La previa de la NBA: División Suroeste

El suroeste está trazado por una matriz absolutamente competitiva, constatada en una última temporada que tuvo a las cinco franquicias de la cruenta división en los playoffs.

San Antonio Spurs

La figura: Kawhi Leonard

Tim Duncan y Manu Ginóbili renovaron sus contratos, Tony Parker continuará como base titular y LaMarcus Aldridge se sumó a las huestes de Popovich pero los Spurs son el equipo de Kawhi. Cualquiera de los antes mencionados sería la piedra basal de la mayoría de los 29 equipos restantes de la NBA pero en San Antonio manda Leonard, moldeado genéticamente por un Pop que en 2011 traspasó a George Hill para hacerse de un jugador del que nada se esperaba. El ojo clínico del mejor entrenador del mundo no falló y cuatro años más tarde vio como la predicción que lanzó en 2012 se había cumplido a rajatabla como si de un futurólogo infalible se tratara: “Creo que va a ser una estrella y con el paso del tiempo será la cara de los Spurs”.

Con 24 años, Kawhi ya ganó un anillo y el premio al mejor jugador de las finales. Leonard es una estrella, diferente al resto porque su repertorio es mucho más sutil, menos espectacular pero no por ello menos determinante. En las finales frente a Miami secó a LeBron James y en la última temporada recibió el premio al defensor del año, convirtiéndose en el tercer jugador en la historia en consagrarse como MVP de una final y DPOY uniéndose a Michael Jordan y Hakeem Olajuwon.

Kawhi comenzó su carrera en los Spurs siendo un gran jugador defensivo pero se transformó en un jugador total en apenas un puñado de años, dominante en ambos extremos de la cancha. Leonard, quien extendió su contrato a cambio de 90 millones de dólares por cinco años, promedió en la última temporada 16.5 puntos, 7.2 rebotes, 2.5 asistencias y 2.31 robos por partido. Como aliciente, Danny Green también rubricó su continuidad y los Spurs se aseguraron mantener a la mejor defensa perimetral de la NBA.

El factor X: LaMarcus Aldridge

There is a new sheriff in town. LaMarcus desembarcó en San Antonio para renovar el núcleo interno de un equipo cuyo Big Three coquetea temporada a temporada con su desarticulación, mientras la nostalgia empieza a invadir a una franquicia que se convirtió en dinastía gracias a Tim, Manu y Tony.

Aldridge fue el protagonista de la novela más extensa de la última agencia libre. Portland luchó hasta el cansancio por conseguir su renovación, los Lakers de Kobe y Russell se reunieron con él mientras Phoenix y Houston aguardaban impacientes su aprobación para ejecutar un sign and trade que les permitiera liberar salario para ficharlo pero LaMarcus, tal vez cautivado por la posibilidad del éxito instantáneo, se inclinó por San Antonio. Pop, Duncan, Parker y Leonard se reunieron con él para convencerlo y graduarlo en un curso intensivo de su ADN. 80 millones por cuatro temporadas bastaron para que LMA regresara a su estado natal.

Describir a Aldridge, uno de los mejores internos de la liga, resulta redundante. Sus movimientos rememoran los mejores tiempos de Duncan y Nowitzki. Dominante en el poste bajo, desarrolló su tiro a media distancia hasta convertirlo en su arma letal e incluso mejoró notablemente en su faceta defensiva pese a ciertos tiempos de desconexión que, seguramente, Popovich corregirá.

En los papeles, San Antonio parece haber sumado una pieza digna de su linaje que lo vuelve a postular como uno de los máximos candidatos al anillo. Duncan, Ginóbili y Parker coincidieron en que puede ser el factor que los lleve a un nuevo campeonato. “Es la primera vez que conseguimos a alguien de este calibre. Casi me desmayo cuando me enteré” aseguró Tim. Esto me emociona. Cuando mirás que LaMarcus es parte del equipo resulta muy emocionante”, certificó Manu. Las probabilidades de éxito son altísimas y con Popovich en el banco el proyecto parece ser infalible pero otros imperios han caído y será tarea de la mente brillante que perpetuó a uno de los mejores equipos de todos los tiempos lograr que una estrella como LMA se adapte al sistema solidario de los Spurs.

El entrenador: Gregg Popovich

Es una temporada especial para el mejor entrenador de la NBA porque decidió dar un golpe de timón incorporando a Aldridge a su familia. Probada la calidad de LaMarcus, la principal amenaza para Pop será gestionar el ego de un jugador que era amo y señor de Portland para convertirlo en uno más dentro de un plantel desprendido del narcisismo y orgullo de las estrellas. Pero Popovich le marcó sus límites desde la pretemporada cuando lo obligó a descansar por una molestia en el músculo de un muslo: “Él no quería descansar. Bueno, bienvenido a los Spurs le dije y lo mandé a sentar”. El resto es historia conocida: con Popovich, San Antonio siempre será candidato.

