El deporte contra Trump



LA PRIMERA PROTESTA (14 DE AGOSTO DE 2016)

Colin Kaepernick, quarterback de San Francisco 49ers, permaneció sentado en el banco de suplentes durante el himno nacional de Estados Unidos en el partido inaugural de pretemporada frente a Houston Texans. Seis días después repitió frente a Denver Broncos. Sin embargo, nadie se percató de su sentada hasta el 26 de agosto a través de una foto que publicó una periodista en Twitter en la previa del duelo frente a Green Bay.

“No me voy a levantar para mostrar orgullo por la bandera en un país que oprime a la gente negra y a las personas de color. Para mí, esto es más grande que el fútbol americano y sería egoísta de mi parte mirar para otro lado”

Tienen que cambiar muchas cosas pero una específica es la brutalidad policial, hay personas que son asesinadas injustamente. Los policías están cobrando un sueldo para matar gente. Eso no está bien“, agregó semanas después de los asesinatos de Alton Sterling en Luisana y de Philando Castile en Minnesota.

Después de consultarlo con un veterano de guerra, Kaepernick se hincó por primera vez el 1 de septiembre en el último amistoso de pretemporada frente a San Diego Chargers. Cuestionado, argumentó que pretendía crear conciencia sobre el racismo, la injusticia social y la brutalidad policial contra “los negros y las personas de color”. Un día después anunció que donaría un millón de dólares a diferentes ONG.

TRUMP APARECE EN ESCENA (29 DE AGOSTO DE 2016)

Rumbo a la Casa Blanca, Donald Trump atacó a Kaepernick durante una campaña para recaudar fondos en Seattle: “Tal vez debería encontrar un país que sea mejor para él. Dejen que lo intente. No va a suceder“, expresó en una entrevista con Dori Monson en la radio KIRO de Seattle.

El candidato republicano profundizaba su discurso a dos meses de las elecciones dirigido a un sector del electorado que se identifica con su ideología. Kap se convirtió en blanco constante de los feligreses de Trump, casualmente con el mismo término despectivo que un año después utilizaría una de las estrellas del deporte norteamericano para referirse al propio Trump.

Sobre el cierre de su candidatura, Trump volvió a disparar contra Kaepernick al responsabilizarlo de la caída en la audiencia de la NFL: el clásico Monday Night Football había caído un 24% con respecto al año pasado mientras que el Sunday Night Football había bajado un 19% y el Thursday Night Football también había perdido un 18% de espectadores.

OBAMA DEFIENDE A KAEPERNICK (5 DE SEPTIEMBRE DE 2016)

CANIBALISMO EN LA NFL (14 DE SEPTIEMBRE DE 2016)

Como símbolo de la protesta, Kaepernick se quedó prácticamente sólo en la NFL. Los nombres propios que se sumaron a Kap fueron pocos, muy pocos: su compañero Eric Reid, Jeremy Lane (Seattle Seahawks), Brandon Marshall (Denver Broncos), Marcus Peters (Kansas City Chiefs), Devin McCourty y Martellus Bennett (ambos de New England Patriots, levantaron sus puños en alto evocando el saludo de Black Power que Tommie Smith y John Carlos inmortalizaron en los Juegos Olímpicos de 1968) fueron algunos de los jugadores que acompañaron el reclamo.

Inicialmente, ninguno de los dueños fue contundente e incluso algunos criticaron abiertamente la iniciativa de un Kaepernick que recibía amenazas de muerte. Muchos de ellos eran donantes de siderales sumas de dinero a la campaña a Trump camino a la presidencia de Estados Unidos: 7.75 de los 106 millones que recibió inicialmente salieron de las arcas de los popes de la liga de fútbol americano.

