Ser hijo de un futbolista debe representar una carga insoportable, más aún cuando tu papá es una leyenda del club más importante de tu país. Mientras el pequeño Daley disfrutaba de su despreocupada niñez, Danny alimentaba con títulos su idilio con la hinchada. La herencia, para bien o para mal, suele ser una carga que injustamente el sucesor se ve obligado a llevar sobre sus espaldas. Con la premisa de mantener el apellido en el olimpo ajacied debutó como lateral izquierdo un Daley que tras sus primeros pasos fue rotulado con la dolorosa etiqueta del nepotismo: “Solo juega porque es el hijo de Danny”.

Pero Danny se ganó en cancha la estirpe del apellido Blind. Frank de Boer, otro mito del Ajax, fue clave en su resurrección porque le entregó el mediocampo en una arriesgada apuesta que hizo saltar la banca. Agresivo, defensivamente aplicado, criterioso, un físico incansable y una zurda que es un cincel. Su fulgurante progresión lo convirtió en el motor del campeón holandés, en el mediocentro perfecto que puso de rodillas al Barcelona de Martino.

Blind conmovió a Holanda y se convirtió en un número puesto en las convocatorias de Louis van Gaal. Mientras brillaba como bastión defensivo por delante de los centrales, en la selección volvía al flanco izquierdo para ocupar su posición natural. A partir de la lesión de Strootman y la ausencia de un compañero de calidad para De Jong en la medular (pocos confiaban en De Guzmán), Daley ganaba enteros para replicar como Oranje su brillante rendimiento en el Ámsterdam Arena. El pueblo lo pedía, pero van Gaal decidió afrontar las críticas: Daley Blind debutó en Brasil como carrilero izquierdo en un contracultural 3-5-2.

La paliza táctica de van Gaal a Del Bosque minimizó las diferencias de calidad y recursos favorables a España. Robben y van Persie brillaron en su revancha particular en la noche de Salvador de Bahía con goles que quedaron inmortalizados en la historia. Sin embargo, la clave del triunfo fue ese mediocentro ideal que jugó en el lateral izquierdo pese a los encarnizados cuestionamientos de medios e hinchas. Su lectura táctica fue la clave para generar superioridad, ya sea con la pelota en los pies o replegado para engrosar su inexpugnable sistema defensivo.

Esa prodigiosa zurda cultivada en la cantera del Ajax dinamitó las espaldas de los centrales españoles y torció un resultado desfavorable en apenas un suspiro. Dos jugadas calcadas que desataron el abuso de Holanda al último campeón del mundo. Libertad para lanzar desde el extremo, intuición del delantero para atacar el espacio y una precisión quirúrgica para dos gestos técnicos que se repetirán hasta el hartazgo: la palomita eterna de van Persie y el dominio con la cara externa del botín izquierdo de Robben.

Arjen y Robin, un dueto con potencial de superhéroes modernos, se llevaron los flashes pero Daley fue la llave para un triunfo histórico. Entre las sombras, afincado contra la línea de cal, Daley seguirá esperando paciente para asestar un golpe de nocaut al rival de turno, el outsider por excelencia en lo que va de la Copa del Mundo. Nunca alguien tan insignificante había sido tan determinante.

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