Pronóstico de NINN: de menor a mayor durante la temporada regular, clasificarán cómodos a playoffs ganando más de 50 partidos por 17º año consecutivo. Como en 2014/2015, a partir de marzo serán letales con Aldridge amalgamado a un equipo que será imparable. Top 3 candidatos a quedarse con el anillo.

Houston Rockets

La figura: James Harden

Todo en Houston gira a su alrededor gracias a Sam Presti. Convertido en el mejor escolta de la NBA y uno de los jugadores más decisivos de la liga, durante la última temporada desplegó todo su talento y demostró que es el hombre indicado, por carácter y por liderazgo, para conducir hacia un hipotético anillo a la franquicia de Houston. Incluso coqueteó con el MVP pero Stephen Curry era inalcanzable. Para colmo, durante la agencia libre la gerencia se movió y cumplió con su deseo: en una decisión inentendible de los Nuggets, Ty Lawson se sumó a los Rockets para que la Barba encuentre a su ladero en uno de los potenciales mejores backcourts de la liga, amén de los Splash Brothers de Golden State. Harden y Lawson, los Dynamic Brothers, deberán conocerse a lo largo de la temporada porque podría haber un concreto conflicto de intereses por la posesión. Lawson, quien cambió de aires por su constante inconducta (fue detenido por manejar ebrio y con posesión de marihuana y arma de fuego), deberá mejorar sus números de las últimas dos temporadas.

En un equipo que se mueve en base a porcentajes y estadísticas, Harden es el único jugador capaz de construir capítulos épicos e imposibles que escapan de la tiranía de las calculadoras y los porcentajes.

Factor X: Dwight Howard

Después de perderse 41 partidos durante la última temporada por distintas lesiones, la recuperación de Superman es una incógnita pese a su crecimiento durante los playoffs. Después de dos temporadas, aún no ha logrado la cohesión necesaria con Harden para poder brillar a su lado. Al contrario, mientras la Barba se afianzaba como potencial MVP, Howard se convertía en un jugador prescindible para Houston por sus rutinarias ausencias. Portento físico, sigue siendo el rey de la zona pintada. Mortífero y eficiente en ataque, despótico en defensa, si su físico lo acompaña Howard podrá brillar en un equipo y principalmente en una liga que van a contramano de un pivot old style.

El entrenador: Kevin McHale

Si bien parece estar pintado en una franquicia que se mueve bajo el yugo del nerd Daryl Morey, durante su última campaña ha demostrado un libreto atípico, interesante y cargado de personalidad para ajustar sobre la marcha en una serie inolvidable frente a Los Ángeles Clippers. Elegido para manejar los egos de un plantel con dos grandes estrellas, ahora deberá domar a Lawson tras sus problemas extradeportivos de la última temporada. McHale, criticado por la liga, seguramente tenga en su interior una lucha oprimida por rebelarse a las analytics que trazan la genética de los Rockets, alimentados a fuerza de triples y bandejas/volcadas. Mientras tanto, hit & run en Houston.

Pronóstico de NINN: Lawson corregirá su conducta durante su primera temporada aunque discutirá en más de una oportunidad con Harden pero al final del camino McHale logrará pacificar las aguas. Final de conferencia.

Memphis Grizzlies

La figura: Zach Randolph

Debo confesarlo: Z-Bo y los Grizzlies son uno de mis fetiches de la liga por diferentes razones. Randolph, principalmente, porque podría ser el gordito de nosotros que llegó, un outsider en un mundo plagado de estrellas y físicos tallados a mano. Dueño de un talento prácticamente único, es uno de los anotadores interiores más contundentes de la NBA. Su foot work en el poste bajo es un espectáculo. Además, es una máquina de capturar rebotes de costa a costa y junto a Marc Gasol constituyen una de las mejores parejas de internos de la liga.

El factor X: Mike Conley

Otro argumento para aumentar el romanticismo de un equipo ideal para nostálgicos que disfrutamos el presente mientras añoramos el pasado. Como los Grizllies, Conley es un base de otra época, de una era en la que el base pensaba en una construcción colectiva y no en aumentar su foja de servicios siendo el máximo anotador de su equipo. Conley mejora a sus compañeros desde su conducción equilibrada donde identifica y selecciona la mejor opción posible. El Grit and Grind nació en 2010 y se sostiene a través del tiempo sobre cuatro fundamentos: su poderío sobre la pintura, la ferocidad defensiva de Tony Allen y el altruismo eficaz de Conley.

El entrenador: David Joerger

Otro equipo basado en las analytics, tan bien representadas en la taquillera Moneyball protagonizada por Brad Pitt. Joerger, inexperto, llegó para reemplazar a Lionel Hollins. ¿Sobreviviría el estilo old school a la ausencia de Hollins? La estadística primó y Memphis sigue jugando igual que antes, un básquet de culto, contracultural: un juego lento que coquetea siempre con los 24 segundos, una defensa áspera e implacable, un base que maneja el tempo como pocos, la pareja de internos más dominantes de la liga y una organización que no se construye desde tiradores sino desde el pivot y el ala pivot.

