Si bien desde la primera conferencia de prensa posterior al cierre de los comicios los diferentes actores de la coalición Cambiemos aventuraban una elección histórica, en el pabellón que oficia de sede en Costa Salguero reina la incredulidad. La escena se repite como una cadena interminable de sentimientos que convergen en un maremoto de locura impulsado por un resultado que ni siquiera el más optimista hubiera imaginado. Efectivamente, habían hecho historia.

Son las 12 de la noche, quince minutos después de que Ernesto Sanz, brazo radical de la alianza construida para la ocasión, exigiera al Gobierno Nacional la publicación de datos que se mantenían en un secretismo inexpugnable después de cinco horas de finiquitados los comicios. De repente, desde las entrañas del búnker surge un rugido ensordecedor porque las pantallas muestran los primeros resultados y las especulaciones se convierten en certezas impensadas: Mauricio Macri no solo está forzando el balotaje, mojón señalado como sinónimo de éxito en la previa, sino que le está ganando a Daniel Scioli en las elecciones nacionales pero es María Eugenia Vidal quien irrumpe en la escena en papel protagónico porque le saca cinco puntos a Aníbal Fernández en busca de la gobernación de la Provincia de Buenos Aires.

“Se siente, se siente, Mauricio presidente” gritan enardecidos los militantes y se suman los colaboradores de prensa que minutos antes estaban al servicio del periodismo. Nadie lo puede creer. Unos se agarran la cabeza, otros lloran desconsolados, otros bailan y saltan hasta quedarse sin voz mientras otros tantos se funden en un abrazo interminable. Después de meses de una campaña sumamente exigente, el PRO empujado por la fuerza Cambiemos había superado radicalmente sus expectativas.

Con los resultados develados, volvieron a salir a escena todos los actores de la coalición triunfante. Pero Macri no habló y fue apenas el ladero de una María Eugenia Vidal que se repitió una y otra vez en agradecimientos. Macri no habló, aunque ya había hablado, sabiendo que probablemente terminará perdiendo esta primera vuelta por apenas algunas décimas y preparándose para lo que será una batalla de un mes por la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner. Macri bailó, se puso la galera del Mago Sin Dientes, y siguió bailando.

En Costa Salguero es la una de la mañana y la música no se apaga. Todos siguen bailando y la fiesta, aseguran, no tendrá fin.

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