“Si gano mi primer partido me voy a volver peligroso”

Publicado en La Nación

El crecimiento sostenido de Diego Schwartzman en los últimos años tiene un único lunar: el porteño aún no ganó un partido sobre césped. Cuartofinalista en el US Open 2017 y en Roland Garros 2018, el 11º del ranking cayó en sus siete encuentros en pasto.

En Wimbledon sufrió tres traspiés, contra Nick Kyrgios en 2015, Robin Haase en 2016 y Grigor Dimitrov en 2017. El 14º preclasificado del torneo tendrá el martes una nueva oportunidad, frente al bosnio Mirza Basic (78º), en la cancha 8. Antes de su debut, Schwarztman conversó con LA NACION.

¿Cómo te preparaste?

-Bien, aunque siempre es difícil hacerlo para este torneo. Uno lo repite cada año, pero que cuesta es una realidad. Volví a Argentina después de una gira muy larga en Europa porque tenía la necesidad de estar en casa. Me preparé para una superficie en la que tengo muy pocos partidos encima y en la que en general me siento un poco incómodo, aunque año tras año me siento mejor.

-¿Cómo llegás a Wimbledon?

-Fui a Eastbourne, después de dos semanas de entrenarme con mucho frío en cemento, y lo usé como preparación. Estaba anotado en Queen’s para tomar continuidad, pero decidí borrarme porque en los últimos cuatro meses estuve apenas ocho días en mi casa. Obviamente, porque me va bien y jugué más partidos, pero a la vez es muy duro. Mentalmente uno tiene que estar preparado, y no es fácil.

-¿Se hace difícil incluso en situaciones exitosas, como la que viviste durante los últimos meses?

-Sí. Cuando a uno le va bien quiere estar con sus amigos para comer un asado, festejar o salir un poco de la rutina. Nosotros jugamos en Wimbledon, un torneo de polvo de ladrillo o uno de cemento, y todo es lo mismo. Lo que cambia es el lugar al que viajamos, la temperatura y la superficie. Fuera de eso, todo se vuelve rutinario y hay momentos en los que, pese a que uno juega muy bien, afloja un poco. Hay que saber convivir con eso.

-¿Te pesa no haber ganado sobre césped?

-Te mentiría si te dijera que no, que no pienso en eso o que no lo tengo en cuenta. Pero si me pongo a analizar, veo que los partidos que perdí, apenas siete, fueron de tres sets y uno de cinco. Fueron partidos muy justos y en dos de los últimos tres Wimbledon perdí contra Kyrgios y Dimitrov.

-Desde afuera da la sensación de que es una superficie imprevisible. ¿Es así?

-Sí. Va cambiando mucho, incluso durante el torneo. Eso favorece al juego de uno, que consiste en pasar pelotas. Uno puede ir afirmándose más cuando va pelándose la cancha. Cuando está nueva es muy difícil; como todo pasto nuevo este es resbaladizo, y la pelota pica menos. Está bueno jugar el martes, para sentirme más cómodo después de que el lunes pisan bastante la cancha.

-¿A qué ajustes obliga el pasto?

-A ser más agresivo. El saque es aun más importante. Hay que usar mucho más el slice; hacer que las pelotas piquen poco. No hay que levantarse, sino quedarse bien abajo con las piernas y hacer el mayor daño posible con cada pelota que queda más o menos fácil. Yo intento cambiar los ritmos y defender alto, pero acá no se puede hacerlo porque cuando pasa a defender se hace muy difícil dar vuelta el punto.

-¿Por qué les cuesta tanto la adaptación a los tenistas argentinos?

-Es muy simple: no tenemos canchas de césped. Volvemos a Argentina y en la semana en la que estuve yo, por ejemplo, hubo tres o cuatro grados de temperatura. Entrenarse afuera es muy complicado. Uno viene acá y se encuentra con 27 o 28 grados. Son diferencias muy grandes y es difícil adaptarse. Hay muchos jugadores que acá lo hacen bien. Salvo Federer, pueden darse muchas sorpresas. Siempre hay finalistas o campeones nuevos en cada semana en pasto. La forma de jugar y quienes ganan son distintos a los de la mayoría del año.

-Nadal destacó como fundamental construir una relación de confianza con la superficie durante el torneo. ¿Es la clave para tener un buen rendimiento?

-Totalmente. Con los games, uno va tomando el ritmo de juego, sabiendo cómo moverse. Estoy esperando ganar ese primer partido que va a darme mucha confianza y va a hacerme jugar muy bien.

-¿Con qué resultado te irías feliz de Wimbledon?

-Ganando partidos, sin dudas. Siento que si gano el primero voy a volverme peligroso acá. Siento que estoy jugando bien y tengo la confianza para hacerlo. Todos los rivales te respetan mucho más cuando uno empieza a ganar.