Doping y cannabis: Tokio sin Sha’Carri Richardson

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Con el ticket olímpico a Japón en su bolsillo, Sha’Carri Richardson celebraba sobre la pista de atletismo del Hayward Field de Oregon después de cumplir con su trámite en los 100 metros de los trials estadounidenses: había frenado el reloj en 10.86, trece centésimas más rápida que su escolta Javianne Oliver y 17 más veloz que Teahna Daniels.

Richardson había volado con su extenso pelo teñido de un naranja eléctrico al viento y sus uñas de acrílico de una longitud interminable que recuerdan a la exuberante Florence Griffith Joyner en Seúl 1988 como garras. La joven tejana no solo es la mujer más rápida del país: también era un ícono generacional con más de 2.2 millones de seguidores en Instagram y la máxima favorita a imponerse en su prueba en Tokio 2020.

Quince días después, la noticia estalló en los medios y en las redes sociales: Richardson había dado positivo en un control antidoping durante la competición nacional. La sustancia era Tetrahidrocannabinol, el popular THC que funciona como psicoactivo en el cannabis. Todavía considerada una sustancia prohibida por el Comité Olímpico Internacional, Richardson fue sancionada a 30 días de suspensión y la despojaron tanto de su título como de su marca clasificatoria a los Juegos.

«La situación de Sha’Carri Richardson es increíblemente desafortunada y devastadora para todos los involucrados. Simpatizamos con las circunstancias atenuantes de Sha’Carri y aplaudimos su responsabilidad. La USATF está de acuerdo que las normas sobre el THC del Código Antidopaje deben ser reevaluadas, pero sería perjudicial para el resto del equipo modificar nuestras políticas semanas antes de una competición, nuestra credibilidad se perdería si no se cumplen las reglas», se lamentó la federación de atletismo estadounidense mediante un comunicado. La primera reacción de Sha’Carri, antes de profundizar en detalles y exponer sus motivos ante las cámaras de NBC, fue escribir un brevísimo mensaje en su cuenta de Twitter: «Soy humana».

Con apenas 21 años, Sha’Carri asumió su responsabilidad y abrió su corazón al mundo: su madre había muerto hace una semana. «No estoy poniendo una excusa ni buscando empatía en mi caso. Sin embargo, estar en esa posición en mi vida, descubrir algo así. Teniendo en cuenta la relación que tengo con mi madre, definitivamente fue un tema muy pesado para mí. Definitivamente estaba condicionada y cegada por las emociones, por el dolor y por esconder el dolor. Sé que no puedo esconderme, así que de alguna manera, estaba tratando de ocultar mi dolor. Me disculpo por no saber cómo controlar mis emociones o lidiar con eso durante ese momento».

La condena venció el 28 de julio pero ya era tarde porque su tiempo registrado para la clasificación había sido anulado. Aunque podría haber integrado la posta 4×100 metros del próximo 6 de agosto, la Federación estadounidense de atletismo decidió no convocarla: «La salud y el bienestar de los atletas siguen siendo una de las prioridades más importantes de la USATF, y trabajaremos con Sha’Carri para asegurarnos de que tiene amplios recursos para superar cualquier desafío de salud mental ahora y en el futuro».

Etan Thomas, ex jugador NBA, fue contundente en una columna imperdible que publicó en The Guardian«La realidad es que a la mayoría de la gente no le importa lo que los atletas están pasando personalmente. Sólo quieren que rindan a un nivel óptimo y eso es lo único que les importa. Entretenme y guárdate tus problemas y cuestiones para ti. Si tienes que hablar con los medios de comunicación, ¿a quién le importa tu depresión o tu ansiedad? Limítate a hacer tu trabajo, Naomi Osaka. Si tu madre acaba de fallecer, a quién le importa cómo te sientes, Sha’Carri Richardson. Estas son las reglas y más vale que no las rompas. Cuando se trata de deportistas, a nadie le importa su dolor».

