El contrato de Messi: la ruina de Barcelona es la gestión

El Mundo publicó en su tapa del domingo las cifras de su vínculo y responsabilizó al argentino de la crisis del club.
messi

El aeropuerto de El Prat era zona de guerra. Eric Olhats, ex agente de Antoine Griezmann, lo había acusado de montar un régimen del terror en Barcelona y conspirar contra la adaptación de su antiguo representado. Después de 15 horas de vuelo, un encuentro con hacienda y un par de autógrafos, los periodistas esperaban su contraataque. Pero su respuesta, desde su trinchera y con la bronca disimulada por su barbijo, fue su enésima expresión de hartazgo meses después del burofax que expuso su disgusto: «Estoy cansado de ser siempre el problema de todo».

Lionel Messi habrá escupido una frase similar cuando desayunó la tapa dominical de El Mundo: «555.237.619 €. El contrato faraónico de Messi que arruina al Barça». El diario, de sede en Madrid, accedió a los detalles de un acuerdo que -siempre según sus conclusiones- «confiscó» al club y se concretó con un Josep María Bartomeu genuflexo para renovar a un hombre convertido en Dios. Messi arruina al Barça, publica El Mundo en una portada autocelebrada como una exclusiva mundial, y otra vez es el problema de todo.

Pero Messi, quien desde el 1 de enero puede negociar libremente con cualquier club del mundo para firmar como agente libre, nunca puede ser el problema. El mejor jugador de su historia, el máximo goleador culé de todos los tiempos con 650 goles y 260 asistencias en 755 partidos, transformó a un club grande en un equipo ganador que aumentó considerablemente su palmarés con cuatro Champions League, tres Mundiales de Clubes y diez Ligas de España desde su debut en aquel amistoso frente al Porto de José Mourinho un 16 de noviembre de 2003. También impulsó su exposición, desdibujando las fronteras convencionales del marketing, para aumentar exponencialmente la facturación de un Barcelona convertido en una marca global.

Horas después de la aparición de la tapa que desató la polémica en redes sociales, Messi respondió, como casi siempre, dentro de la cancha: a los 20 minutos del partido frente al Athletic colgó un tiro libre del ángulo de Unai Simón para empezar a construir su triunfal 2-1 que ubica al blaugrana como escolta a diez puntos del Atlético de Madrid. Fue su 24º gol de tiro libre en el último lustro, una cifra inalcanzable para el resto de Europa: Aleksandar Kolarov, James Ward-Prowse y Dani Parejo lo persiguen con apenas ocho tantos durante el mismo periodo. Con la filtración como combustible, Messi rubricó una de sus mejores actuaciones de la temporada.

Asterisco en los millones

La cifra, impresa en negro sobre fondo blanco, resulta impactante en un mundo sumido en una de las mayores crisis económicas y sanitarias de su historia. La tapa del diario español consiguió el golpe de efecto pretendido, amarillista y sensacionalista: el contraste desproporcionado entre futbolistas millonarios y consumidores empobrecidos que escandaliza en un planeta de valores distorsionados. Pero no es el objetivo de este artículo -tampoco de El Mundo- discutir sobre la inmoralidad de los cheques en blanco que firman los clubes ni de los méritos de los futbolistas para acumular ceros que solucionarían males endémicos de países indigentes.

La cifra de 555.237.619 de euros, de 138.809.404 € por temporada, es real. Sin embargo, ese vínculo rubricado por Messi en noviembre de 2017 que concluirá el próximo 30 de junio de 2021 tiene un par de detalles considerables.

