El mejor regreso: Del Potro volvió con una victoria tras once meses

Juan Martín del Potro emprendió su caminata, esa que ayer era una rutina y tras la tercera intervención quirúrgica en su mano izquierda se convirtió en una utopía, rumbo al estadio principal de Delray Beach a las 20 en punto, hora local (las 22 de la Argentina). Detrás de Denis Kudla, recibió el cariño de decenas de fanáticos argentinos que esperaban su retorno tras un año. Cada paso lo acercaba a su sueño, a su nueva carrera, en definitiva, al tenis mismo.

Era una noche perfecta después de un lunes lluvioso y ventoso. Un clima ideal y un público que llenó el estadio como nunca antes durante esta edición, gradas que bramaron durante la presentación del tandilense mientras sonaba de fondo Ciro y los Persas, una de sus bandas favoritas, con un mensaje unánime: “¡Qué placer verte otra vez!”.

El goce duró apenas una hora, prueba suficiente para su primer partido después de casi un año: la derecha fulminante y el saque se mantienen vigentes, como si el tiempo no hubiera pasado. El anecdótico resultado, un triunfo incontestable por 6-1 y 6-4 frente al 65° del mundo, estaba en segundo plano desde que anunció su regreso. Porque más allá de la victoria que lo coloca en la segunda rueda de Delray Beach, son las sensaciones que dejó su retorno lo que en la intimidad el argentino evaluará: “Quiero llegar al hotel y no sufrir dolores, poder entrenar al otro día”.

La kinésica era otra respecto a aquel partido en Miami hace 11 meses. Sus gestos denotaban su comodidad durante el desarrollo de un partido que fue siempre favorable. Es que Del Potro se presentó con un saque imparable y quebrando en el primer game de Kudla, al que pareció pesarle el contexto de ser el villano del partido más esperado del torneo. Después, fue todo un trámite sin mayores sobresaltos, pero fundamental para ganar en confianza y empezar poco a poco a meterse en el ritmo del circuito.

El revés era la gran incógnita en su vuelta y, aún tímido, respondió con altibajos. Es previsible que después de tanto sufrimiento, de tanta angustia y de tanta agonía, después de haber coqueteado con el retiro y con días enteros en los que no podía levantarse de la cama, aún no se anime a soltar el golpe como supo hacerlo en sus mejores días.

Sin embargo, su muñeca izquierda superó la primera prueba, aún cuando haya jugado con más slice de lo habitual. Es que su debut en Delray Beach fue apenas un eslabón más en una recuperación que es paulatina, tal como será su consolidación nuevamente en un tenis que lo espera con los brazos abiertos, como lo hicieron en la noche de la Florida cientos de fanáticos que disfrutaron de un show inesperado, porque el ambiente estaba plagado de incertidumbre alrededor de las condiciones, no sólo de su mano, sino también de su físico y del resto de sus golpes.

Visiblemente emocionado, Del Potro agradeció tanto cariño a un público que no se movió hasta que quien fuera apodado “The Comeback Kid”, por sus hazañas en el US Open 2009, abandonó el court. Las tribunas que mostraban muchas camisetas argentinas y de Boca respondieron ensalzando a un ídolo que estaba de vuelta, a uno de los mejores tenistas del mundo que intenta reencontrarse con el que supo ser y que, al menos por una noche, pareció retroceder en el tiempo para lograr un triunfo categórico e incuestionable, con la suficiencia y superioridad que supo marcar frente a rivales de segundo orden cuando él era el cuarto mejor jugador del mundo.

El placer, es cierto, duró poco, pero tendrá un segundo capítulo mañana, cuando enfrente al australiano John Patrick Smith, 135º del mundo, que protagonizó uno de los cimbronazos del torneo al eliminar a Ivo Karlovic, tercer preclasificado. Del Potro, aquel muchacho de 27 años que hace siete meses miraba apesadumbrado una cámara en la que confesaba que su ilusión era poder jugar una vez más al tenis, está de vuelta.