El alma croata

Es el eterno subestimado, seguramente porque nunca renunció al escaparate ucraniano, una plaza de segundo orden exclusiva de unos pocos especialistas. La trascendencia europea que el Shakthar Donest ucraniano conquistó durante el último lustro divulgó su nombre en el mercado internacional, aunque él rechazó innumerables ofertas de España e Inglaterra. En secreto pugna con Dani Alves por el cetro a mejor lateral derecho del mundo, aunque nadie lo sepa.

Amén de la banda que porta con orgullo alrededor de su brazo, Darijo Srna es el líder y alma de Croacia. Que sea el capitán de un equipo distinguido por la estampa de Luka Modric es una mera formalidad, un premio a su determinación, su constancia y su intensidad. Desde el flanco diestro emerge el corazón de Metković, el valiente grito de los 300 espartanos que invadieron Termópilas, un brío revulsivo que gana campeonatos desde un puesto menospreciado por sabios de ocasión.

Templó su espíritu al fragor de las críticas tras el fracaso en las Eliminatorias rumbo a Sudáfrica 2010. La prensa fustigó su actuación, dudando abiertamente de sus capacidades no solo como futbolista sino como buque insignia de su país. Srna se sobrepuso con horas de terapia y con el apoyo de su padre Uzeir, quien durante la Segunda Guerra Mundial sobrevivió a infinitas atrocidades que padeció su familia. Su última Eurocopa fue brillante pese a la pronta eliminación en la fase de grupos.

En Brasil podrá confirmar las sensaciones que sembró en tierras polacas. Srna conjuga su experiencia robustecida en los grandes escenarios europeos con una multitud de virtudes que lo convierten en un inesperado factor diferencial. Como lateral de primer nivel, cumple sobradamente las expectativas en la faceta defensiva. Mediocampista reconvertido, es un puntal indescifrable para el rival cuando incursiona en tareas ofensivas, se asocia con los mediocentros de buen pie que alinea Niko Kovac y llega al área rival, tanto para definir como para lanzar centros con quirúrgica precisión. Su pegada, tanto en velocidad como en ataques estacionados, es brillante.

Sin embargo, su mayor virtud resulta prácticamente imperceptible. Srna es una ventaja táctica en sí mismo porque la banda derecha es suya. Donde otros necesitan multiplicar esfuerzos, Darijo los absorbe, crea superioridad en mitad de cancha y le permite al doble pivote ocupar el centro sin necesidad de trasladarse hacia los costados.

En el debut mundialista protagonizará un duelo con tintes memorables frente a Marcelo, lateral izquierdo de similares características. La lesión en las costillas que sufrió en la final de la Copa Ucraniana aterrorizó al pueblo que lo eligió como símbolo. Pero Slaven Bilic, entreandor en la Eurocopa 2008, lo definió con precisión: “Pueden pegarle, puedes verlo destruido en el piso pero Darijo se parará y seguirá luchando. Es como Robocop”. Si Mandzukic es el gol y Modric el fútbol, Srna es el alma croata.