El aporte de los dueños de la NFL a la campaña de Trump
Shahid Khan -Jacksonville Jaguars- US$ 1.000.000
Robert Kraft -New England Patriots- US$ 1.000.000
Robert McNair -Houston Texans- US$ 1.000.000
Stan Kroenke -Los Angeles Rams- US$ 1.000.000
Woody Johnson -New York Jets- US$ 1.000.000
Daniel Snyder -Washington Redskins- US$ 1.000.000
Jerry Jones -Dallas Cowboys- US$ 1.000.000
Jimmy Haslam -Cleveland Browns- US$ 400.000
Joel Glazer -Tampa Bay Buccaneers- US$ 250.000

Jerry Jones, dueño de Dallas Cowboys que aportó 1 millón de dólares de su propio bolsillo, fue uno de los más críticos en torno a la rebeldía de Kap: “Tengo que dar una gran palmadita en la espalda a todo nuestro equipo, a nuestro cuerpo técnico, a toda nuestra organización… Apoyamos firmemente, firmemente a la bandera en todas las formas en que apoyamos -y es casi ridículo decirlo- a las personas que durante generaciones y generaciones lo han dado todo para que podamos salir aquí y lucir frente a millones de la gente en la televisión. Lo respetamos tanto. Ese es el verdadero negocio. El público de la NFL y el público en televisión es algo muy significativo. Estoy de acuerdo en que se utilice en todas las formas posibles para apoyar a los grandes, grandes contribuyentes en nuestra sociedad. Que cualquiera pueda utilizar partes de esa visibilidad para hacer lo contrario es realmente decepcionante”.

Stephen Ross, propietario de Miami Dolphins, fue uno de los pocos que se mostró a favor de la iniciativa impulsada por Kaepernick. Cuatro de los integrantes de su franquicia se arrodillaron el 11 de septiembre, en un nuevo aniversario de la caída de las Torres Gemelas: “No creo que haya sido una falta de respeto. Todos respetamos la bandera, a nuestros soldados y a todo. Pero creo que estos muchachos están haciendo una conversación de algo que es un tópico muy importante para este país, y los apoyó al 100%”.

ELECCIONES: TRUMP VENCE A HILLARY (8 DE NOVIEMBRE DE 2016)

Fue un día tan histórico como impensado: el hombre ridiculizado durante años se había convertido en presidente del país más poderoso del mundo. Donald Trump le había ganado la pulseada a Hillary Clinton.

Mike Evans, wide receiver de Tampa Bay Buccaneers, también permaneció sentado durante el himno tras las elecciones. Sin embargo, su reclamó no era el mismo que encarnó Kaepernick: “Estados Unidos no está bien ahora mismo. Lo había dicho hace un tiempo. Cuando se postuló pensé que era una broma, pero la broma continuó. No soy una persona política pero tengo sentido común y sé cuando algo no está bien”.

Trump asumió su cargo el 20 de enero de 2017.

EL SUPER BOWL DE TRUMP (5 DE FEBRERO DE 2017)

Como si hubiese sido un guiño, en el primer Super Bowl de la era Trump ganaron los New England Patriots en la remontada de todos los tiempos frente a Atlanta Falcons. ¿Qué relación hay entre Trump y los Patriots? Robert Kraft, dueño y amigo de Donald, fue uno de propietarios que aportó a la campaña del electo presidente. Bill Belichick, histórico coach de los Patriotas, le escribió una carta a Trump después de las primarias. Si bien Tom Brady, el mariscal de campo estrella de New England, no fue explícito, dejó entrever su apoyo a Trump.

Con el Super Bowl bajo el brazo, los Patriots fueron a la Casa Blanca con Kraft y Belichick como emblemas. El propio Kraft le llevó un anillo con el nombre de Trump grabado como ofrenda al flamante presidente. Tom Brady argumentó problemas familiares, pidió disculpas y se ausentó como en la visita a Barack Obama en 2014. LeGarrette Blount, Chris Long, Alan Branch, Dont’a Hightower, Devin McCourty y Martellus Bennett tampoco asistieron. Bennett, quien había bromeado en Instagram con irse a vivir al espacio exterior tras el triunfo de Trump, pidió que derriben el muro con México y anunció post Super Bowl que no iba a ir a la Casa Blanca.

La política también se ausentó del Super Bowl celebrado en Houston, un escaparate hacia millones de personas en todo el mundo. El mensaje de Lady Gaga en el comienzo del show de medio tiempo fue el único mensaje de una noche que le permitió descansar a un Trump hastiado de las críticas.

