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Charlotte Hornets: quinteto, rotación, entrenador, figura y estilo de juego

La franquicia del mejor jugador de la historia sumó a un experimentado agente libre y a uno de los novatos más excitantes en busca de un lugar en Playoffs.

La franquicia del mejor jugador de todos los tiempos navega en el ostracismo desde hace casi dos décadas: en las últimas 16 temporadas clasificó apenas en tres oportunidades a Playoffs. Ni siquiera la presencia de Kemba Walker fue suficiente para que Charlotte construyera un plantel capaz de luchar con consistencia por uno de los ocho boletos en el Este. De cara a la campaña 2019-20, la gerencia decidió no pagar el contrato que Walker merecía y lo dejó marcharse a Boston Celtics: Charlotte ganó apenas 23 partidos.

Pero después de su cuarta temporada consecutiva con récord negativo, Michael Jordan decidió cambiar el destino de su franquicia y salió al mercado con su abultada chequera para adueñarse de alguna figura en una agencia libre sin demasiadas opciones de renombre. Buceando por las diferentes alternativas, el GM Mitch Kupchak se encontró con Gordon Hayward. Viejo anhelo en 2014, Hayward no había hecho uso de la opción de jugador para extender su contrato por un año con Boston a cambio de 34 millones de dólares, abandonó una rotación en la que era la cuarta opción ofensiva y corrió el riesgo de salir a un escenario en donde parecía imposible que alguien le ofreciera cifras semejantes después del historial de lesiones durante sus últimos años.

Pero Charlotte le ganó el pulso a New York Knicks, Indiana Pacers y Atlanta Hawks, acordó un sign&trade por Hayward y le extendió un vínculo de 120 millones por cuatro años después de cortar a Nicolas Batum. Aunque probablemente sea incapaz de recuperar la forma y el nivel que lo llevaron a ser All Star en la temporada 2016-17, el ex Utah y Boston demostró que puede ser útil durante su última campaña en la que promedió 17.5 puntos, 6.7 rebotes y 4.1 asistencias.

No fue el único movimiento destacado de Charlotte. La elección de LaMelo Ball con la tercera selección del último Draft sentó la pieza fundacional del futuro de la franquicia. Detrás del marketing, su presencia en las redes sociales y la figura cautivante de LaVar, LaMelo es el mayor prospecto de la dinastía Ball y será uno de los mejores pasadores de la próxima campaña aunque su juego ofensivo necesita crecer tanto en volumen como en eficacia. Charlotte cumplió el deseo de su entrenador, quien celebró ambas incorporaciones: “Tenemos dos playmakers de élite que pueden generar para sí mismos y para otros”.

Pese a su decepcionante producción, James Borrego encontró durante su segunda campaña al frente del equipo a cuatro piezas útiles y jóvenes que podría utilizar en su proceso en busca de un lugar en la próxima postemporada: Devonte’ Graham -máximo anotador del equipo-, Miles Bridges, Terry Rozier y P.J. Washington. El cuarteto, apuntalado por la experiencia de Hayward y la frescura de Ball, edifican la ilusión de Charlotte.

Movimientos

– Incorporaron a Gordon Hayward (Boston Celtics) en un sign&trade con un contrato de cuatro años y 120 millones de dólares.

– Eligieron a LaMelo Ball con la tercera selección del Draft 2020.

– Seleccionaron en el Draft a Vernon Carey (Pick 32), Nick Richards (Pick 42) y Grant Riller (Pick 52).

– Firmaron a los undrafted Keandre Cook, Javin DeLaurier, Xavier Sneed y Kahlill Whitney.

– Nicolas Batum (Los Angeles Clippers), Willy Hernangómez (New Orleans Pelicans) y Dwayne Bacon (Orlando Magic) se marcharon como agentes libres.

Rotación

PGSGSFPFC
4. Devonte’ Graham3. Terry Rozier20. Gordon Hayward25. PJ Washington40. Cody Zeller
2. LaMelo Ball10. Caleb Martin0. Miles Bridges6. Jalen McDaniels8. Bismack Biyombo
1. Malik Monk11. Cody MartinJavin DeLaurier22. Vernon Carey Jr
Nick Richards

Entrenador: James Borrego

Después de tres años como asistente de Gregg Popovich en San Antonio, James Borrego finalmente recibió la oportunidad de dirigir a un equipo más allá del interinato que cumplió durante 2014-15 en Orlando Magic tras el despido de Steve Clifford. Fue una decisión histórica, la fundacional de Kupchak como GM y presidente de operaciones, convirtiéndose en el primer head coach latino de la liga.

Borrego ingresó en San Antonio Spurs como coordinador de video en 2003 y trabajó durante siete temporadas junto a Gregg Popovich, celebrando los campeonatos de 2005 y 2007 mientras aprendía los detalles en la construcción de la dinastía texana. En 2010 fue asistente de Monty Williams en New Orleans, un cargo que posteriormente repetiría como escolta de Jacque Vaughn en Orlando antes de su regreso a San Antonio.

En su primera campaña como entrenador principal cumplió una buena temporada en un plantel que aún contaba con Kemba Walker, aunque los recursos a su alrededor escaseaban y Charlotte se quedó afuera de Playoffs. Ya sin su única estrella y con un enfoque apuntado al desarrollo de jugadores jóvenes, apenas celebró 23 triunfos pero pudo empezar a delinear la identidad de su equipo especialmente en el apartado defensivo mientras sufría la anemia ofensiva de sus nombres propios en el segundo peor ataque de la liga.

