El cazafantasmas

Harold Ramis habrá sonreído donde quiera que esté con el homenaje que le brindó Joel Campbell en la película más taquillera del festival de éxitos que es el Mundial de Brasil 2014. Quienes estuvieron en Fortaleza certifican que, camino al vestuario tras su descollante actuación, la nueva gema del fútbol costarricense se fue cantando: “I ain’t afraid of no ghosts I ain’t afraid of no ghosts. ¡GHOSTBUSTERS!”. Campbell había atrapado al fantasma del Maracanazo.

Para algunos osados, el capítulo más glorioso de la historia uruguaya representa una victoria pírrica porque el batacazo condenó a una eternidad entregada a la garra charrúa. El campeón de América le regaló la iniciativa a Costa Rica en su debut mundialista, después del cuarto puesto en Sudáfrica. A los resultados, cada tanto, hay que atizarlos con una demostración de poder. El desparpajo y el talento de Campbell fueron una lección para Tabárez: la enjundía debe ser un plus y no la piedra fundacional de un proyecto. Por caso, el Maestro decidió entregarse a Stuani y relegar a Gastón Ramírez. Costa Rica lo destrozó.

Su unipersonal fue la rebeldía que mantuvo viva la ilusión de un pueblo durante el primer tiempo, escoltado por “Conejo” Navas. Bryan Ruiz nunca apareció. En la segunda etapa fue el factor diferencial, indescifrable para un equipo que acusó cada gambeta como una estocada más. Un gol y una hermosa asistencia para enterrar a la Celeste. El hombre que había sido sensación en la previa por no encontrar su álter ego en cien paquetes de figuritas ponía de cabeza el grupo C y se daba a conocer al mundo como el MVP de una victoria memorable, la más importante en la historia de su país.

Campbell es un hombre que dinamita los escaparates. La Copa América de Argentina, el mejor de un rejunte de emergencia que convocó Ricardo La Volpe, despertó la curiosidad de gigantes europeos. Arsene Wenger, siempre afable a moldear el talento en ciernes, aceptó el desafío y lo incorporó a sus huestes. Recién dos años después recibió el permiso de trabajo para jugar en la Premier League. Mientras tanto, se fogueó en el Lorient francés, el Betis español y el Olympiakos griego.

Wenger estaba comentando el partido para la televisión francesa. Siempre cauto en sus palabras, se envalentonó con una actuación que ya es eterna: “Tendremos un jugador de clase mundial la próxima campaña con el equipo. Jugó ésta noche, es Joel Campbell“.