  • 555.237.619 € es su sueldo en bruto: después de impuestos y otros descuentos, a Messi le queda aproximadamente el 50%. Es decir, casi 297 millones netos.
  • 555.237.619 € representa el máximo potencial del contrato en caso de cumplir con todas las cláusulas establecidas en el vínculo. La propia investigación de El Mundo especifica que Messi no ha cumplido con la totalidad de los objetivos, por lo que cobrará el 92% de su salario máximo: 511.540.545 millones.
  • Dentro de esa evaluación no se tiene en cuenta la reducción salarial del 70% que Messi y el resto del plantel consumaron durante el Estado de Alarma en favor del club para ayudar al pago completo de los sueldos de los empleados restantes. Incluso aquella determinación encendió la polémica y el fuego amigo surgido desde las entrañas del combinado catalán: «No deja de sorprendernos que desde dentro del club hubiera quien tratara de ponernos bajo la lupa e intentara sumarnos presión para hacer algo que nosotros siempre tuvimos claro que haríamos», escribió el capitán en su comunicado en Instagram. Tampoco se evalúa el proporcional respecto a los 122 millones del recorte salarial que el plantel aceptó y fue comunicado por el Barcelona el 27 de noviembre de 2020.

Un contrato autosuficiente

Tras su acusación inicial, El Mundo se pregunta en la tapa cómo ha recompensado en estos años el jugador argentino al club y en sus páginas internas ofrece un detallado desglose de las cifras de su contrato con anotaciones cargadas de animosidad en las que destaca únicamente sus fracasos recientes: las estrepitosas caídas frente a la Roma, el Liverpool y Bayern Münich por Champions League, la derrota en la Liga 2019/20 frente al Real Madrid y hasta las caídas personales en el premio FIFA Best Player ante Luka Modric y Robert Lewandowski.

¿Messi recompensó al Barcelona en lo futbolístico? Durante los últimos cuatro años conquistó dos Ligas de España, una Copa del Rey, una Supercopa de España, un premio FIFA al Mejor Jugador del Mundo, un Balón de Oro y dos Botas de Oro. El astro argentino disputó 172 partidos, anotó 143 goles y repartió 70 asistencias durante el mismo periodo, una etapa en la que mantuvo su estelar producción incluso cuando el repertorio a su alrededor fue empeorando año a año. Si el diezmado Barcelona, primero sin Neymar y después sin Luis Suárez, soñó en las últimas campañas con volver a reinar en Europa fue pura y exclusivamente por la presencia de su 10.

Pero su retribución fue aún mayor fuera del campo de juego: Messi genera más del doble del valor de su contrato en ingresos que incluso se convierten en ganancias para el club. Marc Ciria, financiero catalán y socio fundador de Diagonal Inversiones, explicó a la perfección su importancia económica en un informe elaborado por Libertad Digital: «Es un generador inmenso de ingresos para su club, para la ciudad de Barcelona y para La Liga. Messi es la parte fundamental de los ingresos atípicos del Barcelona. Estoy analizando cuánto dinero genera para el club y la cifra está entre 250 y 300 millones de euros anuales. El 30% de los actuales ingresos del Barça los proporciona él. Es el hombre insignia, el Jordan del fútbol. Si su salario bruto es de 140, como mínimo el Barça tiene 100 millones de beneficio».

Cinto Ajram era el encargado de activar los patrocinios del club durante la era de Josep Maria Bartomeu y fue el encargado de negociar con la marca japonesa Rakuten para que se convirtiera en su sponsor principal en junio de 2017 en una gestión inédita: Barcelona recibía poco más de 30 millones de euros anuales de parte de Qatar Airways pero la dirigencia pretendía recibir 55 millones, una cifra que no había sido avalada por el Departamento Comercial ni por el departamento de patrocinios. Rakuten, acercado por el propio Gerard Piqué debido a su amistad con el dueño Hiroshi Mikitani, decidió desembolsar la cifra pretendida aunque cuatro años después renovó por apenas un año y 30 millones.

