El fútbol no es sólo de los futbolistas. El fútbol es, sobre todo, de los futboleros. Y, cada vez más, de las mujeres. Y cuando el fútbol incluye una final de Copa Libertadores, y cuando la final es entre Boca y River, el fútbol puede ser de una actriz y de una diputada nacional, de un orfebre y de un periodista. Flavia Palmiero, Natalia Villa, Juan Carlos Pallarols y Jonatan Viale visitaron la redacción de LA NACION en una luminosa mañana de sábado. Podrían haber estado tomando sol, paseando con sus familias o preparando el asado. Todo muy atractivo, pero nada comparable con juntarse para charlar sobre los dos partidos que obsesionan a todo el país, comenzando por el mismísimo presidente de la República.

LN: -¿Cómo están viviendo la final que se viene?

Villa: -Es una conjunción de muchas cosas. Es una final, con muchos nervios. Creo que para nosotros es importante porque hace un par de años que no la jugábamos. Significa una vuelta de Boca a la Libertadores. Es una final contra River, nada más y nada menos. Es ansiedad, pasión y nuestro eterno rival en una final de la Copa Libertadores.

Palmiero: -A mí me pasa que siento el hecho histórico y es algo muy especial. Irónicamente decía que era lo único que faltaba en noviembre. Es una buena oportunidad para demostrar que podemos convivir, River y Boca, en nuestro país. Uno lo ve en otros países del mundo y piensa que sería hermoso poder sentarse en una cancha como ellos, entre hinchas del Real Madrid y el Atlético. Tenemos que estar todos felices de haber llegado a una final. Es importante para ambos equipos. Me siento orgullosa de que hayan llegado los dos. Obviamente quiero ganar, en mi casa somos todos de Boca salvo mi novio, infiltrado, que es de River. Es una gran oportunidad para los argentinos de demostrar que podemos convivir.

Pallarols: -Amo al deporte. Boca y River, uno sin el otro, no somos nada. Es para demostrar y tenemos la oportunidad de demostrar qué somos, cómo somos. Durante décadas nos juntábamos todos en todas las canchas. Los líos deben ser negocios para alguien. Personalmente, lo tomo como cuando le hago un desafío a mi novia: a veces quiero que gane ella. Si no hay amor, si solo hay odio, bronca y resentimiento, no sirve. A veces me sale el hincha y me dan ganas de putear, pero me quedo callado. Pese a que soy de River, veo muchos partidos de Boca porque vivo a diez cuadras.

Palmiero: -Es cierto, somos de Barracas y San Telmo, es como tener la Bombonera de fondo. Cuando salís a caminar se escucha de todos lados.

Pallarols: -Yo me hice hincha de River, pero mis mejores amigos son de Boca y voy a ver a Boca. Estuve cenando en la casa de Angelici, estuvimos trabajando en un proyecto para que las familias vuelvan a la cancha. Vamos a volver a ser el gran país que fuimos.

Viale: -Me cuesta ser optimista. Yo ya tengo taquicardia, presión alta, estoy durmiendo tres o cuatro horitas, viviendo síntomas personales agudos complicados. Es como un sueño medio raro, que nunca vivimos. Si hay alguna posibilidad de ganarle a Boca una final de Libertadores es en este momento histórico, con este técnico, con este equipo. En cuanto a lo colectivo, es una oportunidad histórica. Envidio mucho al Real Madrid-Atlético, Juventus-Milan, Borussia Dortmund-Bayern. Algunos incluso fueron finales de Champions League y no pasó nada, estuvo todo bien, solo gente llorando y terminó ahí. Me da pena que no haya prosperado el tema de los visitantes por el temor de los presidentes de los clubes, pero entiendo que hay mucho en juego y que si algo llega a salir mal… Estoy convencido de que es el evento de clubes más importante de la historia.

LN: -¿Sienten que hay más miedo por perder que ansias por ganar?

Palmiero: -Todavía no estoy pensando si vamos a ganar o perder. Aún no puedo creer que este pasando esto.

Viale: -Es bravo perder. Me vuelvo loco por ser campeones de América ganándole a Boca. Me imagino perder contra Boca, todo lo que pasó con la historia reciente, es bravo. Hay miedo a perder.