DE ESTRELLA A PARIA (3 DE MARZO DE 2017)

Todo fue abrupto en la carrera de Kaepernick: desembarcó en la NFL en 2011 y, en apenas un año, se ganó el puesto de mariscal titular, se consolidó como la primera opción y lideró a los 49ers hasta el Super Bowl. Si bien cayeron por 34–31 frente a los Ravens, Kap se convirtió en una estrella a la que le auguraban no solo una pronta revancha por el trofeo Vince Lombardi: pronosticaban que iba a hacer historia en la liga. Para asegurarse su continuidad, en junio de 2014 los 49ers le renovaron su contrato por 6 años y 126 millones de dólares.

Tres años después, Kaepernick es agente libre.

Como si fuera una premonición, reflexionó horas después de que el mundo se diera cuenta de su protesta: “No estoy buscando aprobación. Tengo que levantarme por la gente que está siendo oprimida, si me quitan el fútbol americano, mis patrocinios, sé que protesté por lo que es correcto“.

Su carrera se transformó en un calvario deportivo desde aquel 26 de agosto de 2016. Tras una pretemporada en la que solicitó sin éxito ser traspasado y en la que se sometió a tres intervenciones quirúrgicas, empezó la temporada como suplente de Blaine Gabbert (hoy en Arizona Cardinals). Las decepcionantes actuaciones de Gabbert, combinadas con la presión que ejercieron desde afuera los fanáticos de los 49ers, desembocaron en un eterno retorno: Kaepernick titular.

La campaña fue un fracaso, los 49ers terminaron últimos en su conferencia con apenas dos triunfos en 16 partidos y Kap rindió muy por debajo del nivel que supo ilusionar a todo San Francisco. Terminada la temporada se reunió con John Lynch, flamante GM, y elaboró una conclusión: o se iba o lo cortaban. En octubre, Kap había reestructurado su contrato con los 49ers: eliminaron los últimos cuatro años de contrato e incluyeron una cláusula que le permitía renovar su contrato unilateralmente de cara a 2017. Con la certeza de que Lynch iba a prescindir de sus servicios, Kap se fue solo y el 3 de marzo de 2017 se convirtió en agente libre.

Es que el escrutinio había derivado en un escarnio qué Kaepernick sufrió durante toda la temporada. Los ejecutivos de la NFL filtraban que tenerlo en el plantel era una distracción, que era una mala influencia, que podía dividir a un vestuario, que estaba más enfocado en el activismo que en el juego, que su estrella se había apagado. Incluso llegaron a exponer su veganismo como una de las razones para no contratarlo. Incluso Joe Montana, histórico quarterback de los 49ers que conquistó cuatro Super Bowl y probablemente el mejor de la historia del fútbol americano, lo criticaba abiertamente: “Es una distracción, no es uno de esos jugadores que querés tener en tu equipo”.

Otros, en cambio, aseguraban que Kaepernick estaba en una lista negra cuyo único integrante, a fin de cuentas, era él. Como si los dueños de la NFL hubieran acordado convertirlo en un paria, un reclamo aislado en una liga que temía la ira del presidente Trump.

Un GM que eligió mantenerse en el anonimato fue contundente:

Todavía puede jugar al máximo nivel pero hay tres problemas con él. El primero es que algunos equipos de verdad piensan que ya no puede jugar. Piensan que está acabado. Digamos que ese es el 20% de la liga. El segundo es que algunas franquicias temen la reacción de sus hinchas al incorporarlo. Piensan que puede haber protestas o incluso que Trump puede twittear algo sobre el equipo. Ese es un 10% de la NFL y hay otro 10% que tiene una mezcla de ambas sensaciones. La tercera es que el resto de la liga realmente lo odia y no soporta lo que hizo. No quieren tener nada que ver con él. No se van a mover por él. Piensan que no mostrar interés es una forma de castigo. Incluso creo que algunos equipos quieren usar a Kaepernick como una advertencia para otros jugadores en el futuro.

Trump, ahora presidente, se pavoneó en una conferencia en Louisville: “Ninguno de los equipos de la NFL incorporó al mariscal de campo de los 49ers porque temen que les escriba un tweet desagradable“.

http://www.youtube.com/watch?v=4hyI5R3FCfQ

Como agente libre, Kaepernick apenas tuvo tres ofertas. Con Seattle Seahawks llegó a trabajar pero no fue contratado. Los Baltimore Ravens buscaban un reemplazo para el lesionado Joe Flacco pero el dueño Steve Bisciotti se pronunció públicamente en contra de su protesta. El último fueron los New York Giants pero John Mara, uno de los propietarios, reconoció que desestimó su contratación cuando cientos de cartas de aficionados enfurecidos lo amenazaban: “Si alguno de nuestros jugadores hace eso, no volveremos jamás en nuestras vidas a un juego de los Giants”.

