pareto

Paula Pareto conoce casi de memoria las calles de Japón. La cuna del judo la recibió anualmente desde que en 2014 viajó por primera vez para pulir su técnica en los mejores dojo del mundo: «Entrenamos en Japón por un tema del estilo de judo de Paula, Japón le da una dinámica que complementa muy bien su estilo, le hace adquirir un judo mucho más dinámico cuando va a entrenar allá», nos explicaba su entrenadora Laura Martinel en abril de 2020.

Martinel y Pareto unieron sus caminos por primera vez a fines de 2012. Antigua entrenadora de la campeona del mundo Daniela Krukower, Martinel se acercó a Pareto y la conmovió con un simple comentario: «Estoy convencida de que podés ser campeona olímpica». Cuatro años después, aquel pronóstico que parecía imposible se hizo realidad sobre el tatami de Río 2016 cuando Paula venció a la surcoreana Jeong Bo-kyeong para conquistar la medalla dorada y hacer historia como la primera mujer campeona olímpica de nuestro país.

Ironías del destino, el final del camino de Pareto será en la meca del judo, un país que desde 1964 conquistó 84 medallas olímpicas gracias a la participación de cincuenta judokas en una disciplina en la que solo puede competir un representante de cada nación por categoría. Paula, también bronce en Beijing 2008 y diploma en Londres 2012, le pondrá punto final a su exitosa carrera después de un ciclo olímpico con demasiadas complicaciones: «Es especial porque es mi último Juego Olímpico y mi última competencia casi seguro, así que estoy disfrutando al ciento por ciento cada momento»

Después de su consagración en Brasil, Paula recorrió un sinuoso ciclo olímpico. Tras el agravamiento de una hernia cervical que la obligó a bajarse de los Juegos Panamericanos de Lima en semifinales, debió pasar por el quirófano para someterse a una artrodesis: «Después de muchas noches sin dormir o desperándome con dolores por elegir entrenar a mi cien por ciento, llegué a la consulta con un profesional que me dio la tranquilidad de saber que con una cirugía podía devolverme en pocos meses mi nivel óptimo de entrenamiento. Hoy elijo este paso por el quirófano para llegar de la mejor manera a Tokio», publicó en su cuenta de Instagram.

Ya recuperada, volvió a entrenar sin dolor en un mundo limitado por el coronavirus y las medidas sanitarias que cada país fue adoptando para cuidar a su población. Mientras tanto, la doctora Pareto afrontaba otra lucha, ante un enemigo invisible, en el Hospital de San Isidro. Repartiéndose sus días como deportista de alto rendimiento, médica y estudiante, en octubre de 2020 reapareció en el circuito después de 14 meses y se colgó la medalla de plata en el Mundial de Budapest.

En la madrugada del 24, en el undécimo combate del tatami del Nippon Budokan en la jornada que empieza a las 23, una de las mejores atletas argentinas de la historia empezará su última experiencia olímpica ante la campeona africana Geronay Whitebooi: «Es un último baile muy particular, con muchas cosas diferentes al resto de los juegos al que no llegamos desde lo que es la preparación técnica, táctica y específica del judo como lo habíamos planeado hace un año pero tenemos mucha fe en el trabajo que hicimos», anticipó en JPV Podcast la judoka que vivirá sus cuartos Juegos Olímpicos.

Las restricciones globales y nacionales le impidieron cumplir con su habitual preparación: por primera vez, después de seis años, no pudo viajar a Japón. En cambio, se entrenó durante cuatro meses en la soledad de su casa y participó de una concentración en una burbuja sanitaria diseñada en Santa Teresita.

