Colaboré con Ezequiel Fernández Moores en el New York Times

En 2016, cuando dos periodistas deportivos españoles viajaron a Selfoss, al sur de Islandia, le pidieron al recepcionista de su hostal si podía ayudarlos a buscar a Heimir Hallgrímsson, el director técnico de la selección de fútbol de ese país. El recepcionista abrió el listado público de dentistas, encontró el teléfono de Hallgrímsson y, así de fácil, concertó una cita con él.

Colaboré con Ezequiel Fernández Moores en el New York Times

La primera notificación hecha a la FIFA por el juez brasileño Ricardo Lafayette Campos llegó en diciembre pasado a las oficinas que usó la federación durante el mundial de 2014, ubicadas en los números 537 y 538 del edificio Le Monde Office, en la avenida de las Américas 3500 en Río de Janeiro. Jamás fue respondida.

Colaboré con Ezequiel Fernández Moores en el New York Times

“El VAR le va a poner límites a la oscuridad”, dice Javier Castrilli, “a la sospecha y a las suspicacias”. A Castrilli le decían el Sheriff. Fue acaso el árbitro más severo del fútbol argentino. Capaz de expulsar a Diego Maradona cuando era ídolo de Boca Juniors. Y de echar a cuatro jugadores de River Plate en su estadio Monumental.

Publicado en La Nación

Si en China están empecinados en revolucionar el actual escenario del fútbol mundial a fuerza de chequera, Shanghai es el epicentro de la rebelión: el gobierno de la ciudad más poblada del país más poblado del mundo decidió someter a los dos clubes que disputan la Superliga a una presión constante para que incorporen a numerosas estrellas con el fin de promover las bondades de la metrópoli a través del deporte más popular.

Publicado en Pasión Fútbol

Corea del Sur vive en un estado de alerta permanente, protagonista de una guerra intangible y silenciosa con su vecino homónimo norteño desde aquel armisticio que rubricaron el 27 de julio de 1953, porque el tratado de no agresión no es sinónimo de paz. Para muestra, un botón: hace un mes, el ministro de Relaciones Exteriores surcoreano requirió a las Naciones Unidas que incremente su política de sanciones sobre Corea del Norte por su constante avance nuclear. La tensión se respira en el ambiente.

Publicado en La Nación

Naohiro Takahara desembarcó en La Ribera como una apuesta de Mauricio Macri, por entonces presidente de Boca, que estaba ávido por capitalizar los beneficios de la incipiente globalización. Su club arrasaba a nivel internacional y había vencido a Real Madrid en Tokio, por lo que incorporar a un japonés amagaba con ser la última escalada en una planificación maestra para instalar definitivamente al club en el atractivo mercado oriental. El primer nipón en jugar en la máxima categoría del fútbol argentino era una de las gemas de su país: se había mostrado como uno de los proyectos con mayor potencial en las juveniles de su selección y quemaba redes con la camiseta de Jubilo Iwata.