Publicado en La Nación

Diego Schwartzman por fin terminó con su sequía nada más y nada menos que en Wimbledon: tras siete derrotas, consiguió su primer triunfo sobre césped frente al bosnio Mirza Basic (78º) por 6-3, 6-2 y 6-1 en apenas una hora y media.

Undécima raqueta del circuito y 14º preclasificado en el torneo, el argentino enfrentará en la próxima ronda enfrentará al checo Jiri Vesely (93º), quien derrotó al alemán Florian Mayer (91º) por 7-6 (7-3), 6-4, 4-6 y 6-1.

Schwartzman consumó su primera victoria con una contundencia inesperada de acuerdo a sus antecedentes: en los últimos tres años había caído en la primera ronda del Grand Slam londinense, el único en el que aún no había celebrado un éxito.

“Muchas veces había perdido injustamente, siempre había estado muy cerca pero pasaba algo y terminaba perdiendo. Había tenido los partidos para ganarlos y no lo pude lograr pero hoy se dio que después del primer set Basic perdió el orden, cometió muchos errores y, para mi forma de jugar, que el otro cometa tantos errores, me da mucha confianza”, reflexionó en diálogo con LA NACIÓN.

Sólido en todas sus facetas, incursionó reiteradamente en la red, donde su efectividad del 77% marcó la diferencia: consiguió 27 de sus 90 puntos. Schwartzman capitalizó prácticamente cada oportunidad que tuvo de quebrar (concretó 8 de 9) y por primera vez se lo vio realmente cómodo sobre pasto.

“Tenía la inquietud de querer ganar y eso me hizo cometer algunos errores. Pero estuve muy rápido en la cancha y ante un jugador con tantas idas y vueltas, que no sabe bien cómo va a jugar, lo más importante es pasar siempre una más del otro lado y eso lo hice bien. Devolví bien, pude aprovechar las chances. Algunos games tuve chances en contra, creo que puedo mejorar y hacer más daño con el saque”, analizó.

“Es una superficie en la que me siento incómodo pero en la que año tras año me voy sintiendo mejor”, había confesado en la previa y lo comprobó con su rendimiento en la cancha 8 del All England, en donde recibió el apoyo de varios compatriotas que se acercaron a ser testigos de su triunfal debut.

“Jugar en la cancha un lunes o martes es otro torneo y ni hablar si lo comparás con las canchas en las que entrenamos todos los días, son dos torneos distintos”, confesó tras su presentación.

Cuartofinalista de Roland Garros en junio, el número 11 del mundo quebró su maldición sobre césped y ya avisó: “Si gano mi primer partido voy a volverme peligroso”. Vesely, su próximo rival, deberá tener cuidado.

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