Publicado en La Nación

Un día una decisión puede reescribir para siempre el futuro de una franquicia destinada al ostracismo. Antes del 24 de junio de 1998, Dallas Mavericks amontonaba fracasos: cinco entrenadores, una parva de derrotas y ocho temporadas sin siquiera soñar con clasificarse a los playoffs. Pero en esa noche de Draft, en Vancouver, una jugada maestra a tres bandas que terminó con Dirk Nowitzki y Steve Nash en los Mavs fue el cambio que transformó a Dallas -el equipo, la ciudad- para siempre.

Si bien Nash terminó consagrándose en Phoenix Suns, Dirk se convirtió en el jugador franquicia de los Mavs, fue MVP, campeón de la NBA, patentó “el flamenco” y se convirtió en el mejor extranjero de la historia de la liga. Con 38 años, el alemán acaba de renovar su vínculo por las próximas dos temporadas a cambio de 50 millones de dólares para seguir liderando a unos Mavericks que en 15 de las últimas 16 temporadas se clasificaron a los playoffs.

La construcción y el éxito de los Mavericks depende de un hombre que maneja su futuro desde las sombras: Donnie Nelson.

Donnie es el hijo de Don, uno de los entrenadores más prestigiosos y revolucionarios de la historia del básquetbol profesional estadounidense. Don, quien nunca pudo ganar un anillo, innovó en conceptos (formaciones bajas -small ball-, aleros transformados en bases -LeBron James en Cleveland- y ritmos de altísima intensidad) que décadas más tarde se convirtieron en la matriz de la NBA. Su hijo lo imitó: fue el primero en incorporar a un jugador de la Unión Soviética y pionero en contratar a un jugador chino.

El único varón de los cuatro integrantes de la dinastía Nelson nunca pudo ser parte de una franquicia como jugador, pero, tras recorrer el mundo con el equipo religioso Atletas en Acción, Donnie se sumó como scout de los Milwaukee Bucks que dirigía su padre primero y, más tarde, de los Golden State Warriors. En 1995 se convirtió en asistente en Phoenix Suns sin Don, con quien se reuniría nuevamente en Dallas Mavericks, primero como asistente y después como general manager, puesto que mantiene hasta la actualidad y por el que fue premiado en más de una oportunidad por su desempeño.

Donnie, el hijo de Don, el general manager de los Mavericks, el hombre que apostó por Dirk Nowitzki, fue quien tomó la decisión de contratar a Nicolás Brussino por tres años. En una entrevista exclusiva con LA NACION, reveló los detalles de la historia detrás de la historia: qué lo llevó a apostar por un jugador que hasta esta temporada jugaba en Peñarol de Mar del Plata.

-¿Por qué decidieron contratar a Brussino? ¿Qué virtudes han visto en él?

-Nicolás es un joven con un futuro brillante. Para su edad y tamaño tiene buenos instintos para el básquetbol. Posee la habilidad de tirar de larga distancia, driblear y pasar. Ciertamente tendrá que trabajar mucho aún para transformarse en un jugador NBA, pero tiene todos los condimentos necesarios para ser un jugador importante en esta liga. Estamos impresionados por su ética de trabajo y su gran actitud. En los Mavericks le damos mucha importancia a la química y al juego de equipo, y él es un gran compañero tanto dentro como fuera de la cancha.

-¿Cómo fue el proceso de elección?

-Lo hemos estado siguiendo desde hace mucho tiempo, sabemos que viene de una gran familia y que su futuro es prometedor. El argentino Lisandro Miranda ha estado trabajando como scout con nosotros desde hace mucho tiempo. Él es uno de los mejores en su profesión, lo ha estado siguiendo y nos ha estado enviando informes.

Lisandro Miranda es un rosarino que desde hace 17 años caza talentos para equipos de la NBA. Desde hace 15, se encarga de alimentar a Dallas Mavericks con informes minuciosamente detallados de jugadores que va recopilando durante los torneos juveniles. Miranda fue el hombre clave para convencer a Donnie Nelson de fichar a Nicolás Brussino y parte de su trabajo puede observarse en un artículo que los Mavericks publicaron en su web oficial en la que aseguran que el argentino “probó en la temporada 2015-2016 que está listo para hacer el salto a la NBA”.

-¿Qué lugar tiene en el primer equipo? ¿Es posible que sume minutos en la Liga de Desarrollo?

-Él necesitará desarrollarse y seguramente jugará algunos partidos con los Texas Legends (NdeR: Donnie es el dueño de la franquicia, afiliada a los Mavericks). Los jugadores no crecen sentados en el banco.

-¿Cómo influyeron las buenas experiencias de otros jugadores argentinos en la liga en su decisión de incorporar a Brussino?

-Manu (Ginóbili), Luis (Scola), Andrés (Nocioni) y muchos otros jugadores argentinos han establecido una gran base en la NBA para jugadores jóvenes como Nicolás. Su profesionalismo y su espíritu competitivo no tienen comparación en nuestro deporte. Claramente, su mensaje ha sido exitosamente transmitido a la próxima generación.

-¿Qué características destacan a los jugadores argentinos?

-Corazón, cerebro y garra son la diferencia entre quienes lo logran y quienes no, como en todos los aspectos de la vida. En mi experiencia, rara vez los atletas argentinos han carecido de esas cualidades. Nicolás tiene esas características y es por eso que creo que será exitoso en su paso por la NBA.

Publicado en La Nación

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