Ajram tiene en claro cuál fue el principal inconveniente en las negociaciones con la tienda nipona, tal como reveló en una entrevista con EFE: «El acuerdo de ahora por 30 millones más variables responde más a la incertidumbre de Rakuten respecto al futuro de Leo Messi que al coronavirus. Rakuten empezó la relación con Barcelona en un momento álgido en el que contaba con el tridente formado por Messi, Suárez y Neymar. Ahora el Barcelona propone renovar sin Suárez ni Neymar, y con la duda de si Messi continuará. Cuando vendes la marca Barcelona por el mundo, pones la cara de Messi. En estas condiciones ninguna marca se atrevería a renovar por tres o cuatro años porque se desconoce cuál será el valor del club sin este jugador».

En el horizonte inmediato aparecerá la renovación con Beko, patrocinador en las mangas de la camiseta y en la equipación de entrenamiento, que aporta 19 millones de euros por año. La presentación con la que Barcelona intentará convencer a la empresa turca tendrá un 90% de imágenes de Lionel Messi. Ciria también apunta el valor distintivo que genera su participación, una realidad que también atraviesa a su Selección cuando afronta un amistoso fuera de su país: «En las giras de los últimos cinco años el 50% de los ingresos dependieron de que Messi jugase los partidos».

No solo la institución obtiene beneficios de Messi: el argentino es la cara visible de un club que construyó un imperio alrededor de su convocante figura, una estrella que convirtió a Barcelona en una tierra sagrada para todo turista futbolero que viaja a la ciudad, compra una entrada para el Camp Nou y se vuelve a casa con la camiseta estampada con su nombre y su número. La Liga, que debe renegociar sus derechos televisivos en España en 2022 y a nivel internacional en 2024, también lamentaría su potencial partida: «La marcha de Messi afectaría seguro en la negociación de los derechos televisivos», especificó Francesc Cruces, vicepresidente de la agencia de márketing deportivo Octagon en España y director académico de la Sports Management School, en diálogo con EFE.

Un Barcelona endeudado

Años después de la etapa más prolífica de su historia, el Barcelona está al borde de la quiebra. El balance de la memoria económica que se divulgó hace una semana es catastrófico: su deuda total es de 1.176 millones de euros, de los cuales 730 millones deberán pagarse a corto plazo y 266 millones tendrán que ser amortizados antes del 30 de junio. Otros 196 millones corresponden a transferencias que aún no han sido abonadas: 40 millones al Liverpool a cambio de Phillipe Coutinho y 48 millones al Ajax por Frenkie De Jong. Su fondo de maniobra negativo es de 602 millones, una cifra que se traduce de la siguiente manera: ni siquiera vendiendo todo su patrimonio actual Barcelona podría pagar su deuda.

Ni siquiera haber establecido un récord histórico superior a los 800 millones de euros de facturación durante 2019-20 le ha permitido empezar a sanear sus arcas. El 74% de los egresos del combinado blaugrana responden a sus obligaciones salariales, dentro de los que se encuentran los 138 millones de Messi: «Que Messi cobre lo que cobra es normal. Que Umtiti cobre lo que cobra, por poner un ejemplo, no es lo normal”, argumentó Ciria.

La lógica de la publicación de El Mundo radica en una simple fórmula matemática: si Barcelona debe 1.176 millones y el contrato de Messi es de 555 millones, el vínculo del argentino representa la mitad de la deuda del elenco catalán. Pero detrás de la sencillez radica una conclusión errada o caprichosa. Si los 555 millones del contrato de Messi, prorrateados durante cuatro años, representan la mitad de la deuda una conclusión idéntica podría suponerse respecto a los gastos en los mercados de pases: Barcelona gastó 918 millones en 26 incorporaciones en una política de refuerzos más que cuestionada. El ciclo 2017-2021 comenzó con la sideral venta de Neymar al PSG por 222 millones, una cifra reinvertida en jugadores sobrepagados como Ousmane Dembélé que no rindieron a la altura de las expectativas generadas.

