Deslumbró al universo cuando su nombre irrumpió en los medios tras su precipitado debut en el Bucaramanga. A sus dieciséis años, el nuevo niño maravilla hacía sus primeros pasos como profesional. Su físico aún adolescente era un disfraz momentáneo, un traje de ocasión para desconfiar de su talento innato e insondable. Boca Juniors, un gigante argentino, le extirpó al Leopardo su última joya a cambio de una oferta minúscula, un millón de dólares urgentes para sanear la crisis económica que azota a los clubes del fútbol vernáculo.

Heredero de Juan Román Riquelme, recibió la diez de sus propias manos y se convirtió en la piedra angular de un proyecto que conquistó tres Copas Libertadores con él cafetero como estrella. Las ofertas eran siderales, además de interminables. Barcelona, Manchester City, Bayern Munich, PSG, entre otros. Real Madrid se lo llevó a cambio de setenta millones después de que conquistará la Copa del Mundo en Sudáfrica con su selección, certamen que lo consagró como el mejor del mundo por delante de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. En la Casa Blanca se erigió rápidamente como héroe y quebró la maldición de la décima para sumar dos Champions League más a sus vitrinas. A días de un nuevo Mundial, el pueblo colombiano espera por el profeta enviado por la frustrada generación del 94 para revalidar su cetro en Brasil. Esta es la biografía de Sherman Cárdenas. O no.

Su extenso palmarés fue un milagro del Football Manager 2007. Eran épocas de ocio absoluto, cuando las responsabilidades de la adultez no asfixiaban. Jugar a ser técnico era todo un ritual: elegir un plantel, identificar sus puntos débiles, descifrar los refuerzos idóneos y armar la estrategia ideal para maximizar las virtudes y minimizar las falencias. También era nuestra única preocupación. Aunque eran virtuales, sentíamos a cada jugador como una parte nuestra que no se circunscribía únicamente a la computadora. Relatábamos nuestros partidos con los amigos y escribíamos las formaciones en los márgenes de nuestros cuadernos. Era un mundo paralelo de esos que Hugh Everett identificaba en su teoría de los Universos múltiples. Como hincha, siempre elegía a Boca. Hurgando por los recovecos de los foros en los que debatíamos sobre posibles incorporaciones, encontré en Cárdenas a un futuro crack cuyo precio era una ganga. Sus números eran magníficos, su destino era la gloria. Lo compré y se transformó en el mejor del mundo. Él y yo desatamos una hegemonía tiránica en América. Eramos invencibles.

Sherman Cárdenas nunca se enteró de nuestras hazañas. Su debut en el Bucaramanga fue nuestro fenómeno disruptivo entre un presente que es y aquel que pudo haber sido y nunca fue. Cárdenas se consolidó como un buen jugador pero nunca colmó las expectativas que su alter ego había generado. No solo yo me había percatado de sus cualidades en el juego. El mundo entero aprovechaba el ridículo precio que aseguraba disfrutar sus virtudes. Cada uno tendrá su historia particular con ese Cárdenas virtual, historias que el real ni siquiera se animó a soñar durante el último lustro. Después de Bucaramanga se fue a Millonarios, jugó en La Equidad y recaló en Junior antes de asentarse definitivamente en Atlético Nacional, después de ser criticado e incomodado con la incorporación de Edwin Cardona.

Cárdenas brilló en la noche de Rosario, cuando Atlético Nacional hincó al poderoso Newell’s para asegurar su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores donde lo espera el Atlético de Mineiro, último campeón. Sherman, como si definitivamente aquel homónimo digital hubiera encarnado en su diminuta figura, estampó un segundo gol antológico y cerró el partido con su asistencia en el tercer gol, perpetrados ambos por su prodigiosa zurda. Se fue con la épica resuelta, exhausto por un partido de ritmo incansable. No sé si podrá ganar una Libertadores, si algún día jugará en Boca, si levantará la Copa del Mundo o si se convertirá en un mito del Real Madrid pero, al menos durante un ratito me reencontré con aquel Sherman que conquistó el mundo a mi lado.

5 comentarios en “Realidades paralelas

  1. Cuantos jugadores serán mas recordados en el futuro por sus proezas en Football Manager o similares que por lo logrado en el campo de juego real, en esas épocas (2007, 2008) Sherman lo era todo en aquellos juegos, seguramente basado en el potencial que le veían, bueno que lo pueda demostrar aunque sea en destellos o partidos como el de ayer

  2. Que crack era Sherman en ese FM, cuando te metés en la edición del juego te das cuenta que hay muchos de estos, que tienen todas las condiciones para ser cracks mundial y por h o por b se estancan, pero la calidad nunca la pierden

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