Marcos Maidana desdibujó absolutamente todas las fronteras hasta convertirse en símbolo de un pueblo. Es el ícono máximo de La Raza Latina, ese conglomerado de fanáticos hispanohablantes que lo siguen en cada una de sus presentaciones. Los argentinos lo vieron nacer y crecer hasta obligar a Floyd Mayweather, el mejor libra por libra y uno de los mejores de la historia del pugilismo, a darle la revancha. Los mexicanos, la otra gran constelación que enloquece con el boxeo, lo adoptaron como a un hijo por su estilo sanguíneo.

La revancha frente al Pretty Boy estadounidense no es más que el premio a una carrera que fue construyendo peldaño a peldaño, avanzando en el casillero gracias al poder de fuego de sus puños sin padrinos que le regalaran peleas inmerecidas o títulos de papel. Además es un duelo de estilos, arriba y abajo del ring: el letal noqueador frente al exquisito esteta, la humildad frente a la egolatría, la mesura frente a la verborragia, la familia frente a los excesos.

Ganando o perdiendo, con mejores o peores formas, con más o menos argumentos boxísticos, Maidana siempre mantuvo indómito su espíritu e inconquistable su corazón. Además del mortífero poder de sus puños, enamoró a los mexicanos con su valentía y su coraje, haciendo gala de su resiliencia después de aquel pernicioso gancho al hígado de Amir Khan o la incontestable derrota frente a Devon Alexander.

La mayoría de los mexicanos apoyarán a Maidana en el MGM Grand este sábado, como sucedió este viernes cuando en el pesaje atronó un estruendoso “olé, olé, olé, Chino, Chino”. Si bien el maniqueísmo entre su figura y la de Mayweather es uno de los argumentos principales que enarbolan los mexicanos, la realidad es que ellos mismos confirman que adoran el estilo guerrillero del argentino e incluso su forma de ser.

El fanatismo de los hinchas mexicanos se extiende también a la admiración de los mitos del pugilismo azteca. Julio César Chávez, por ejemplo, lo describió como “uno de los más peligrosos del mundo, probablemente el más peligroso que ha enfrentado Mayweather en toda su carrera. Maidana tiene características singulares que son propias de los mexicanos. No tiene miedo, es bravo y pelea como si no hubiera mañana”.

Erik Morales, quien fue derrotado por el Chino en un fallo que despertó polémica, lo elogió: “Ser un gran guerrero mexicano es dejar todo arriba del ring, dejar tu corazón y tu alma ahí arriba. Así lo hizo el Chino en la pelea anterior frente a Mayweather. Maidana tiene el corazón de los guerreros mexicanos”.

Este sábado, ni Maidana ni los argentinos estarán solos en el MGM. Allí estarán los mexicanos y el resto de la Raza Latina, deseosos de ver a “ese pinche Mayweather dejar de pelear como niñita y plantarse a pelear” en la lona y al Chino, su ídolo adoptivo, haciendo historia.

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