«En judo tenés una parte de físico, técnica y táctica. Desde lo físico mejoramos todos los niveles de fuerza, en lo táctico también trabajamos un montón y desde lo técnico en lo que pudimos en cuanto a la cantidad de gente con la que entrenamos», explica Pareto. «Es importante variar la gente, entrenar, ir a competencias, ir a Europa o Asia a entrenar, y eso no lo tuvimos. Pude ir ahora a España, dos semanas, después de un año y medio. Ahora la idea es ir un mes antes a Japón para hacer por lo menos una semana de entrenamiento. No es el ideal, pero es lo mejor que pudimos hacer».

Pareto fue una de las pioneras en aterrizar en Japón con el objetivo inicial de recuperar el tiempo perdido y perfeccionar su técnica en un apartado distintivo del judo japonés, tal como nos detallaba Martinel: «Ella tiene un estilo más occidental, por eso resuelve bien con las occidentales más fuertes, pero la complica el judo tan dinámico que tienen en Japón y en Asia en general. Paula hace entrenamientos muy arduos, muy duros, que Paula aprovecha muy bien. Pero eso vamos a Japón a entrenar todos los años».

Mundialmente reconocida, fue honrada por el Comité Olímpico Internacional al haber sido elegida para portar la bandera olímpica en la ceremonia de apertura de este viernes. Con 35 años y en la víspera de su última presentación, es indiscutible que Pareto se ha convertido en una referente no solo a nivel nacional sino también fuera del país. En Japón, prácticamente su segunda casa deportiva, Paula Pareto intentará ganar cinco combates para escribir un epílogo dorado.

¿Quiénes son sus rivales?

El cuadro de la categoría -48 kilos es uno de los más parejos e inciertos de Tokio 2020. «No van a ser unos Juegos Olímpicos diferentes en cuanto a lo competitivo. Podemos llegar a la final o perder en la primera lucha, pero un Juego Olímpico vale ese esfuerzo e ir a dar el 100%. Se puede dar una medalla, o no, pero la posibilidad está», analiza Pareto.

Quinta preclasificada, Paula comenzará su misión japonesa frente a la campeona africana Geronay Whitebooi, quien conquistó los campeonatos continentales de 2019 y 2020. Diez años más joven que Pareto, un denominador común que Paula tiene con la mayoría de sus potenciales rivales, será su primera experiencia olímpica y no acumula medallas después de siete Mundiales y seis Grand Slam. Nacida en Gqeberha, antes Port Elizabeth, recibe el apoyo del grupo petrolero Elegant Group para entrenarse en Europa. 

El sorteo benefició a Paula, quien debería superar sin demasiadas dificultades su primera ronda y que cayó en un sector del cuadro en el que evitaría a las dos principales candidatas hasta las semifinales. De todas maneras, en cuartos de final si se da la lógica debería medirse con Fuma Tonaki, la candidata local que tendrá el apoyo -a distancia- de todo un país y comenzará su participación directamente en octavos de final. Tonaki fue subcampeona del mundo en 2019 y venció a Pareto en los cuartos de final del Masters de Doha en enero, certamen en el que finalizó en la segunda posición antes de conquistar el oro en un Grand Slam de Kazan con pocas figuras.

Aunque Distria Krasniqi, verdugo de Pareto en la final del Grand Slam de Hungría 2020 y del Mundial de 2019, es la número uno de la categoría, la mayor candidata al título es la ucraniana Daria Bilodid. Bicampeona del mundo, imbatible durante casi dos años y protagonista de una hegemonía incontestable, vencerla parecía una quimera antes de la pandemia. Sin embargo, su colapso fue marcado tras la irrupción del coronavirus y su presente es un misterio aunque ella asegura que está completamente recuperada tras un año difícil. Si está en condiciones y enfocada, la joven de apenas 20 años debería quedarse con el oro.

La kosovar Krasniqui es la número uno del mundo y llega a Japón después de un año y medio en el que sumó cuatro títulos. El último mundial de judo, celebrado el 6 de junio en Hungría, fue una excepción: perdió en semifinales a manos de la japonesa Natsumi Tsunoda -quien no estará en los Juegos- y finalizó en quinto lugar. Otro nombre interesante es el de la francesa Shirine Boukli, quien durante el último año venció a los nombres más importantes de la categoría y podría sorprender a Bilodid en los octavos de final en un emparejamiento incómodo para la ucraniana.