2020-21 volverá a representar un cambio en las expectativas de Hornets y las exigencias a las que será sometido Borrego, quien tendrá que amalgamar las piezas y mostrar signos rápidos de mejoría. Aunque mantienen al plantel más joven de la NBA, las incorporaciones de Hayward y el impacto de un Ball que según la última encuesta de general managers es el máximo candidato a ganar el premio al novato del año deberían ser suficientes para impulsar a los Hornets al menos a disputar un lugar en el play-in.

Figura: Gordon Hayward

La imagen sigue helando la sangre incluso después de tres años. Tras haber alcanzado su estatus de estrella en una 2016-17 en la que participó del All Star, Hayward se mudó a Boston para conformar un Big Three junto a Kyrie Irving y Al Horford. Sin embargo, la noche inaugural del 17 de octubre de 2017 frente a los Cleveland Cavaliers de LeBron James terminó en horror: Hayward se rompió la pierna izquierda tras apenas cinco minutos en la cancha.

Esa misma jornada, la cual le impidió participar durante todo 2017-18 fue el principio del fin para un ciclo que duró tres años con más lesiones y un desenlace decepcionante: se rompió la mano izquierda en 2019 y sufrió un esguince de tobillo en la última burbuja que le permitió disputar apenas cinco juegos en la postemporada después de un año en el que había plasmado atisbos de su nivel en Utah.

Relegado como cuarta opción ofensiva de los Celtics, renunció a un contrato garantizado de 34 millones en busca de mayor protagonismo. Charlotte apareció en su horizonte y le extendió una oferta irrechazable como primera alternativa ofensiva en unos jóvenes Hornets que agradecerán su liderazgo. Aunque sobrepagado, el talento de Hayward vale cada uno de los millones que desembolsó uno de los mercados más chicos, y probablemente el menos atractivo, en la NBA actual.

El éxito de Hayward, y las opciones de Charlotte, dependerán de su salud. La aventura no empezó bien: sufrió una fractura por avulsión del quinto metacarpiano de su mano derecha -su mano hábil- durante el juego de pretemporada frente a Toronto Raptors y se perderá el arranque de la temporada debido a una recuperación que le demandará varias semanas.

Si consigue mantenerse sano, Hayward será un factor determinante para Charlotte. En la estructura diseñada por Borrego, el ex Utah y Boston será una pieza clave en ataque como el único jugador capaz de acarrear en soledad la ofensiva de su equipo: fue el sexto jugador -con más de 50 partidos en 2019-20- más productivo en jugadas de aislamiento con 1.15 puntos por posesión, según los datos de NBA.com. Cuando el entramado de pases de Borrego se atasque o Charlotte se vea forzado a definir un partido en el clutch, Hayward saldrá al rescate con su capacidad anotadora a tres niveles: lanzó 69% sobre el aro, 47% desde el midrange y 38.3% de tres.

Estilo de juego

Charlotte atravesó una profunda reconstrucción desde que Borrego asumió su cargo en mayo de 2018: tan solo Cody Zeller y Malik Monk se mantienen respecto a aquel plantel inicial. Ya sin Kemba Walker, Gordon Hayward fue elegido para tomar la posta como líder y emblema de una franquicia que por primera vez en años tiene un plantel con el talento suficiente como para luchar por un boleto rumbo a la postemporada. Con margen salarial para ofrecer otro contrato máximo en la próxima agencia libre, un rendimiento auspicioso del equipo en 2020-21 podría sentar las bases definitivas de un equipo que luche por los primeros puestos del Este en el futuro.

Borrego instaló los mandamientos que aprendió durante su estancia en San Antonio Spurs: Charlotte ha jugado durante sus dos años un básquetbol sin egos y de incesante movimiento de la pelota. Durante la última campaña le encomendó a su media cancha la responsabilidad de comandar a su franquicia y descubrió en la sociedad Devonte’ Graham-Terry Rozier a los cimientos de su futuro.

Graham, una elección de segunda ronda en 2018, protagonizó una evolución notable que lo catapultó a la quinta ubicación en la votación al jugador de mayor evolución: aumentó su producción de 4.7 puntos, 2.6 asistencias y 28.1% de tres en 2.6 intentos a 18.2 puntos, 7.5 asistencias y 37.3% en 9.3 lanzamientos desde el perímetro. Rozier también duplicó sus cifras respecto a su último año en Boston y, aunque fue menos consistente, construyó un doble comando productivo junto a Graham.

Las incorporaciones de LaMelo Ball y Hayward le sacarán a Graham-Rozier la pelota de las manos pero Charlotte tendrá a dos generadores y creativos de élite. Ball está llamado a ser la mayor estrella de la camada 2020 y durante la pretemporada ha dejado un tendal de highlights gracias a su mágico talento, su instinto, su visión, su lectura y anticipación a los movimientos del rival y su multiplicidad de recursos para ejecutar. Como Lonzo, tendrá que evolucionar como anotador, aumentar su eficiencia y trabajar en su mecánica de tiro. Arrancará como suplente, pero Ball es el futuro de la franquicia y un eventual talento generacional como pasador.

Borrego también encontró varios nombres interesantes en su plantel. PJ Washington disipó las críticas en cuanto a su altura y tiro perimetral con una auspiciosa campaña de 12.2 puntos y 37.4% de tres en cuatro intentos por partido, cifras que debería aumentar en un segundo año en donde el coach también intentará probarlo como cinco en formaciones bajas con Miles Bridges como ala-pivote y Hayward como alero. Es justamente Hayward quien será la llave para la flexibilidad táctica de Borrego.

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