Villa: -Hay terror, está claro. Uno piensa y quiere dejar de pensarlo inmediatamente. Está claro que uno tiene en la cabeza que va a ganar ese partido, eliminar a River, jugar el Mundial de Clubes. Está el temor de perder el partido, aunque creo que es un buen momento para jugar contra River, estamos con mística de Libertadores, lo demostramos en los últimos partidos.

LN: -¿Creen que para Boca perder la final equivale a irse a la B?

Villa: -¡NO! ¡Nunca! Uno es uno y su historia, la historia no se borra.

Viale: -La palabra mancha es una frase hecha. Yo digo que es una crisis superada.

Palmeiro: -A nosotros no nos pasó, nunca discutas con dos mujeres, menos con una política y una actriz (ríe). Estoy atónita con la situación y quiero disfrutarlo. El fútbol nos une a nivel personal, con amigos, familia y quiero disfrutarlo.

Pallarols: -Demostramos que el descenso fue algo que pudimos superar…

Viale: -(interrumpe) Ellos se mueren.

LN: -¿Con quién van a ver el partido?

Palmiero: -No lo voy a ver con mi novio, que es de River, porque me divierte el tema de mandarle mensajes. Encima yo le doy suerte a él, ni loca acepto verlo con él. Viene a mi casa y ganan, por eso quiere venir a mi casa a ver todos los partidos, hasta que me calenté y le dije que basta, ni siquiera contra otros rivales. Miralo en tu casa y después lo hablamos. Tal vez lo vea con mis hijos o sola, depende. Soy de putear.

Viale: -Yo le grito al televisor, soy superior al Tano Pasman. En el primer partido contra Gremio fui a la cancha, estuve en el palco con Rodolfo D’Onofrio y me saqué con el árbitro peruano que nos bombeó todo el partido, que paraba el juego todo el tiempo. Estaban todos tranquilos y empecé a lo barra. D’Onofrio me miró como diciéndome ‘estás en el palco, calmate’. La ida la voy a ver con mi familia y en la vuelta iré a la cancha.

Villa: -El primero lo voy a ver en La Bombonera. El segundo no sé, falta mucho, es un detalle que decidiré el mismo día. No lo voy a disfrutar: lo voy a sufrir. Vamos a tener que ver la repetición para disfrutarlo. Imagino que veré los dos en la cancha de Boca.

Pallarols: -Tengo una pantalla muy grande en casa, lo vemos ahí. Si puedo ir a la cancha, voy a la cancha. Ahí me sale el tarado, empiezo a putear. Un día le hacemos un gol a Boca y mis amigos me dicen ‘dale, gritalo’. Obvio, lo grité. Son inseguros los de Boca, no estoy preocupado.

Palmiero: -Algunos son inseguros, nosotras no.

LN: -¿Tienen promesas para la final?

Viale: -Hay, pero si las decís, no se cumplen.

Villa: -Cábalas tenemos siempre. El volumen del televisor…

Palmiero: -Si vas ganando, no te levantás ni al baño pero si perdés te cambiás de televisor, te vas a la cocina. Vas probando. Lo más genial es que uno cree que cambian las cosas por eso.

Viale: -Nosotros nos sentamos igual, siempre igual, cada uno sabe su lugar. Falta uno de los chicos y River pierde. Es bravo, tenemos el grupo de Whatsapp y discutimos.

Pallarols: -Está bien, ¿quién no prende una vela?

Villa: -Si lo dejás de hacer, podés perder…

Viale: -Soy lo más racional que existe en el mundo con todo, pero el fútbol me lo saca, me vuelve pasional.

Pallarols: -Es como un acto amoroso. Yo lo estoy disfrutando. Si gana River, que va a ganar, mucho mejor. Seguiremos recordando durante dos, tres o cinco semanas.

Viale: -Es para toda la vida. Se lo voy a contar a mis nietos, a mis tataranietos.

LN: -Hay una frase que circula en uno de los dos grandes, no vamos a decir cual, pero que dice que después del partido va a haber un grande menos.

Palmiero: -Son chicanas, nada más. No coincido, esto sigue y vamos a seguir peléandonos.