Amén de la diferencia de edad y las dificultades que atravesó Pareto para su preparación con respecto a sus rivales, la argentina tiene argumentos suficientes para soñar con otra presea olímpica y, por qué no, ir en busca del oro en la final que se disputará a las 6.30 de la mañana.

Cambios reglamentarios

Si la última vez que viste judo fue en Río 2016, nos parece indispensable que sepas los cambios reglamentarios para que puedas acompañar a Pareto durante la madrugada.

La modificación más importante es la eliminación del yuko. El judo, como todos los deportes en la actualidad, está buscando nuevas fórmulas para convertirse en un deporte más entretenido que atrape a las dispersas nuevas audiencias. Con la misión de esclarecer su sistema de puntuación y simplificar su reglamento, la Federación Internacional ya había eliminado el koka en 2008 y en 2016 tomó la decisión de borrar el yuko.

En consecuencia hay solo dos puntajes técnicos, la única forma de sumar puntos durante los cuatro minutos que dura cada combate.

El primer medio es el Ippon, movimiento con el que un judoka automáticamente gana su combate. Existen tres formas de marcar un Ippon: la más usual es mediante una técnica de proyección en la que se debe poner al oponente completamente de espaldas evaluándose tres factores: la fuerza, la velocidad y el control. Aunque menos común, también puede darse si un atleta inmoviliza al otro con una técnica de agarre durante 20 o más segundos o si consigue que su rival se rinda a partir de aplicar una técnica de estrangulamiento o luxación.

El waza-ari se da cuando la técnica de proyección no es perfecta y falla en alguno de los tres apartados evaluados o si la técnica de agarre supera los diez segundos pero no alcanza los veinte necesarios para finalizar el combate. Dos waza-ari equivalen a un Ippon, una regla que la Federación Internacional intentó eliminar sin éxito después de varios torneos sin los resultados deseados.

Las penalidades siguen siendo dos. La más habitual es el shido, destinada para infracciones más leves como la pasividad de un judoka durante el combate o su salida intencional del tatami. La acumulación de tres shidos procede a la descalificación del infractor, una diferencia considerable respecto a un pasado en el que eran necesarios cuatro shidos para eliminar a uno de los participantes. Para infracciones más graves como un intento de lesión, una conducta antideportiva o una violación a las reglas existe la figura del hansoku-make que implica la descalificación directa del torneo.

En caso de que un combate termine igualado, se disputará un golden point, sin límite de tiempo, en el que ganará el primero que se definirá con un punto de oro en favor del que primero anote aunque también podría decidirse si alguno de los dos protagonistas recibe un shido.

Si te gustan los contenidos de la web, podés colaborar económicamente para
apuntalar el proyecto y seguir creciendo mediante tres métodos:

– Suscripción mensual vía Mercado Pago (por el monto que prefieras)

– Un aporte único vía Cafecito (también por el monto que prefieras)

– O, si vivís en el extranjero, via Paypal.

¡Gracias por tu aporte!

Share on twitter
Share on facebook
Share on whatsapp

Apoyá mi proyecto

Este sitio web es parte de un incipiente multimedio al que podés ayudar a crecer con tu colaboración.

Si te gustan los contenidos, y querés impulsar los proyectos que tenemos en carpeta, podés colaborar con una suscripción mensual vía Mercado Pago o con un aporte único a través de Cafecito. Si sos del exterior y te querés sumar, podés hacerlo por PayPal.

¡Gracias por tu aporte!

Periodismo. En tu mail.

No te pierdas nada de tus deportes favoritos: suscribite al newsletter y recibí todas las novedades y contenidos exclusivos.