La clase abierta de van Dijk



Jürgen Klopp es consciente de que no hay margen de error en el pulso entre su Liverpool y el Manchester City de Pep Guardiola por la Premier League. En la recta final, incluso un empate puede sepultar las chances de uno de los dos protagonistas. Está prohibido dejar puntos en el camino, mandamiento que obligó al alemán a desarmar el mediocampo de su equipo a los 76 minutos en el 1-1 parcial del último domingo frente al Tottenham. El ingreso del delantero holandés Divock Origi expuso la urgencia de un momento crucial en la temporada: había que ganar o ganar.

Envalentonado a la caza de un título que no consigue hace 29 años, Liverpool ofreció los espacios lógicos de la desesperación. Tottenham, paciente e inexpugnable, esperaba la contra agazapado mientras frustraba al tridente Salah, Firmino y Mané. El reloj se consumía, Hugo Lloris obraba milagro tras milagro y cada minuto asfixiaba las chances de los Reds, más propensos a su enésima frustración que a una victoria de campeonato.

Pero justo cuando la campaña del Liverpool parecía condenada en una jugada con reminiscencias de aquel resbalón de Steven Gerrard frente al Chelsea que le costó su consagración y le sirvió el título al Manchester City, Virgil van Dijk salvó la temporada sin tocar la pelota en una acción defensiva que Anfield Road celebró hasta la afonía. Si un gol heroico suele quedar en la memoria como el momento crucial de un campeón, la jugada de van Dijk, a los 84 minutos y con el 1-1 parcial, será el emblema en caso de que Klopp y sus muchachos alcen el trofeo.

Van Dijk aterrizó en Anfield en diciembre de 2017. Regalo de año nuevo, Liverpool desembolsó 85 millones de euros para convencer al Southampton de deshacerse del promisorio central. “En Southampton estaba al mismo nivel, pero el mundo entero no estaba mirando”, explicó Klopp, principal responsable de su contratación.

Quince meses después, el holandés es uno de los mejores zagueros del mundo, sino el mejor y más completo. Bastión fundamental para sostener la valla menos vencida del torneo, invicta en 17 encuentros, ahora es una deidad.

“Obviamente tuvieron una fantástica oportunidad cerca del final del partido, justo antes de que nosotros anotáramos, y Virgil demostró por qué es probablemente uno de los mejores defensores del mundo gracias a su poder de decisión, la forma en que cerró los espacios y cómo le transfirió la presión al rival”, comentó su compañero Trent Alexander-Arnold.

Mauricio Pochettino, entrenador argentino del Tottenham, fue aún más contundente: “Esa jugada demuestra por qué Liverpool pagó 85 millones de euros por van Dijk”.

La jugada se transformó rápidamente en viral, aunque las redes sociales se debatieron acerca del impacto del holandés. Aunque imperceptible a simple vista para el ojo ocasional, la influencia de van Dijk en el errático desenlace fue determinante para malograr la definición de Moussa Sissoko: el francés ejecutó un zurdazo esforzado, ahogado, que se fue por encima del travesaño de Allison.

Van Dijk ofreció una clase abierta de temporización, un recurso técnico y táctico cuya finalidad es dificultar la inevitable progresión del rival en situaciones adversas. Tras recuperar en la puerta del área de Lloris, Sissoko desató un contragolpe perfecto: tocó a un costado, Danny Rose verticalizó, Harry Kane eyectó, de primera y pivoteando en mitad de cancha, un pase fantástico a Son Heung-Min que, también de primera, tocó para la incursión a toda velocidad de Sissoko.

Van Dijk se encontró en inferioridad numérica a campo abierto. Sissoko llevaba la pelota pegada al pie a la espera de una señal, un milimétrico error del central holandés, para servirle el gol a Son. La jugada duró cinco segundos, más que suficientes para que van Dijk expusiera sus argumentos como mejor central del mundo: inmutable, obstruyó permanentemente las opciones de pase de Sissoko arreándolo hacia afuera para obligarlo a definir con su pierna débil.

La lectura, casi automática de van Dijk, fue perfecta. Sissoko no marcó goles en 34 partidos durante la actual temporada y apenas anotó dos en 114 partidos con la camiseta del Tottenham. Son, en cambio, acumula 17 tantos en 39 encuentros de la presente campaña, 64 en sus cuatro años en el club y 113 dianas en 344 presentaciones durante su carrera.

En evidente desventaja, la solución era reducir las probabilidades. Atacar a Sissoko hubiera dejado un carril ideal para que el francés lanzara el pase y Son, ambidiestro, definiera a su merced. Van Dijk aguantó, clausuró la línea de pase y obligó a Sissoko, sin espacio para enganchar para su diestra, a definir de zurda. El mediocampista francés, condicionado, falló en su definición.

“Fue una magnífica pieza defensiva. No la vas a encontrar en ningún manual de entrenamiento. Lo que diferencia a van Dijk es la forma en que piensa con claridad en los momentos de mayor presión. Él sabía que si Son recibía el pase, la pelota iba a terminar dentro del arco. Su pensamiento inteligente e instintivo en el fragor de la batalla le dio a Liverpool una victoria crucial”, resaltó Martin Keown, antiguo defensor que vistió las camisetas del Arsenal y de la Selección de Inglaterra.

Con van Dijk convertido en héroe, Liverpool revivió gracias al blooper inédito de Toby Alderweireld, quien le entregó los tres puntos al Liverpool que sueña con volver a reinar en Inglaterra.

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