Pronóstico de NINN: Competitivos como siempre, clasifican a playoffs y apenas pasan la primera ronda.

Dallas Mavericks

La figura: Dirk Nowitzki

18° temporada para quien es considerado por muchos aficionados y expertos como el mejor extranjero en la historia de la NBA. 37 años. El cruel tiempo ha decidido que el alemán deje de ser aquel jugador imparable que arrollaba rivales, pero Dirk se ha reinventado a base de talento e inteligencia. Pese a su edad, sigue siendo determinante en la liga aunque estará masticando bronca porque Dallas no será, al menos durante esta temporada, un contendiente real al anillo de campeón. Por lo menos, seguiremos disfrutando de la belleza que emana su turnaround fadeaway.

El factor X: Deron Williams y Wesley Matthews

Empecemos por Deron: The best that never was, un jugador que hace menos de un lustro se ganó un lugar en el debate por el mejor base de la NBA. Será el segundo intento de los Mavs de recuperar a un gran base tras el fracaso en la operación Rondo. Superados los treinta años y perjudicado por un estado físico deplorable nadie imagina una resurrección instantánea. En Dallas deben encontrarse los únicos que confían en que Deron puede ser todavía un jugador a la altura de la liga.

Matthews es un buen escolta, insoportable en el aspecto defensivo y letal desde el perímetro. ¿Por qué las dudas? Se rompió el talón de Aquiles y deberá demostrar que puede regresar a su mejor versión. Setenta millones de dólares por cuatro años parecen una apuesta arriesgada por un jugador sumergido en un mar de incertidumbre.

El entrenador: Rick Carlisle

Carlisle es un genio, capaz de concatenar piezas para construir un equipo inolvidable como fueron sus Detroit Pistons, con la audacia para cambiar un partido sobre la marcha con sus ajustes tácticos y con carácter como para manejar al problemático Rajon Rondo. Esta temporada, después del fiasco que significó la no contratación de DeAndre Jordan en una de las historias más increíbles de la última década, deberá gestionar con recursos limitados. En el talento de Dirk y la pizarra de Rick nace la única esperanza de los Mavs.

Pronóstico de NINN: Clasifican a Playoffs y afuera en primera ronda.

New Orelans Pelicans

La figura: Anthony Davis

El futuro, ayer. Mr. Limitless no tiene techo y solo es cuestión de tiempo, en complicidad con una buena gestión del roster, para que empiece a sumar trofeos de MVP a rolete. Davis es el jugador que todo general manager sueña. De hecho, en una encuesta reciente, el 86.2% de los GM de la NBA lo eligieron como su piedra basal para una hipotética nueva franquicia. Dueño del contrato más lucrativo de la liga después de su renovación (firmó por 145 millones y cinco años), en la última temporada ha acumulado méritos para quedarse con el premio al jugador más valioso (finalizó 5to) y descolló en los playoffs promediando más de 30 puntos por partido, además de 11 rebotes. Con apenas 22 años, es solo cuestión de tiempo para que se convierta en la máxima estrella de una liga que parece haber encontrado al sucesor de los sobrenaturales LeBron James y Kevin Durant. Davis acumula un físico prodigioso, una increíble capacidad atlética, una inusitada coordinación y cantidades insondables de talento. Es uno de los mejores defensores de la liga y crece continuamente en su faceta ofensiva, infalible en el poste bajo, gran tirador desde media distancia y encima se empeña en aumentar su repertorio, trabajando en su de tres puntos. Letal, las aspiraciones de los Pelicans dependen de un muchachito de cejas prominentes dueño de una foja de servicios escalofriante.

El factor X: El entourage

En una franquicia en la que todo depende de Davis, aunque eso sea muchísimo, será fundamental que el resto esté a la altura de uno de los mejores jugadores de la liga. Con The Brow dominando el juego interior, la incóngita estará en la eficacia en el juego perimetral.

Tyreke Evans, Norris Cole, Jrue Holiday, Omer Asik, Quincy Pondexter, Alexis Ajinca, Alonzo Gee, Ryan Anderson y Eric Gordon deberán responder ante la exigencia que representa tener en su plantel a Davis. Con Holiday, Evans y Gordon, New Orleans tiene pluralidad de estilos para la base y un backcourt más que decente.

Para acercarse al éxito, será clave que las lesiones dejen en paz a un equipo que sufrió las bajas de Asik, Ajinca (los laderos de Davis en la pintura) y Evans.

El entrenador: Alvin Gentry

La partida de Monty Williams y el desembarco de Alvin Gentry puede ser el disparador para que los Pelicans se conviertan en animadores seriales. Gentry, quien vuelve al rol de coach tras conquistar el anillo junto a Steve Kerr en Golden State, pretende revolucionar la liga con un equipo que capitalice la infinidad de recursos de Davis. Su agresiva propuesta tiene en su estrella a su principal aliado aunque deberá lograr que el resto este a la altura.

Pronóstico: Mejorarán su record e ingresarán en playoffs. Afuera en primera ronda. Davis será firme candidato al MVP.

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