Orden de sucesión

La fisonomía del boxeo moderno, tal como la conocemos, dejará de existir en breve cuando Floyd Mayweather decida abdicar a su trono. Cuando la leyenda se refugie en la eternidad y se convierta en una gárgola inmortal, se desatará un proceso tan incierto como atractivo en busca del un nombre propio que se adueñe de un deporte acéfalo. Será una batalla encarnizada hasta que un príncipe demuestre su linaje y proclame a los gritos que se ha convertido en el nuevo rey, una conflagración entre herreros que intentarán marcar a fuego su apellido en la nueva era que comenzará cuando Floyd, en septiembre o en mayo, entregue su corona.

Una semana después de que Money se consagrara como el mejor del siglo, Saúl Álvarez (44-1-1, 31 KO) subirá al ring emplazado en el Minute Maid Park de Houston frente a un aforo que se estima en 60.000 fanáticos para presentar su candidatura como heredero al trono ante James Kirkland (32-1, 28 KO) en una noche que promete saciar el vacío de dramatismo que cosechó #MayPac.

Canelo, que en octubre cumplirá diez años como profesional, reúne varios de los condimentos excluyentes requeridos en un gran boxeador para convertirse en estrella. Con apenas 24 años conjuga una fórmula ideal de experiencia y juventud, tras haber jerarquizado su foja después de un extenso prólogo frente a rivales de menor valía que fueron simples estaciones para engrosar su récord. Los nombres de Kermit Cintrón, Shane Mosley, Josesito López, Alfredo Ángulo y Erislandy Lara ya se apilan encimados en su récord. En medio, la mejor versión de Mayweather lo devolvió a la escuela en una derrota incontestable que aplacó su ansiedad, una lección sobre la cual erigir sus futuros pergaminos.

Será la reaparición de la otra gran joya de Golden Boy Promotions en un año que ya tuvo a Lucas Matthysse triunfante en la batalla de Verona frente a Rulsan Provodnikov. Después de diez meses por una lesión en su tobillo, Canelo regresará al ring tras el parate más largo de su carrera en una noche que representa una oportunidad pero también una obligación: con la chance de capitalizar el contexto que generaron Mayweather y Pacquiao, brillar en Houston podría ser su escaparate definitivo para conquistar a un mundo decepcionado.

Con Julio César Chávez Jr. de fracaso en fracaso, los fanáticos mexicanos sepultaron esa dicotomía entre el Junior y Canelo. En la tierra azteca parece haber unanimidad con respecto a Álvarez, de creciente carisma, llamado a ser el nuevo guerrero de una tradición que enaltecen nombres como los de Juan Manuel Márquez, Érik Morales y Marco Antonio Barrera. Kirkland podría ser el hombre ideal para un combate que solidifique esa sensación.

Durante los primeros años de su carrera, el texano se ganó el apodo de “Mini Mike”. Kirkland, vehemente, determinado, poderoso y violento, encarnaba el espíritu de Tyson, esa voracidad imparable por el nocaut instantáneo. Tenía falencias pero bajaba la cabeza, lanzaba una ráfaga de golpes y ponía a dormir al rival de turno. Su desprolijidad en el ring era, por supuesto, una semblanza de su vida. Con un repertorio que aventuraba páginas gloriosas para su carrera, el propio Kirkland autodestruyó su futuro: acumuló 54 inoportunos meses de detención que, dividíos en dos, interrumpieron sus periodos de consolidación.

Todavía acorralado por la sombra de quien pudo haber sido, el estadounidense encontró un desafío impensado en una carrera tan emocionante e irregular como su boxeo. Kirkland es un enigma, indescifrable no por su estilo evidente sino por su compromiso. Sin Ann Wolfe, clave con sus entrenamientos dictatoriales para adoctrinar a la bestia, el texano afrontará el desafío más importante de su carrera con un nuevo equipo de trabajo que tendrá al ignoto Nick Morones Jr. en su rincón.

Mientras planifica su futuro y sueña con Miguel Ángel Cotto, Canelo tendrá en Kirkland un rival que se prestará a dramatizar una noche en la que Saúl Álvarez podrá agregarle épica a su carrera y seguir sumando méritos para considerarlo uno de los posibles aspirantes a la corona que, tarde o temprano, Mayweather dejará vacante.