«Quiero asumir la responsabilidad por mis acciones», advirtió Richardson. «Se lo que hice. Se lo que debería haber hecho. Sabía que no podía hacerlo y aún así tomé mi decisión. Me disculpo enormemente si los he decepcionado, soy muy joven y me quedan muchos Juegos y mucho talento que me avala porque todo lo que hago me sale naturalmente, sin esteroides ni nada. Esta será la última vez que Estados Unidos vuelva a casa sin un oro en los 100 metros».

La reacción de Sha’Carri fue destacada por el Presidente Joe Biden, líder de un país que hace 25 años no conquista la medalla dorada en los 100 metros femeninos: «Estoy realmente orgulloso de cómo respondió. Las reglas son reglas. Todos saben cuáles son las reglas. Que deban seguir siendo así, que esa sea la norma, es otra cuestión. Las reglas son las reglas». La Agencia Antidopaje de Estados Unidos establece que «todos los cannabinoides sintéticos y de origen natural están prohibidos en competición, excepto el cannabidiol medicinal».

Alexandria Ocasio-Cortez, congresista demócrata de Nueva York, culpó al Comité Olímpico Internacional y rotuló a la suspensión como un «instrumento de racismo y política colonial«: «Esta decisión carece de base científica. Tiene sus raíces únicamente en el racismo sistémico que ha impulsado las leyes contra la marihuana desde hace mucho tiempo. Mi equipo trabaja para que esta sanción sea revocada».

La de Sha’Carri será la tercera baja por doping de Estados Unidos, que tampoco podrá contar con Christian Coleman -campeón mundial y máximo candidato a heredar el trono de Usain Bolt en los 100 metros- y Shelby Houlihan -récord estadounidense en los 1.500 y 5.000 metros- aunque sus ausencias no están relacionadas con la marihuana.

Después de los Juegos Olímpicos de Londres, la Agencia Mundial Antidopaje -que supervisa los controles en el deporte olímpico- elevó su umbral de tolerancia de 15 a 150 nanogramos por mililitro en un intento de garantizar que se detectara únicamente el consumo durante la competición y no durante los días o semanas anteriores a la prueba en cuestión. Según los últimos reportes, el nivel de cannabis en los exámenes de Richardson fue de 180 nanogramos tanto en las semifinales como en las finales.

El castigo a la carismática estrella estadounidense, a quien Tokio y el mundo esperaba para su primer show olímpico, despertó nuevamente la discusión en torno a la prohibición del cannabis recreativo en el deporte. La mayoría de los deportes norteamericanos han flexibilizado su uso: la MLB de béisbol directamente lo sacó de las sustancias prohibidas en 2019, la NBA la removió de sus test y la NFL ya no suspende a sus jugadores por un positivo. Cada vez existen más estudios que demuestran que la marihuana no es una droga que mejore el rendimiento de los atletas.

Cuando Sha’Carri consumió, una semana antes de los trials estadounidenses y tras haber recibido el llamado que le comunicó la muerte de su madre, estaba en Oregon, uno de los 18 estados que despenalizó el uso recreacional de la marihuana. Richardson no es la única víctima de una contradicción cada vez más en pugna entre un mundo que avanza hacia la legalización y las reglas anacrónicas de la Agencia Mundial Antidopaje.

Este viernes por la noche, Sha’Carri verá cómo su reemplazante Jenna Prandini corre en la semifinal de los 100 metros en un Tokio en el que nadie quiere hablar de la favorita ausente: cada una de sus colegas eligió el silencio. La final entre las mujeres más rápidas del mundo será este sábado a las 9:50 de la mañana con la experimentada Shelly-Ann Fraser-Pryce, oro en Beijing 2008 y Londres 2012 además de bronce en Río 2016, como máxima candidata después de que la sanción a su principal amenaza nos robara una de las rivalidades más emocionantes de estos Juegos.

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