Entre la pelota y el fusil

Publicado en Pasión Fútbol

Corea del Sur vive en un estado de alerta permanente, protagonista de una guerra intangible y silenciosa con su vecino homónimo norteño desde aquel armisticio que rubricaron el 27 de julio de 1953, porque el tratado de no agresión no es sinónimo de paz. Para muestra, un botón: hace un mes, el ministro de Relaciones Exteriores surcoreano requirió a las Naciones Unidas que incremente su política de sanciones sobre Corea del Norte por su constante avance nuclear. La tensión se respira en el ambiente.

La sombra de un nuevo conflicto bélico se posa amenazante sobre la península coreana y en consecuencia, Corea del Sur mantiene el servicio militar obligatorio: todo hombre surcoreano, mayor de 18 años y físicamente apto debe cumplir con un régimen de al menos 21 meses en las Fuerzas Armadas de la República de Corea antes de sus 28 años, sin excepciones. Desobedecer la ley implica como castigo ser recluido en prisión por un periodo aproximado de dos años.

Heung-Min Son es surcoreano, tiene 24 años y es físicamente apto para enrolarse. Su gobierno lo está esperando como a uno más pero Heung-Min Son es también una de las máximas estrellas del fútbol oriental, figura en el Tottenham de Mauricio Pochettino y héroe de su selección tras convertir el gol del triunfo frente a Qatar en la última fecha de las eliminatorias asiáticas rumbo a Rusia 2018. Sin embargo, su maravilloso presente sufre de una dramática bipolaridad: salvo un milagro, deberá suspender durante casi dos años su carrera internacional y alistarse bajo las órdenes de las fuerzas armadas de su país.

Son pocas las opciones que aparecen en el futuro de Son para conseguir una excepción de parte del gobierno que preside Park Geun-hye. Es que ni su fama ni sus goles en la Premier League son pergaminos suficientes para argumentar un privilegio inusitado que solo se otorga a aquellos que han cumplido actuaciones brillantes en torneos internacionales, como la histórica campaña del plantel que en los octavos de final del Mundial de Corea y Japón 2002 eliminó a Italia, a España en cuartos y que escaló hasta las semifinales. Idéntica oferta había recibido el elenco surcoreano en caso de derrotar a Uruguay en los octavos de final de Sudáfrica 2010. Un telegrama llegó horas antes del encuentro como incentivo pero la Celeste se impuso por 2-1. Sin saberlo, el gol de Luis Suárez había definido mucho más que el futuro de dos combinados nacionales: había sellado el destino de una veintena de jugadores.

Tres oportunidades tendrá Son de gambetear a sus obligaciones militares:los Juegos de Asia 2018, el Mundial de Rusia 2018 y la Copa de Asia 2019. El éxito en las competiciones continentales o un buen papel en la Copa del Mundo serían suficientes para que la nueva figura oriental pueda continuar con su brillante aventura fuera de casa. Es que en caso de que deba cumplir con el mandato militar, Son podrá seguir jugando al fútbol en alguno de los dos equipos que integran la segunda división de su país y que están formados íntegramente por jugadores que están de servicio: el Sangju Sangmu, perteneciente a las Fuerzas Armadas, o el Police F.C. de la Agencia Nacional de Policía.

Son abandonó Corea del Sur a los 16 años para sumarse a las inferiores del Hamburgo alemán, donde a partir de 2010 empezó a descollar como mediapunta por el flanco izquierdo. Sus fantásticas actuaciones cautivaron al Bayer Leverkusen, que en 2013 desembolsó 10 millones de euros por su pase. Dos años después, lo vendió por 30 millones al Tottenham Hotspur inglés convirtiéndose en el pase asiático más caro de la historia tras quebrar el récord de la transferencia de Hidetoshi Nakata al Parma.

En la Premier League le costó hacer pie durante su primera temporada y en el último mercado de pases se sentó junto a Mauricio Pochettino para rogarle que lo dejara marchar en busca de mayor continuidad. Pero el entrenador argentino le prometió que tendría su chance y la lesión de Harry Kane, nueve indiscutido de los Spurs, le brindó la oportunidad que esperaba. Desde entonces, Son se despachó con cinco goles en seis partidos y fue decisivo en el triunfo frente al Manchester City de Pep Guardiola en la última fecha antes de rescatar a su país de un papelón como local frente a Qatar en el marco de la clasificación a Rusia 2018. Aún así, por ahora no habrá privilegios para Heung-Min Son, quien estará atento a las elecciones presidenciales que se celebrarán el año próximo en Corea del Sur donde varios candidatos intentarán capturar el voto joven con la promesa de que el servicio militar sea voluntario.