Paul Williams está postrado, desgarbado, sabiendo que no solo no va a poder subirse a un ring sino que la parálisis en sus piernas será eterna. Sin embargo está feliz, se saca fotos, firma autógrafos y mueve la cabeza al ritmo del show del rapero afroamericano Rick Ross mientras saluda a otros tantos que confluyen en una misma alegría: verlo vivo después del fatídico accidente que sufrió el 27 de mayo de 2012 cuando se estrelló con su moto de camino al casamiento de su hermano.

Las Vegas de vez en cuando se permite algunas minúsculas licencias, un incómodo sosiego dentro de tanta parafernalia. Mientras todos los campeones del mundo que merodeaban las inmediaciones del MGM Grand subían al escenario para recibir los aplausos del público, Williams miraba desde su silla de ruedas. Su presentación fue el oasis emotivo dentro del show con el público, los invitados e incluso los periodistas de pie brindándole una estruendosa ovación.

Antes de su fatídico accidente, Williams era boxeador. Campeón del mundo wélter y mediano, era uno de los mejores. En Argentina se hizo famoso por ser el actor secundario de uno de los éxitos más impactantes de la historia del boxeo vernáculo, la víctima de aquel inolvidable nocaut que le propinó Sergio Martínez en noviembre de 2010. Sin saberlo, ese día empezaría a marcar el destino de ambos: fue el disparador de la popularidad y el reconocimiento de Maravilla como un gran campeón del mundo y uno de los últimos capítulos de Williams.

Tras la derrota frente al argentino, Williams había empezado a reconstruir su carrera con valiosos triunfos frente al cubano Erislandy Lara y el japonés Nobuhiro Ishida. Días antes de su accidente, había rubricado el sideral contrato que lo devolvía al primer plano en el combate contra el popular Saúl Canelo Álvarez. Su moto se interpuso en su camino.

Todavía empecinado y con el espíritu inquebrantable del boxeador que quiere pelear inmediatamente, en una conmovedora entrevista que brindó el último cinco de julio, The Punisher aún soñaba con volver al ring. Sin embargo, después del pesaje de #Mayhem, quien conducía su silla de ruedas entregaba folletería sobre su fundación con la leyenda “retired american former professional boxer”.

Williams tendrá que aprender a vivir con un retiro obligatorio. Mientras tanto, difunde con su presencia en Las Vegas su iniciativa. “Paul Williams Foundation” tiene como objetivo involucrar a los jóvenes en el deporte, enviarlos a campamentos donde puedan desarrollar tanto sus habilidades como su espíritu deportivo, enfocándolos hacia modelos de conducta benignos.

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