Toda mi vida fui un perdedor. Desde chico me acostumbré al fracaso y a la decepción, a rebotar una y otra vez con esa mina que me volvía loco pero que se fue con otro pibe más lindo, más inteligente, con más guita. En un mundo preestablecido, los destinados a perder pocas veces ganamos, pero esos momentos son únicos e inolvidables porque tenemos la certeza de que el goce será intenso pero efímero, antes de volver a caer derrotados. Me pasó una y otra vez, esa sensación de estar enamorado, de imaginarme de su mano durante décadas y proyectar nuestra vejez juntos, hasta que la realidad me cacheteó otra vez, iluso yo que creía que una vez, al menos en una miserable oportunidad, iba a poder ganar.

Ella siempre se escapó como Román, pero nunca antes había estado tan convencido de que nuestra relación estaría sellada por la eternidad. Es la analogía perfecta de mis romances. Después del amor, el adiós. Enceguecido, entregado en cuerpo y alma a ella hasta el día que el hechizo se rompió, el día en que la magia se terminó y desató la etapa más dura, la de aprender a vivir sin ella, la de volver a caminar solo, la de recuperar viejas manías, la de saber que ya no te va a esperar con ese plato que solo ella podría preparar después de tus interminables jornadas de laburo, la de superarlo sin dejar de amar, porque uno sigue amando pero solamente por su instinto natural de supervivencia decide empezar a olvidar de a poco, para reconstruirse, para buscar otra mujer con la que volver a ilusionarse, con la que volver a imaginar una familia, con la que volver a soñar la eternidad.

Román se va a Argentinos y es un día triste. Es triste la forma y el momento, es triste darse cuenta que otra vez volví a perder, que ni siquiera acá pude ganar, que cuando soñaba por fin con que podría tener un amor legendario, eterno, se termina abruptamente por el capricho de uno, dos, tres o no se cuantos. No me importa ahora, no me interesan los detalles, si fue la guita o un capricho, si Angelici tenía un encono particular con él y se cobró su esperada venganza en frío, tan en frío como cuando esta tarde Argentinos Juniors le ofrendó una calurosa bienvenida a su hijo pródigo.

Nuestro amor será eterno, como el de esa piba que un día me dejó pero de la que nunca me pude olvidar porque fue la primera, la única, la que más me hizo disfrutar, la que más alegrías me dio, esa que me hacía sentir por fin un ganador, con la que me enorgullecía caminar por la calle, con la que me animaba a  afrontar la más cruenta de las batallas, la que me sostenía en mis peores momentos y me protegía del miedo. Pero ya no estaremos juntos, habrá que resignarse con verla feliz con otro, con saber que está contenta, que por fin pudo estabilizar su vida e incluso tener hijos con otro, porque aunque no sea yo la amo tanto pero tanto que su felicidad es mi felicidad, por más trillado que suene.

Tal vez sea mejor así, no lo se. Ahora tendré que aprender a vivir solo otra vez, a sacarla de mi rutina, a reconstruir mi corazón para entregarme a otra que me haga soñar, que me haga ilusionar. Tal vez sea mejor así, porque como dijo Guardiola cuando se fue del Barcelona, el tiempo desgasta todo y nos hubiéramos hecho daño, o quizás no, pero siempre está latente el riesgo de destruir nuestros maravillosos recuerdos.

Empieza una nueva etapa en otras vidas. El Diez ya no va a estar estampado en su espalda ni vamos a tener a quien encomendarnos cuando la mano venga jodida, no vamos a encontrar esa mano milagrosa que nos rescataba cuando estábamos al borde del abismo, cuando parecíamos derrotados. Ya no vamos a tener esa estampita viviente a la cual rezarle para que obre un último milagro, para que gane un partido más a pesar de estar acompañado por nombres indignos de nuestra historia.

Román se va a Argentinos. Nuestro vínculo será eterno gracias a las alegrías que construimos juntos. Será el momento de refundarse. Empieza una nueva etapa, la del después del romance.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s