Dolor en el cuerpo y en el alma

altaban poco más de dos minutos para el final del encuentro frente a New Orleans Pelicans cuando el ala pivote Ryan Anderson intentó penetrar para acortar la diferencia de once puntos. Manu Ginóbili se interpuso en su camino y como un sastre calzó a su rival para sacarle una falta ofensiva. Pero Manu, aún victorioso, no se levantó enseguida y quedó retorciéndose en el piso de dolor por un rodillazo de Anderson que había impactado en su ingle. Después de un par de minutos un Tim Duncan vestido de civil lo acompañó junto a integrantes del cuerpo técnico rumbo al vestuario. Todo parecía normal, aunque en su trayecto al vestidor Manu debió arrodillarse de dolor en el pasillo.

Parecía un golpe más en una zona sensible para cualquier hombre pero, de cara al sector de prensa, preocupaba el lenguaje corporal de Manu. Para cualquiera que ha sufrido un impacto en las partes bajas, el dolor merma después de algunas flexiones. Sin embargo, Manu no podía ni siquiera pararse y enseguida se fue de la cancha entre visibles muestras de dolor.

Post partido y con el triunfo ya consumado, reinaba la incertidumbre en la zona mixta. Gregg Popovich, quien atendió a la prensa de forma rutinaria inmediatamente tras el encuentro, aún no tenía detalles sobre la lesión del escolta argentino: “No tengo idea. No lo he visto aún. No estaba en el vestuario y no tengo idea que es lo que sucedió”.

LaMarcus Aldridge, estrella de la noche con 36 puntos, cerró su conferencia ante la multitud de periodistas que esperaban sus declaraciones riéndose ante una pregunta en tono cómplice sobre el golpe que había recibido Ginóbili.

Si bien la sonrisa de Aldridge era sinónimo de tranquilidad, el panorama se modificó drásticamente cuando Tony Parker fue tajante ante otra interpelación cómica de un periodista: “No quiero hacer chistes con eso. No tenía buena pinta”. Manu Ginóbili jamás apareció por el vestuario y abandonó el estadio. En la madrugada del jueves fue sometido a estudios que revelaron que era necesaria una operación a causa de una lesión testicular. La intervención quirúrgica, que se llevó a cabo durante la mañana, lo marginará “indefinidamente” de las canchas según el reporte oficial de San Antonio Spurs aunque como mínimo necesitará un mes de reposo para recuperarse.

Una desafortunada acción de juego (un rodillazo en la ingle) interrumpirá una temporada brillante de Manu, superando ampliamente las expectativas a su alrededor. Los Spurs deberán reponerse a una pérdida de incalculable valía. Es que la influencia de Manu va más allá de ser el cuarto goleador del equipo y el líder de la fundamental segunda unidad. En San Antonio, coinciden hinchas y especialistas, es imposible pensar en ganar el anillo sin él en su máximo esplendor.

Al menos durante el próximo mes, Popovich intentará matizar su ausencia con el joven Kyle Anderson y el sorprendente rookie Jonathon Simmons. Manu se perderá la gira del rodeo -al menos doce partidos- hasta el próximo 3 de marzo cuando San Antonio enfrente nuevamente a los Pelicans y retornará al menos con una veintena de encuentros para recuperar ritmo de cara a los Playoffs.