En una liga de switch permanente, los cambios de marca no se eligen: se fuerzan. A veces incluso no pueden evitarse si el rival genera una pantalla, incluso cuando una de las mayores virtudes del argentino es su ferocidad incansable para esquivarlas.

En las últimas dos jugadas del video anterior, después de que Malone cambiara las asignaciones, Paul igualmente genera el intercambio de marcas para seguir atacando a Campazzo. James Harden también lo buscó en la única jugada que compartieron en el encuentro entre Houston y Denver: aunque la marca inicial de la Barba correspondía a Harden, Tate se involucró en la jugada y con la cortina generó un uno contra uno entre Campazzo y Harden que concluyó con la pérdida del base estrella y sus reclamos por una infracción no sancionada.

Frente a los Clippers, Paul George lo buscó en la última jugada del primer cuarto y Minnesota intentó lo mismo con la sociedad Ricky Rubio-Naz Reid. El switch será uno de los principales desafíos de Campazzo en su adaptación NBA.

Conclusión

De menor a mayor, Campazzo dio sobradas muestras que puede jugar con continuidad en la NBA. Su última noche es ilusionante pero conviene no recaer en las expectativas desmedidas. Campazzo es quien más claro lo tiene, con la cabeza en frío y el corazón caliente adentro y afuera de la cancha: «Sabía que iba a ser un rol totalmente distinto a lo que venía acostumbrado. Lo tengo bien en claro y en lo personal yo estoy disfrutando mucho el día a día, aprendiendo mucho de la liga. Va a ser un año de transición, así que no me estoy volviendo loco. Estoy tranquilo, trabajando duro, tratando de aprovechar cada oportunidad. Será totalmente distinto a lo que estaba acostumbrado, pero bueno, a eso vine, a tratar de adaptarme lo más rápido posible a esta liga. Elegí este cambio porque era lo que quería, porque era mi sueño. La adaptación será un papel fundamental. Intentaré hacer lo mejor que pueda en cada minuto que me toque jugar y sino apoyaré a mis compañeros», analizó en el sitio oficial de NBA Argentina minutos después de sus 15 puntos frente a Minnesota.

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