Aaron Rodgers, el mejor mariscal junto a Tom Brady de la actual NFL, fue preciso: “Él debería estar en un plantel ya mismo. Yo creo que no está en ninguno por su protesta”.

La temporada ya empezó y Kaepernick aún es agente libre pero todavía mantiene una esperanza: tendrá tiempo hasta el 31 de octubre para conseguir una franquicia que lo contrate.

CHARLOTTESVILLE (11 DE AGOSTO DE 2017)

La reacción de Trump a la manifestación Unite the Right en Charlottesville, Virginia, fue un cisma en su administración. Grupos de supremacistas blancos, nacionalistas blancos, neoconfederados, neonazis y milicianos se reunieron para reclamar contra el retiro del monumento ecuestre dedicado al general confederado Robert E. Lee. La movilización incitó a los contramanifestantes. Horas después, un hombre lanzó su coche contra una multitud de contramanifestantes, matando a una persona e hiriendo a otras veinte. El Fiscal General de los Estados Unidos calificó los hechos como un caso de terrorismo nacional e inició una investigación para descifrar si podría ser juzgado como un delito de odio.

La respuesta inmediata de Trump fue patética: “Creo que hay culpa en los dos bandos. No tengo ninguna duda sobre ello. Hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento. Hay gente muy buena en ambos bandos“. Los grupos de extrema ultraderecha celebraron la reflexión del presidente. Uno de ellos fue David Duke, ex líder del Ku Klux Klan, quien le agradeció su honestidad en Twitter.

Trump no condenó a los supremacistas blancos hasta dos días después, instigado incluso por su familia. Las consecuencias fueron impactantes a nivel interno e internacional. Por ejemplo, sus dos principales consejos de asesoría empresarial debieron ser desmantelados porque los integrantes renunciaron tras escucharlo exponer en cadena nacional la teoría de los dos demonios.

TRUMP VUELVE A LA CARGA (22 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

Trump sostiene la fórmula que lo llevó al poder: dividir, exacerbar y teatralizar en directo para todo el mundo los preceptos de la derecha. Nadie sabe efectivamente si Trump, que llegó a la presidencia de Estados Unidos por su capacidad para leer el descontento de una clase media blanca que se sintió desamparada durante la administración Obama, piensa lo que dice con la convicción con la que lo dice. Pero lo dice: “¿No les gustaría ver a uno de estos propietarios de la NFL, cuando alguna persona le falta el respeto a nuestra bandera, decir: ‘¡Saquen a ese hijo de puta del campo de juego ahora mismo! ¡Fuera! ¡Está despedido! ¡Está despedido!?”.

En Alabama, Trump recrudeció con su retórica fraccionaria una polémica que con Kaepernick fuera del campo había amainado, al menos deportivamente. Un mes después de que defendiera el accionar del movimiento supremacista blanco al equiparar a los activistas que protestaban contra el racismo con los neonazis y supremacistas blancos que se movilizaron en Charlottesville, Trump declaró públicamente que todo aquel que no respetaba el código de bandera era un hijo de puta que merecía ser despedido.

Trump pareció leer que era necesario ser contundente para erradicar del mapa la discusión sobre el racismo en Estados Unidos, corrió el eje e impuso una nueva: los deportistas son unos irrespetuosos con los símbolos patrios, con los veteranos de guerra, con el país.

Trump apuntó hacia los jugadores de una liga complaciente que, hasta el 22 de septiembre, solo había respondido con arrestos individuales. Trump, quien hace dos semanas pidió la destitución de una periodista de ESPN de raza negra por llamarlo “supremacista blanco”, no esperaba el impacto que generaron sus declaraciones en Alabama.

