Hace un tiempo, y gracias a una charla con un amigo piloto que me tranquilizó, dejé de tenerle miedo a los aviones para empezar a tenerles respeto. No me gustan y los sigo mirando de reojo pero ya no me cuesta dormir en la noche previa e incluso abandoné casi todos mis rituales salvo uno: contar mis viajes. Tal vez sea una manera de aferrarme a la estadística en esos segundos dramáticos en los que uno se castiga imaginando su trágico futuro. El próximo será mi trigésimo quinto vuelo.

Su primer registro mediático es de hace más de una década. En un video con reminiscencias maradonianas, con apenas trece años está parado junto a su hermano Alan y su papá Carlos Alberto. Todavía tímido, recién empezando una formidable carrera amateur que concluiría con 186 triunfos, 5 empates y 5 derrotas, apenas atina a presentarse en sociedad frente a la cámara:  “Me llamo Brian Castaño”.

Publicado en Pasión Fútbol

Corea del Sur vive en un estado de alerta permanente, protagonista de una guerra intangible y silenciosa con su vecino homónimo norteño desde aquel armisticio que rubricaron el 27 de julio de 1953, porque el tratado de no agresión no es sinónimo de paz. Para muestra, un botón: hace un mes, el ministro de Relaciones Exteriores surcoreano requirió a las Naciones Unidas que incremente su política de sanciones sobre Corea del Norte por su constante avance nuclear. La tensión se respira en el ambiente.

Empieza la partida y el peón blanco que custodia al rey avanza dos casilleros. Las negras responden con idénticas coordenadas con el peón que está delante de un alfil y en diagonal a la dama. Los movimientos se anotan 1.e4 c5. Es la clásica apertura siciliana, una de las más populares y agresivas del ajedrez, cuyo desarrollo goza de múltiples variaciones: Miguel Najdorf, tal vez el mejor ajedrecista de la historia argentina, inmortalizó su apellido en una de ellas.

Publicado en La Nación

Liu Song es un deportista de culto en la Argentina. Su consagración fue aquella noche inolvidable de Guadalajara, durante los Panamericanos de 2011, cuando conquistó la medalla de oro en cuatro sets frente al mexicano Andrés Madrid. El tenis de mesa nacional jamás había alcanzado un logro semejante y era un extranjero el encargado de izar la bandera albiceleste en lo más alto del podio.