Villa: -Aunque perder, te marca un poquito…

Viale: -Si le ganamos la final, se mueren. Vos imaginate River campeón de la Libertadores contra Boca, no se recuperan nunca más.

Villa: -Y también imaginate a Boca campeón en el Monumental.

Viale: -No va a pasar, no va a pasar…

Villa: -Sí va a pasar, pero va a ser difícil pasar el domingo.

Palmiero: -Quiero conciliar acá pero es muy difícil… (ríe).

Viale: -¿Cómo te levantás después?

Villa: -Vos tal vez podés explicarlo mejor (Se ríe).

Viale: -No, no tiene nada que ver. Ya te dije, fue una circunstancia excepcional de la historia.

Villa: -Va a ser difícil, pero uno tiene que confiar en el equipo. Cuando uno quiere al equipo, lo banca igual.

Palmiero: -Acá cada uno ha confesado. El señor (señala a Pallarols) está de novio o casado con una mujer de Boca, yo estoy de novia con un hombre de River, ellos no confesaron, no confesaron sus parejas.

Villa: -No tengo pareja.

Palmiero: -¿Te enamorarías de un hincha de River?

Villa: -Sí, claro.

Palmiero: -¿Y vos? ¿Tu mujer? (mira a Viale)

Viale: -De ninguna manera. Mi mujer es de Boc…(interrumpe dándose cuenta de su error) es de River.

Palmiero: -¡Su mujer es de Boca! (se ríen y aplauden todos)

Viale: -Estuviste muy bien, estuviste muy bien. Mi mujer es de River, mi hijo es de River, mi mamá es de River, mi papá es de River.

Palmiero: -¿Te enamoraste alguna vez de una hincha de Boca?

Viale: -Sí, pero no era fanática, podíamos convivir.

LN: -¿Hay hijos del clásico rival?

Viale: Mi hijo se para frente a la televisión, tiene dos años, y canta “ier, ier”. Debería ser muy mal padre para tener un hijo de Boca.

Villa: -No tengo hijos pero no tiene chance, no hay chance.

Pallarols: -Hay mucha corrupción en este país. Tengo algún hijo bostero, una nieta bostera, otra que depende quién vaya se pone cualquier camiseta. Tengo una bisnieta que no sabemos, pero le atrae el color (toca la camiseta de River).

LN: -¿Qué ventaja tiene cada equipo sobre su rival?

Viale: -River tiene mejor mediocampo ofensivo. Pity Martínez y Exequiel Palacios. Boca tiene mejor nueve. Benedetto es un animal, Pratto y Scocco no están pasando su mejor momento pero le tengo confianza a Borré. Para simplificar: River tiene mejor mediocampo ofensivo y arquero, Boca mejor número nueve.

Palmiero: -Yo técnicamente de River no voy a hablar, por razones obvias. Realmente la presencia de Benedetto… ¡Es San Benedetto!

Villa: -Nosotros tenemos la mística de la Libertadores. La Libertadores es de Boca, siempre. Históricamente. Vamos por la séptima. Nosotros el partido lo ganamos con la camiseta.

Viale: -Quedó medio en blanco y negro esa mística, ¿eh? [ríen los cuatro]

Villa: -Siete vamos a tener. ¡Siete!

Pallarols: -La pasión la tenemos por igual, pero estoy convencido de que River tiene, y hace tiempo, mejor equipo.

Publicado en La Nación

Santiago Ponzinibbio irrumpió en la conferencia como quien llega a su propia fiesta: se subió al escenario con el talante y el look de una estrella -gafas oscuras y camisa floreada- para enfrentarse cara a cara con Neil Magny, octavo clasificado en la división wélter y coprotagonista del combate principal de la primera velada de UFC en Argentina. El estadounidense, risueño y simpático durante toda la jornada, lo recibió con una sonrisa, le pidió un segundo antes de posar para las fotos de rigor, sacó unos lentes del bolsillo interior de su campera y se los puso para inmortalizar su primer encuentro.