LA NBA RECOGE EL GUANTE (23 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

El periodismo deportivo estadounidense funciona así: no importa el momento ni el contexto de la temporada, siempre hay espacio para cuestionar al poder. El primer día de pretemporada de Golden State Warriors, inmediatamente después de los comentarios de Trump, fue una oportunidad de oro para conocer la opinión del equipo campeón de la NBA que aún no había decidido si iba a visitar la Casa Blanca. Stephen Curry, al igual que Kevin Durant y Draymond Green, puso en duda la presencia de su equipo.

Trump acusó recibo y vía Twitter anunció que le retiró la invitación a Golden State.

LeBron James, el jugador más influyente desde Michael Jordan que durante la campaña apoyó a Hillary Clinton, bancó a Curry y arremetió contra Trump primero en Twitter (“ir a la Casa Blanca era un honor hasta que llegaste vos”) y después en la conferencia de prensa inaugural de la pretemporada de Cleveland Cavaliers.

La NBA reaccionó en forma conjunta. Ex jugadores, actuales, entrenadores y hasta el comisionado Adam Silver reprobaron a Trump. Gregg Popovich fue uno de los símbolos más críticos de Donald, no solo ahora sino también durante la campaña rumbo a la Casa Blanca: “Es una vergüenza para el mundo”.

La diatriba de Trump despertó automáticamente a las estrellas de la NBA, casi todos de origen afroamericano. John Wall, base de Washington Wizards, teoriza: “La mayoría de nuestros jugadores franquicia, los grandes jugadores de nuestra liga, son afroamericanos“. En la NFL, explica Wall, los quarterbacks son la cara de la liga y casi todos son blancos. “Hay muchos mariscales negros en el fútbol universitario pero cuando llegan a la NFL, ¿qué hacen? Lo cambian de posición. ¿Por qué? Porque los jugadores franquicia son quarterbacks. Entonces encontrás jugadores como Tom Brady, Aaron Rodgers… Hasta que esos jugadores no salgan a hablar, no creo que la NFL haga ningún ajuste“.

LA NFL SE REBELA (24 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

Cuando Trump vociferó que los dueños de la NFL deberían echar a los “hijos de puta” que no respetan a los símbolos patrios, imaginaba que sus aliados en la liga iban a ser consecuentes con su discurso. Pero la jugada terminó mal. Todos, absolutamente todos, reprobaron a Trump, incluso quienes donaron millones a su campaña, los mismos que meses atrás habían castigado a Kaepernick.

Roger Goodell, el comisionado de la liga, defendió el derecho de los jugadores a expresarse con libertad y llamó a los comentarios de Trump como “divisores”. El sábado, 17 de los 32 dueños de la NFL se pronunciaron en contra de los comentarios de Trump. Cuatro de los 17 habían aportado a su campaña presidencial. El caso más resonante fue el de Robert Kraft, quien es amigo del máximo mandatario. Bill Belichick, ferviente seguidor y entrenador de New England, también se alineó con los jugadores. Hasta Nike y Ford, patrocinadores de la NFL, dejaron en clara su postura.

Los jugadores también estallaron por las redes sociales. Bennett, quien no fue a la Casa Blanca con los Patriots campeones, fue uno de los más indignados.

El domingo fue una respuesta constante y multitudinaria a Trump: alrededor de 200 deportistas repudiaron los comentarios de Donald. A ellos se sumaron entrenadores e incluso algunos dueños. The Ringer recopiló absolutamente todas las protestas de la NFL.

El mensaje dio la vuelta al mundo: en Londres, los jugadores de Baltimore Ravens y Jacksonville Jaguars entrelazaron sus brazos en señal de unidad y 27 de ellos se hincaron. Asombró la reacción de Shad Khan, el dueño de los Jaguars que también fue benefactor de la campaña de Trump.

La NFL mostró su repudio a través de diferentes métodos: algunos se arrodillaron, otros entrelazaron sus brazos y algunos equipos directamente no salieron al campo de juego hasta después del himno. Los Miami Dolphins salieron con remeras que apoyaban al hombre que comenzó todo: #IMWITHKAP, rezaban las camisetas. Incluso algunos de los que cantaron el himno reaccionaron.

Jerry Jones, una de las voces más críticas con Kaepernick, también se sumó. El dueño de los Cowboys terminó arrodillándose junto a su plantel durante el himno nacional.

Incluso Aaron Rodgers y Tom Brady, los dos mariscales estrellas de la NFL, lanzaron sus misiles.

Trump se quedó solo.

