Por papá

Emanuel Cusolito (21-1, 19KOs) estuvo a punto de retirarse, con apenas 24 años, invicto y después de un nuevo nocaut que apuntalaba la proyección de uno de los principales prospectos del boxeo argentino. Después de derribar en el tercer round a Juan Pablo Parada en Junín y tras sumar su decimoquinto triunfo al hilo, la Ardilla recibió la noticia más triste de su vida al salir del vestuario: su papá, el hombre que había impedido que se dejara llevar por las malas juntas del barrio y lo había convertido en boxeador, había fallecido a causa de un infarto.

Enceguecido por el odio, nada tenía sentido para él, ni la vida ni el boxeo. A punto estuvo de colgar los guantes, tirar la toalla y dedicarse de lleno a la panadería que los Cusolito tienen en Zárate pero empujado por su mamá decidió seguir. “Después de la pérdida de mi viejo estuve muy enojado conmigo mismo y con la vida porque me sacó lo que más quería pero mi vieja me alentó y me puse a pensar que tenía que seguir sin él”.

Sin embargo, su carrera parecía truncarse sin el ladero que lo había acompañado durante toda su vida, ese padre convertido en amigo y entrenador que había sido fundamental para edificar sus sueños. Ocho meses después, Cusolito fue noqueado en el quinto round por Maximiliano Luis Márquez en su presentación en el mítico Luna Park. Parecía el prólogo del fin.

Pero pasaron casi tres años y Emanuel ocupa uno de los cuartos del Sands Casino en Pennsylvania a la espera de la pelea por el título del mundo interino súper gallo del Asociación Mundial de Boxeo que protagonizará frente al invicto mexicano Moisés Flores. Del enojo por la incapacidad natural del hombre para responderse con argumentos certeros la pronta despedida de un padre a encontrar en su espíritu el combustible principal para afrontar un complejo desafío: “Estoy acá por mi papá. Le prometí que iba a pelear por el título mundial y llegué pero no me conformo porque quiero ganar para dejar su apellido en lo más alto“.

Moisés Flores (23-0, 16KOs) es el obstáculo que se interpone entre la Ardilla y el cinturón de campeón. El mexicano viene de derrotar a Oscar Escandón en decisión dividida en la que fue la mejor presentación de su carrera. Sin embargo, y si bien es campeón del mundo, el mexicano está lejos de nombres de la talla de Guillermo Rigondeaux y Carl Frampton, por citar a algunos de los púgiles que dominan la categoría. Es por ello que Cusolito, quien tendrá su primera experiencia mundialista y su primer combate en Estados Unidos, tiene ante sí una chance inmejorable para consagrarse campeón y conquistar a una audiencia que seguramente se enamorará de su estilo sanguinario cuando su combate sea transmitido en la televisión abierta de Estados Unidos.

“A Moisés lo veo fuerte, es aguerrido y peleador pero veo falencias en su defensa, piensa mucho cada golpe. Tengo que estar rápido y preciso en las combinaciones, me preparé durante diez semanas para lanzar golpes durante doce rounds y sé que le van a doler mis golpes” confío Cusolito, mientras controla los nervios para subir al ring en el combate más trascendental de su historia porque “esta pelea va a cambiar mi carrera“.