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Bahrein 2021: la FIA empaña la primera batalla entre Hamilton y Verstappen

Después de sobrevivir al coronavirus y al caótico 2020, la Fórmula 1 regresó en el Circuito Internacional de Bahrein con una confirmación: que la temporada 2021 será la más competitiva en los ocho años de la era híbrida. Aunque el desenlace fue el de casi siempre, Max Verstappen justificó su credencial como mayor amenaza a la hegemonía de un exhausto Lewis Hamilton que apenas celebró su victoria en el Golfo Pérsico: «Ha sido una carrera muy difícil. Sabíamos que entrar en boxes antes de tiempo iba a ser difícil, iba a hacer falta algo realmente especial. Me las arreglé para mantenerlo a raya, fue una de las carreras más difíciles que he tenido en mucho tiempo».

Fue la primera de las 23 batallas que Red Bull y Mercedes, que Christian Horner y Toto Wolff, librarán en el calendario más extenso de la historia de la competición. El primer round fue para Hamilton en una partida de ajedrez sobre el asfalto bahreiní​ que la ambigua e inconsistente reglamentación de la Federación Internacional del Automóvil y la intervención del director de la carrera empañaron.

Mercedes había igualado a base de estrategia la sostenida diferencia mecánica en favor de la escudería de Milton Keynes durante todo el fin de semana. Verstappen era más veloz a bordo de su RB16B pero la jerarquía del campeón del mundo y la agresiva táctica desde el pit lane le permitió a Hamilton llegar como líder a las últimas cinco vueltas. Aunque el sorpasso parecía inevitable, entre la proyección matemática y la realidad existe un largo trecho que se transforma en un abismo cuando Sir Lewis es quien se defiende.

Verstappen, quien desde su salida de boxes en la vuelta 40 fue restando casi un segundo por giro con sus inmaculadas cubiertas duras, se había transformado en un cazador a la espera del momento indicado para superar a un Hamilton empecinado en sobrevivir. En la vuelta 53, a dos del final, Max finalmente atacó, superó al W12 y le arrebató la cima al indiscutible monarca de la F1 para encaminarse hacia un triunfo mucho más trascendental que los siete puntos de diferencia entre el primer y el segundo escalón: su victoria representaba una fuerte declaración de intenciones del joven maravilla.

El piloto emblema de Red Bull había consumado su objetivo pero inmediatamente -demasiado rápido- recibió una orden descorazonadora: Horner le advertía que debía renunciar a su posición a instancias del race control por excederse de los límites de la pista en la curva cuatro. Verstappen cedió su lugar inmediatamente, pareció desconcentrarse como consecuencia de su frustración y se quedó sin kilómetros ni tiempo para una segunda embestida.

Justo en la curva cuatro, habrán maldecido los oficiales: el sector del Circuito Internacional de Bahrein fue el punto crítico del fin de semana, una polémica que hubiera pasado desapercibida si no hubiese sido por el incidente entre Verstappen y Hamilton.

Después de un primer viernes de prácticas sin restricciones más allá de las habituales, el director Michael Masi anunció que tanto en la tanda de entrenamientos como en la clasificación del sábado se eliminarían los tiempos de aquellos pilotos que se excedieran los límites en la curva cuatro: «Un tiempo de vuelta conseguido durante cualquier sesión de entrenamientos saliendo de la pista y cortando por detrás del cordón rojo y blanco en la salida de la curva cuatro, dará lugar a que ese tiempo de vuelta sea invalidado por los comisarios». En consecuencia, se eliminaron 15 registros: ocho fueron de Valtteri Bottas. Lewis Hamilton, Yuki Tsunoda, Esteban Ocon y Mick Schumacher también sufrieron la rigurosidad de los comisarios mientras que Sergio Pérez y Daniel Ricciardo fueron sancionados durante la qualy.

Rumbo a la carrera del domingo, Masi flexibilizó su postura y especificó que no se castigarían a aquellos que se excedieran de los límites de la pista: «Los límites de la pista en la salida de la curva cuatro no serán controlados en lo que respecta a la fijación de un tiempo de vuelta, ya que los límites que definen son la hierba artificial y la grava en ese lugar. En cualquier caso, durante la carrera, se recuerda a los pilotos lo dispuesto en el artículo 27.3 del Reglamento Deportivo». El artículo 27.3 determina que «los pilotos deben hacer todos los esfuerzos razonables para utilizar la pista en todo momento y no pueden abandonar la pista sin una razón justificada».

Consumado el triunfo de Hamilton, varios pilotos desnudaron las indicaciones previas al Gran Premio. Charles Leclerc, sexto con su Ferrari, explicó que en la reunión de pilotos habían recibido la notificación del ajuste reglamentario y que todos eran conscientes de que podían excederse de los límites de la pista durante el Gran Premio.

Masi reconstruyó sus propias indicaciones en aquel mitin: «Les advertí que si se producía un adelantamiento con un coche fuera de la pista, y se obtenía una ventaja duradera, iría por radio y sugeriría al equipo que ceda inmediatamente esa posición. Eso quedó muy claro. En cuanto a la tolerancia que se da a las personas que corren fuera de los límites de la pista durante la carrera, se mencionó muy claramente en la reunión de pilotos y en las notas que no se controlaría en lo que respecta al establecimiento del tiempo de vuelta. Sin embargo, siempre se controlará de acuerdo con el reglamento deportivo, ya que no se debe obtener una ventaja duradera en general. Había algún coche ocasional que tenía un pequeño momento y salía por ahí o lo que fuera, pero no era algo constante».