PEQUEÑOS RESPALDOS (25 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

Enfrentado con la NBA y la NFL, Trump encontró aliados en el NASCAR y en la National Hockey League. Dos de los deportes más conservadores de Estados Unidos eligieron apoyar -directa o indirectamente- al presidente.

El NASCAR, la categoría más popular de automovilismo en Estados Unidos, respaldó fervientemente a Trump. Fueron varios los dueños de los equipos que anticiparon que despedirían a cualquiera que esbozara un reclamo. Brian France, el propietario de la categoría, ha sido aliado del Presidente. Richard Childress y Richard Petty, expilotos y símbolos del NASCAR, se encolumnaron detrás de Trump.

Los campeones de la Stanley Cup, los Pittsburgh Penguins, anunciaron a través de un comunicado que irán a la Casa Blanca para celebrar el título que conquistaron: “Los Pingüinos de Pittsburgh respetan la institución de la Oficina del Presidente, y la larga tradición de los equipos campeones que visitan la Casa Blanca. Asistimos a ceremonias de la Casa Blanca después de campeonatos anteriores — recorriendo el edificio histórico y visitando brevemente con los presidentes George H.W. Bush y Barack Obama — y hemos aceptado una invitación para asistir de nuevo este año.

Cualquier acuerdo o desacuerdo con la política, políticas o agenda de un presidente puede expresarse de otras maneras. Sin embargo, respetamos mucho los derechos de otros individuos y grupos a expresarse como mejor les parezca”.

La Major League Baseball tampoco se expresó ni individual ni grupalmente. Bruce Maxwell, catcher de los Oakland Athletics, fue el primero y hasta ahora único en arrodillarse en la MLB. Maxwell, nació en Wiesbaden, Alemania, mientras su padre estaba asignado en una base del ejército estadounidense.

LA RESPUESTA DE PENCE (8 DE OCTUBRE DE 2017)

Antiguo gobernador de Indiana y actual vicepresidente estadounidense, Mike Pence acudió al Lucas Oil Stadium de Indianápolis para observar el partido entre los Colts y los San Francisco 49ers, ya sin Kaeperinck en su plantel. Era la noche elegida para retirar el número 18 en homenaje a Peyton Manning, el quarterback estrella de la franquicia entre 1998 y 2012.

Más de 20 jugadores de los 49ers se arrodillaron y otros tantos de los Colts se sumaron a la causa. Ante lo evidente, Pence abandonó de inmediato su palco. Los anfitriones, además, vistieron una camiseta con las frases “We will” (Lo haremos) en el frente y “Stand for equality, justice, unity, respect, dialogue, opportunity” (Apoyo a la igualdad, justicia, unidad, respeto, diálogo, oportunidad) en el dorso por segunda semana consecutiva.

Pence twitteó minutos después, porque en la era Trump todo pasa por Twitter.

“Abandoné el estadio de los Colts porque el Presidente Trump y yo no honraremos ningún evento que le falte el respeto a nuestros soldados, a nuestra bandera o a nuestro himno nacional”, argumentó Pence.

NFL contra las protestas (Mayo de 2018)

EL CASO REID

https://www.washingtonpost.com/news/early-lead/wp/2018/08/04/the-titans-wanted-to-sign-eric-reid-then-three-of-his-flights-got-canceled/?utm_term=.ce6e6ab7c8d7

https://as.com/masdeporte/2018/05/03/nfl/1525344673_057105.html

KAP CONTRA LA NFL (30 DE AGOSTO DE 2018)

Kaepernick alega que los dueños de equipos violaron el contrato colectivo de trabajo con los jugadores al conspirar para que ningún club lo contrate a causa de sus propuestas.

Presenta una queja en octubre de 2017.

In a ruling this week that was disclosed Thursday, the arbitrator, Stephen B. Burbank, who was appointed by the league and the N.F.L. Players Association, said lawyers for Kaepernick had unearthed enough information in the past year for the case to proceed to a full hearing. After months of depositions — including those given by some of the most powerful owners in the league — as well as document searches, the lawyers will be able to question league officials, owners and others in a trial-like format. The decision was revealed by Mark Geragos, Kaepernick’s lawyer.