IncorporaciónEquipoAñoValorPartidosGoles
Phillipe CoutinhoLiverpool2017-18145 M9024
Ousmane DembéléBorussia Dortmund2017-18130 M9625
Antoine GriezmannAtlético de Madrid2019-20120 M7625
Frenkie De JongAjax2019-2086 M707
Miralem PjanicJuventus2019-2060 M220
MalcolmGirondis Burdeos2018-1941 M244
PaulinhoGZ Evergrande2017-1840 M499
Clément LengletSevilla2018-1935.9 M1127
Nelson SemedoBenfica2017-1835.7 M1242
TrincaoBraga2020-2131 M250
ArthurGremio 2018-1930 M724
NetoValencia 2019-2026 M15
Sergiño DestAjax2020-2121 M211
Junior FirpoBetis2019-2018 M351
Martin BraithwaiteLeganés2019-2018 M367
Arturo VidalBayern Munich2018-1918 M9611
Gerard DeulofeuEverton2017-1812 M172
EmersonAtlético-MG2019-2012 M00
Yerry MinaPalmeiras2017-1811.8 M60
Matheus FernandesPalmeiras 2020-217 M10
Pedri Las Palmas2019-208 M283
MarlonFluminense2017-185 M30
Marc CucurellaEibar2019-204 M10
Jeison MurilloValencia2018-191.2 M40
Jean-Clair TodiboToulouse2018-191 M50
Kevin Prince BoatengSassuolo2018-191 M50
En itálica los jugadores que aún continúan en el Barcelona

Barcelona está sumido en una crisis institucional y una anarquía total desde la renuncia de Bartomeu en octubre de 2020 tras su pulso mediático con Messi y ante la amenaza de la inminente moción de censura impulsada por los socios, envuelto en un escándalo después de gastar un millón de euros en los servicios de una empresa encargada de dañar la imagen de diferentes jugadores del club entre los que se encontraba el propio Messi. Un año antes había presentado su desvinculación Jordi Mestre, vicepresidente deportivo desde enero de 2014, por discrepancias con la política deportiva de la Junta Directiva.

Carlos Tusquets, al frente de la junta gestora tras la salida de Bartomeu, fue crítico con la resolución de la novela post burofax: «Económicamente habría sido deseable vender a Messi». La Pulga respondió en su extensa entrevista con Jordi Évole: «Hoy por hoy no hace falta que diga eso, ya pasó, él no estaba en su momento y más siendo un presidente que es un gestor que no tiene nada que hacer. Lo que pasó, pasó y no tendría que haber removido el tema que no hace bien al equipo ni al club, tendría que opinar más de lo que viene que a lo que pasó».

Interino, Tusquets postergó las elecciones amparándose en el coronavirus: finalmente se celebrarán el próximo 7 de marzo. La masa societaria deberá elegir entre tres candidatos: el ex presidente Joan Laporta, Victor Font y Toni Freixa. Los tres se despegaron automáticamente de la filtración del contrato de Messi, repudiaron la situación e intentaron controlar los daños de cara al desafío ineludible que uno de ellos tendrá en su horizonte: el ganador afrontará la titánica tarea de seducir y convencer a Messi de extender su vínculo.

En su exclusiva, El Mundo etiqueta a Messi como la ruina del club cuando su ruina es la gestión que empuja al mejor jugador de su historia a plantearse abandonar el club y la ciudad donde desarrolló tanto su carrera profesional como su vida personal. El problema no es haber desnudado las cifras, que ni siquiera son novedad porque habían sido estimadas por otros medios e incluso se habían publicado en los documentos filtrados por Football Leaks: el inconveniente que tiñe a la información de operación es la categórica afirmación de que Messi y su contrato arruinan al club, sin bucear por los verdaderos responsables de la situación blaugrana.

La crisis en Barcelona es absoluta y será aún peor si después del 30 de junio pierde a Messi aún pese a sus 555 millones de contrato: la única solución para una pronta recuperación del elenco blaugrana es la continuidad del astro argentino.

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