Colaboré con Ezequiel Fernández Moores en el New York Times

La primera notificación hecha a la FIFA por el juez brasileño Ricardo Lafayette Campos llegó en diciembre pasado a las oficinas que usó la federación durante el mundial de 2014, ubicadas en los números 537 y 538 del edificio Le Monde Office, en la avenida de las Américas 3500 en Río de Janeiro. Jamás fue respondida.

Tampoco la segunda, del 28 de marzo, que fue rechazada por un empleado. Una tercera notificación fue enviada esta semana con el previsto de que incluso si era rechazada se consideraría recibida.

El juez Lafayette Campos exhortó a la FIFA a contestar dentro de quince días hábiles; la fecha límite para que lo haga es el 19 de abril. Si no responde, la asociación internacional de fútbol podría ser juzgada en rebeldía.

La acción legal fue iniciada por el brasileño Heine Allemagne, uno de los inventores del aerosol evanescente que los árbitros usan para delinear la distancia reglamentaria de 9,15 metros que separa al balón de la barrera en las faltas. Allemagne reclama derechos por el uso del producto, que tuvo su debut en el Mundial de Brasil 2014 y que seguirá utilizándose en la Copa del Mundo de Rusia 2018.

La creación

Allemagne cuenta que imaginó por primera vez la espuma evanescente en pleno clásico Brasil-Argentina del año 2000, cuando vio cómo la barrera de defensa se adelantaba fácilmente sin que existiera una línea demarcada. “Se me ocurrió una marcación provisoria, una lata que contuviera una espuma que se borrara después de un determinado tiempo”, dijo Allemagne. Debía ser evanescente dado que la reglamentación futbolística establece que no debe haber líneas más que las de banda, media cancha, meta y saque de esquina.

La idea de Allemagne, patentada en 2001, debutó en una Copa Juvenil de Belo Horizonte y fue decisiva en la final entre América Mineiro y Goiás. Su éxito convenció a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) de extender su uso a todas las categorías del país ese mismo año.

Sin conocer ese proceso brasileño, el argentino Pablo Silva imaginó algo similar. La idea, dice, le vino después de ser expulsado en un partido de exalumnos de su escuela en 2002 por pelearse con los jugadores de la barrera después de que se movieron más cerca de lo debido. Su producto debutó en 2008 en el partido de Los Andes contra Chacarita de la Primera B Nacional (segunda división).

Fue entonces que Allemagne y Silva unieron sus caminos. Se hicieron amigos y crearon la firma Spuni para comercializar la espuma, que llamaron 9.15 Fair Play.

Hacia la Copa

A decir de Silva, la alianza fue sugerencia de Julio Grondona, el fallecido presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y exvicepresidente de la FIFA, quien se convirtió en aliado clave.

Sin embargo, el apoyo no llegó de inmediato por parte del resto del liderazgo de la FIFA. Silva dice que Joseph Blatter, entonces presidente y alguien que siempre se mostró reticente al uso de la tecnología, se negó a incorporar la espuma.

“Grondona nos pidió paciencia”, dijo Silva. “Nos dijo que la FIFA iba a pensar que él estaba en el negocio. Lo tenía tan claro que todo terminó cumpliéndose en los tiempos que él dijo”.

Con el tiempo, el aerosol debutó a nivel internacional en la Conmebol, el feudo de Grondona, y fue impulsado por él durante la Copa América de 2011, disputada en Argentina. De ahí pasó a discusión ante la International Football Association Board (IFAB), el organismo internacional para reglamentación del juego. Grondona, según Silva, prefirió no participar en esa instancia tras afirmar que los ingleses lo odiaban “no solo por Malvinas”, sino porque tuvo mano en expulsarlos de la Comisión de Finanzas de la federación internacional cuando el argentino asumió el mando de esa instancia.

El aerosol fue aprobado por la IFAB y fue puesto a prueba en los Mundiales Sub-20 de Turquía y Sub-17 de Emiratos Árabes Unidos. Blatter lo aceptó finalmente para el Mundial de Brasil 2014.

Surge la disputa

Cinco meses antes de la copa, Allemagne y Silva recibieron un correo de Christian Volk, integrante del equipo de mercadotecnia de la FIFA. Blatter les ofrecía 500.000 dólares por las patentes del producto.

“La cifra era ridícula, una falta de respeto”, dijo Silva. “Estimábamos entre 20 y 30 millones de dólares”. Aseguró que al mismo Grondona “le molestó mucho todo” y fue quien recomendó que guardaran el correo para “accionar”.

Pese a la disputa, Silva y Allemagne enviaron 300 latas del espray a Brasil pues ya se había establecido en el acuerdo con Blatter. Entonces la FIFA tapó el logo, argumentando cuestiones publicitarias. Luego terminó el mundial, murió Grondona, estalló el escándalo de corrupción en la FIFA y el mismo Blatter debió irse; su puesto quedó en manos de Gianni Infantino.

Sin respuesta tampoco del nuevo liderazgo sobre el uso de la patente, Silva y Allemagne acudieron a la justicia. Entre su querella incluyen una acusación contra la FIFA por haber permitido que la poderosa firma mexicana Comex, tras ser adquirida por la empresa estadounidense PPG, auspiciara el aerosol durante la Copa América Centenario 2016 como si el producto hubiera sido siempre de esa empresa.

“Incluso cometieron el absurdo de decir que fueron el espray de la Copa del Mundo, todo con el consentimiento oficial de FIFA”, acusó Allemagne.

Silva denuncia que Rafael Salguero, exintegrante del Comité Ejecutivo de la FIFA y expresidente de la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala —quien fue imputado por el escándalo de corrupción apodado FIFAGate, aunque se desconoce su paradero– fue quien acercó a PPG con Spuni. “Pidió quedarse con una parte”, acusa Silva, quien dice que tiene los correos para comprobarlo.

El 13 de diciembre pasado, Lafayette Campos, juez mercantil del estado de Río de Janeiro, estableció que “la violación del fair play (juego limpio), un lema de propaganda de la FIFA, es evidente, y el poder judicial no lo tolera”.

Dispuso tres medidas cautelares: reconoció la legitimidad de todas las patentes registradas de Spuni en 44 países, prohibió a la FIFA el uso del aerosol y fijó una multa de 15.000 dólares por cada partido en el que fuera utilizado a partir de esa fecha.

Ante una solicitud para este artículo, la FIFA dijo que no hace comentarios sobre procesos judiciales en curso.

Spuni actualmente no está teniendo ventas, lo que Silva y Allemagne achacan a que la FIFA ahora usa una versión “pirata” de su producto. Debido a esa situación, Allemagne ahora realiza trabajos rurales para poder sobrevivir y dice que la FIFA solo busca ganar tiempo. “Pero no tiene cómo modificar las pruebas que tenemos. Estoy muy preparado para ganarle a este gigante. Como le dije a Blatter: todo imperio cae”, comenta.

La gran estrella en Rusia será la inauguración del sistema de videoarbitraje VAR. Pero también habrá espuma evanescente. Allemagne sostiene que, si la usan, “será pirata”.

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