A hearing could begin by the end of the year, though the two sides could settle the case before then. Kaepernick is seeking damages equal to what he would have earned if he were still playing in the league.

Kaepernick filed a grievance against the N.F.L. in October accusing the owners of conspiring to not offer him a new contract because of his decision to protest during the playing of the national anthem, which began in August 2016.

Since becoming a free agent, Kaepernick has talked to some teams but has not been invited to work out with them, and he has not been offered a new contract. Some team officials have quietly suggested that Kaepernick’s best years are behind him, while others said they did not want to sign him to serve as a backup. Kaepernick, who is now 30, played six years with the 49ers and led them to the Super Bowl in his second season.

JUST DO IT (3 DE SEPTIEMBRE DE 2018)

Silencio hasta hoy.

Everything = carrera deportiva

“Es un terrible mensaje el que están enviando y el propósito por el que lo hacen. Quizá exista una razón por la cual lo hacen”, dijo Trump al Daily Caller. “Pero, sobre el mensaje, es un terrible mensaje y un mensaje que no debería enviarse. No hay razón para ello”.

Mientras indicó estar en desacuerdo con “la promoción de Kaepernick”, Trump notó que ésta “refleja lo que es Estados Unidos, que tienes ciertas libertades para hacer cosas que otras personas no deberían hacer, pero, personalmente, estoy en un lado diferente de la situación”.

NFL no sabía de la campaña de Nike hasta que fue lanzada el lunes.

Nike contrató a Kaepernick en 2011 y lo mantuvo en su roster de promociones desde entonces. En los últimos dos años, la compañía no lo había presentado en alguna campaña.

Nike has hired an activist, not just an athlete.

Nike mujeres https://www.nytimes.com/2018/04/28/business/nike-women.html

“Creemos que Colin es uno de los atletas de mayor inspiración en esta generación y que ha usado el poder de los deportes para ayudar al mundo a caminar hacia adelante”, aseguró Gino Fisanotti, vicepresidente de marca de Nike para Norteamérica, a ESPN.

Coca-Cola and Airbnb were making loose references to the necessity of diversity (Coke’s ad featured voices singing “America the Beautiful” in a variety of languages; Airbnb’s was called “We Accept”), while at the Oscars, Cadillac ran an ad featuring footage of protests with a voiceover saying things like, “We are a nation divided.”

Though shares fell more than 2 percent Tuesday morning and the hashtag #NikeBoycott trended on Twitter, that certainly doesn’t mean the ad is a failure. In fact, according to Apex Marketing Group, Nike has received more than $43 million worth of media exposure in the less than 24 hours since the campaign was announced, with the vast majority of coverage either “neutral” or “positive.”

Nike antipatrioticos. #JustBurnIt #BoycottNike. Alcalde de la ciudad de Coal Run, en Kentuky, había acabado oficialmente con Nike y la NFL. Cantante de country John Rich. Fox News host Tucker Carlson called the campaign “an attack on the country”

Positivo: ex Director de la CIA, John Brennan, escribió un tweet apoyando a Kap.

La NFL cree en el diálogo, el entendimiento y la unidad. Aceotamos el papel y la responsabilidad de cada uno de quienes están involucrados en este deporte para promover cambios significativos y positivos en nuestras comunidades. Los temas de justicia social que Colin y otros atletas profesionales han expuesto merecen nuestra atención y acción”, dijo Jocelyn Moore, vicepresidente ejecutiva de comunicaciones y relaciones públicas de la NFL.

Amnistía Internacional distingue a Kaepernick

 

The speech, delivered in the Netherlands, lasted just over seven minutes.

He expressed concern that Reid had paid the same price he had for the protest and he sought to emphasize the original rationale of his protest: “As police officers continue to terrorize black and brown communities, abusing their power, and then hiding behind their blue wall of silence, and laws that allow for them to kill us with virtual impunity, I have realized that our love, that sometimes manifests as black rage, is a beautiful form of defiance against a system that seeks to suppress our humanity. A system that wants us to hate ourselves.”

On Wednesday, the National Black Police Association released an open letter they sent to Mark Parker, Nike’s CEO. In the letter, the group not only condemned the calls from traditionally white police organizations to boycott Nike, but congratulated Nike on its new campaign featuring Kaepernick.

 

There is no more story.
Next Russ y la ciudad postergada

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