Si la compañía más prestigiosa de artes marciales mixtas del mundo incluyó en su calendario a la Argentina como parte de su política expansiva, más allá de su decisión de globalizar el deporte, la producción de Ponzinibbio, con un récord de 27-3 (8-2 en UFC) y seis triunfos consecutivos, sin dudas fue un factor decisivo.

“Creo que influyó bastante”, confesó el argentino de 32 años a LA NACIÓN, “Yo venía hablando, veníamos hablando junto a mi empresario, pidiendo para que se haga. Hasta que lo conseguimos. El rendimiento influyó bastante. Ellos vieron que estoy para ser campeón mundial. Estuve en Escocia frente a un campeón del mundo y gané en 82 segundos, empezaron a ver mi potencial y se consiguió hacer esto para trabajar más el deporte acá. Pero creo que fue importante mi rendimiento deportivo”.

Un lustro después de su debut frente al norteamericano Ryan LaFlare, la empresa desembarcará en el Parque Roca el próximo 17 de noviembre con un show que promete conquistar al, por ahora, reticente mercado argentino. “Los mejores peleadores del mundo vienen a la Argentina. El mismo evento que se ha hecho en Las Vegas, en Londres, en todo Estados Unidos, está viniendo a la Argentina”, anticipó la leyenda brasileña Antonio Rodrigo “Minotauro” Nogueira, excampeón interino de peso pesado y actual embajador latinoamericano de UFC.

Para Ponzinibbio es otro objetivo cumplido: “Es un sueño hecho realidad haber podido traer un evento a la Argentina. Hace muchos años que vengo peleándola, siempre de visitante, remándola. Combatí en Brasil, en Canadá contra un canadiense, en Europa contra un Europeo. Estoy muy contento de que se haya dado esto”.

La velada en Buenos Aires es su consolidación como emblema de la UFC para el mercado Latinoamericano, una década después de haber emigrado a Brasil para perfeccionar su Jiu Jitsu en un viaje que duraría apenas 15 días pero que se transformó en una travesía de años. En Florianópolis durmió de prestado, hizo masajes y vendió milanesas para sobrevivir hasta que fue elegido para participar de la segunda edición del reality show “The Ultimate Fighter”, certamen en el que fue subcampeón porque una lesión lo marginó de la final. En medio de la frustración, el guiño del destino: la UFC le ofreció un contrato que le cambió la vida para siempre.

Su ascenso fue fulgurante aunque recién se recibió de estrella hace un año en Glasgow. Ponzinibbio viajó a Escocia para ser el actor de reparto en el combate de fondo frente al islandés Gunnar Nelson pero conmocionó al mundo con un nocaut en el primer round y se llevó el premio a la performance de la noche, una noche que lo consagró.

Hoy es el número diez del mundo en el escalafón de los welters y la bandera de UFC, un deporte en constante crecimiento que desde 1993 cosechó 284 millones de fanáticos en todo el mundo y que celebró más de 440 eventos en 22 países, en Argentina: “Los últimos diez años de mi vida fueron muy difíciles. Fue muy pesado, una lucha constante. Ser uno de los diez mejores era utópico, traer a la UFC a la Argentina era utópico y sin embargo se pudo”.

No hay utopías para Ponzinibbio, quien ya trazó su destino: “En 2019 voy a pelear por el titulo mundial”.

Publicado en La Nación

Hace un año, Novak Djokovic se retiró de su partido frente a Tomas Berdych por los cuartos de final de Wimbledon, el primer paso de un calvario que lo obligó a ausentarse del Abierto de los Estados Unidos y del circuito. En enero se sometió a una cirugía y recién regresó a los entrenamientos en marzo. El serbio parecía perdido en un laberinto sin salida, sumido en la incertidumbre entre varios cambios en su equipo de trabajo y su lesión en el codo derecho. En mayo, por primera vez en los últimos once años, cayó fuera del top 20.

Publicado en La Nación

Novak Djokovic cumple con el ritual: después de conquistar Wimbledon por cuarta vez en su carrera, arranca un pedazo de pasto del Court Central del All England, se lo pone en la boca, lo mastica y lo traga. El serbio es el nuevo campeón del Grand Slam británico tras vencer al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2 y 7-6 (7-3) en dos horas y 18 minutos de juego.