Hamilton y Mercedes identificaron el resquicio legal y, como siempre, lo capitalizaron al máximo: el campeón se salió de la pista en la curva cuatro en 29 de las primeras 38 vueltas. El recuento refuta la excepcionalidad planteada por Masi y expone una contradicción discriminatoria: si excederse de los límites era una ventaja suficiente como para legislar y descartar los tiempos en los entrenamientos y en la clasificación, ¿cómo la reiteración de Sir Lewis durante la carrera no supone una «ventaja duradera» si la acumulación de décimas en cada recorte podría haber sido la diferencia final de 745 milésimas de segundo que le dio el triunfo al británico?.

Verstappen advirtió a su escudería del uso desmedido por parte de Hamilton y Red Bull presentó una queja que en la vuelta 38 forzó a la siguiente comunicación en la que Toto Wolff advierte a su piloto y le indica que si repite su acción recibirá una bandera blanca y negra como sanción: «Pero si vengo haciendo lo mismo en toda la carrera», estalló Sir Lewis.

Ya ganador, Hamilton fue contundente: «Fue muy confuso. En la mayoría de los circuitos no se permite poner cuatro ruedas fuera de la línea blanca, pero este fin de semana, en esa curva en particular, no se nos permitió hacerlo el viernes. En realidad, podías ir con dos ruedas fuera de la línea, pero no podías pasar el borde azul y blanco, pero en la carrera sí, y eso es lo que se había escrito, así que en la carrera sí podías… Pero es una curva bastante diferente cuando tienes que hacer una cosa u otra en términos de aproximación, y es más rápida cuando puedes salir, pero entonces ¿cuál es el límite cuando estás adelantando? No está permitido adelantar fuera de la pista, pero a mitad de la carrera, básicamente cambiaron de opinión y de repente no está permitido salirse de esa línea blanca, lo cual está bien para mí».

El campeón, que se ha caracterizado por su sinceridad desde que respondió «el dinero es el rey» cuando hace un año le consultaron por qué no se suspendía el Gran Premio de Australia pese a la propagación del coronavirus, expuso las profundas contradicciones de la FIA. Salirse en la curva cuatro durante los entrenamientos y la qualy suponía una ventaja que ameritaba eliminar los registros de esa vuelta pero el domingo estaba permitido hacerlo durante la carrera: es decir, se aceptaba utilizar el recorte incluso cuando el piloto sacara ventajas.

Toto Wolff fue categórico: «En el comienzo de la carrera, nos dijeron que exceder los límites de pista en la curva cuatro no era sancionable. Pero durante la carrera nos avisaron que si seguíamos haciéndolo podíamos ser penalizados. En el fondo, esa decisión nos permitió ganar la carrera. Las reglas tienen que ser simples y no una novela de Shakespeare».

Hamilton, que repitió la maniobra casi una treintena de veces, acumuló décimas que en la sumatoria se transformaron en dos o tres segundos en una carrera que el piloto de Mercedes ganó por milésimas. «En la clasificación no estaba permitido. Tu tiempo de vuelta se borraba y por eso no se cómo se llegó al punto en que la gente lo hacía sin recibir advertencias», reflexionó Verstappen.

La línea de carrera trazada durante los primeros 38 giros contemplaba, aceptaba y exculpaba las salidas de la pista dibujando un nuevo recorrido. Segunda contradicción: si un piloto podía conducir repetidamente por fuera de los límites y ganar tiempo, ¿por qué no utilizar la misma línea para un adelantamiento?

La FIA desató un caos reglamentario que estropeó un arranque de temporada perfecto. Las leyes no deberían ser subjetivas ni maleables. Masi explicó su decisión en «dos situaciones muy diferentes» debido a la «ventaja duradera» que Verstappen había conseguido en su adelantamiento en la vuelta 53. Otra vez, las leyes de la FIA fueron demasiado laxas: ¿Qué es una ventaja duradera? ¿Por qué un sobrepaso si y no la acumulación sostenida de milésimas de Hamilton? Horner profundiza: “Creo que la cuestión de los límites de la pista siempre va a ser polémica. Pero hay que ser consistentes en el criterio. No puedes permitir hacerlo en carrera, pero no adelantar. Tendría que ser blanco o negro, no debería haber zonas grises”

Tras cruzar la bandera a cuadros, Verstappen estacionó su monoplaza en el lugar correspondiente a su segunda posición. Cuando salió de su auto, el neerlandés exudaba frustración y la plasmó en su comunicación con Horner: «¿Por que no me dejaste ir? Podría haber sacado fácilmente cinco segundos, hubiera preferido perder la victoria así que ser segundo de esta manera». Las opciones para Horner, tras recibir el mandato del director de carrera, eran tres: seguir las órdenes, postergar su indicación e intentar refutar rápidamente el mandato o rebelarse y dejar que Verstappen fuera en busca de una diferencia mayor a cinco segundos que le permitiera mantener su puesto en la cima incluso ante una eventual penalización.

Pero Horner, tal vez demasiado complaciente y feliz con la ilusión que proyecta el rendimiento de su Red Bull, no dudó y le comunicó a Verstappen que cediera su lugar. Aunque infeliz, Max otra vez plasmó señales de su maduración en la conferencia posterior: «Puedo ver los aspectos positivos, realmente estamos dando la batalla. Hemos conseguido buenos puntos».

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